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Terol gana con nueve dedos

El líder de 125 c.c da otro golpe en la mesa

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Nico Terol estaba hace una semana en un quirófano de Barcelona reparando un tendón del dedo meñique de su mano derecha. A los siete días ya estaba celebrando una victoria en el campeonato de 125. Hubo que agrandarle el guante para entrara la mano con el vendaje, darle un poco más de grados al manillar de su moto y acortar unos centímetros la mangueta del freno para que no rozara con la zona dañada. El piloto valenciano demostró que también se puede ganar una carrera de motos con sólo nueve dedos.

No resultó nada fácil subir a lo más alto del podio por la presión de Johan Zarco. Un tipo que incomoda mucho al que lleva por delante. Ya se las tuvieron tiesas en esa llegada tan apretada en Montmeló en la que dirección de carrera sancionó al francés por sacar de la pista a Nico con el codo. Más apretados no se podía ir. Zarco advirtió en las horas previas a la carrera que su objetivo era ir pegado a la rueda del español y cumplió con creces la promesa.

Terol usó la cabeza. Hubiera sido demasiado stress llevar todo el peso de la carrera con un paquete tan incómodo, así que cuando estuvo claro que entre ambos iba a estar el vencedor dejó de dar gas a tope y se obligó a ir más despacio que su rival. La evidencia de que su moto era más rápida en la última recta le aseguraba el triunfo en caso de llegar apretados a los metros decisivos. 'Estoy muy contento. He salido muy fuerte y lo he dado todo, pero Zarco es un gran rival y me ha seguido muy de cerca. 'He hecho una carrera inteligente. Como tenía la mano era mejor dejar pasar a Zarco e intentar llevarme la victoria al final'.

Así pasó la carrera. Vueltas y vueltas en las que el alumno de Aspar apretaba el freno a propósito para alejarse de las complicaciones. Ejerció de veterano para esperar hasta el momento en que el hachazo ya fuera imposible de contestar. La estrategia salió redonda. Maniobró para el adelantamiento justo donde y cuando quería; Zarco no pudo hacer nada. El líder del Mundial volvía a poner las cosas en su sitio después de la ausencia forzosa en Assen. El título está otra vez en sus manos con diez o nueve dedos.