Publicado: 10.07.2015 09:05 |Actualizado: 10.07.2015 09:05

Thomas Kistner: "La nomenclatura de la FIFA era como la de 'El Padrino"

ENTREVISTA AL AUTOR DEL LIBRO 'MAFIA FIFA'.  Este experimentado periodista alemán destapa las prácticas mafiosas de la organización y ahora están confirmado las investigaciones policiales. Se adentra en la corrupción surgida de la presidencia de Blatter. "Hasta un niño de diez años lo haría mejor que él", comenta sobre la ineptitud del suizo.

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Joseph Blatter durante una conferencia en Zurich el pasado 15 de junio. /REUTERS

Joseph Blatter durante una conferencia en Zurich el pasado 15 de junio. /REUTERS

MADRID.- Enfrente mio está Thomas Kistner. A solas, con una hora por delante frente a este reputado periodista alemán. Un hombre que ha sabido arriesgarse en la vida, que adora el periodismo y que a través del libro Mafia FIFA, que ha presentado estos días en Madrid, ha hecho un daño enorme a la organización deportiva más grande del mundo. Un libro que no fue fruto de su intuición, sino de su trabajo. Un trabajo silencioso, de años de investigación, que hoy protegen su discurso, el de un hombre experto como indica su cabello plateado o su sonrisa de años.

Por eso merece tanto la pena escucharle. No sólo por el libro que ha escrito, sino porque ese libro tal vez sea un ejemplo para todos los que algún día soñamos con ser periodistas, periodistas de verdad. “La vida es bonita”, explica, “cuando la ovación ruge en el estadio como un huracán”. Pero detrás de eso en la FIFA había otros días que nos recordaban a la mafia de las películas como ese en el que Blatter expuso a voz en grito: “¿Soy una mala persona? ¡Vosotros no podéis ser tan malos como para elegir a una mala persona como presidente!”. Pues bien, días como esos son los que Kistner relata en el libro y que le ponen a uno la piel de gallina.



Pregunta. Este no sólo es el libro de un periodista. También el de un detective. ¿Nació policía?

No, no… (risas). A lo mejor, es que soy un periodista de verdad, porque ¿cuál es realmente el trabajo de un periodista?

P. ¿Mereció la pena?

Bueno, no lo sé, sólo sé que este es mi trabajo y que no sé hacerlo de otra manera. Pero, para mí, no es una cuestión de si merece o no la pena, porque es una cosa que ni me planteo, forma parte de mi rol de periodista. Quizá en los últimos días de mi vida si pueda hacerme esta pregunta que usted dice, pero ahora mismo ni se me ocurre. Mi trabajo es mi obligación.

P. ¿Se siente el precursor de todo lo que ha pasado con la FIFA?

Sí, desde luego. Pero un libro muy parecido a este ya lo escribí en 1998 y no se pudo sacar, porque la sociedad en ese momento no estaba preparada para leer algo así. Ahora ha sido diferente.

P. ¿Vive usted obsesionado con la FIFA?

¡No! Hay otras cosas en mi vida. Trabajo en un diario. He publicado dos libros del COI, otro sobre fútbol en Alemania y uno más acerca del narcotráfico en Colombia… No estoy obsesionado con la FIFA, por lo tanto.

P. ¿Ha conocido algo más perverso que la FIFA, algo que se parezca más a esa mafia siciliana que nos cuentan las películas?

No he entrado en la piel de la mafia siciliana, así que no lo sé. Pero, de todas maneras, nunca he sido un reportero de guerra y me parece que esa es una parte todavía más oscura que todo lo que he encontrado yo en la FIFA.

P. ¿Ha arriesgado la vida por escribir este libro?

El periodista Thomas Kistner durante la entrevista. /ALFREDO VARONA

El periodista Thomas Kistner durante la entrevista. /ALFREDO VARONA

Espero que no.

P. ¿Ni una sola amenaza siquiera?

Eso depende como lo queramos ver. Amenazas directas no, pero alguna vez me dijeron alguna cosa desde la FIFA, porque ellos sabían que yo estaba escribiendo este libro. Me instaron a que era preferible que se lo enseñase antes de publicarlo. Incluso, me consta que llegaron a contactar con gente de la editorial…

P. ¿Y le ofrecieron dinero a cambio para comprar el manuscrito?

Es que ni siquiera les hubiera escuchado 

P. ¿Tuvo amistad con Blatter alguna vez?

Nunca. Siempre fue muy difícil, casi imposible. Es un hombre que está constantemente viajando. Y para contactar con él hacía falta tener un puesto en la FIFA. De otro modo es imposible. Pero sí sé que entre los periodistas él tiene un par de nombres de los que no quiere oír hablar ni en pintura y que yo soy uno de ellos.

P. ¿A qué ha renunciado por escribir este libro?

A mucho tiempo, sólo eso. Pero al margen de eso a nada ni a nadie. Sabía que un libro como este no es algo muy típico en el deporte. Pero eso, incluso, me incitaba a creer más en lo que estaba haciendo, desembuchar todo lo que he descubierto acerca del jefe de esa familia que era la FIFA.

P. Por un lado, el libro me ha apasionado. Por otro, me ha dado miedo. ¿Era lo que usted buscaba?

Creo que la propia realidad de esa FIFA daba miedo. Sobre todo, porque el fútbol es una de las partes más importantes de una sociedad como la nuestra. Y es increíble de la manera en la que funciona esa organización, sus presiones extremas, sus simulacros… Pero usted mismo sabe como periodista que nunca puedes escribir tanto como sabes. Sólo puedes escribir lo que puedes demostrar. Y no todo se puede demostrar.

P. Si la realidad daba miedo, ¿cómo es que usted no tuvo miedo? ¿tan valiente es?

No puedes hacer un libro como este con miedo. El miedo implica duda. Y si dudas es porque no estás convencido. Y escribir sin estar convencido es muy arriesgado. Pero la diferencia es que yo lo estaba.

P. Si este libro llega a ser un best seller, ¿podría usted aspirar a presidir la FIFA?

¡No! Mi filosofía es que todo el mundo sólo debe aspirar a lo que sabe hacer. Y yo no sería un buen presidente.

P. ¿No podría mejorar a Blatter?

Sí, porque hasta un niño de diez años lo haría mejor que Blatter… Es demasiado fácil actuar mejor de lo que lo hizo él. Con evitar esos círculos de amistades, con evitar regalar tantos viajes a amigos de familiares… Sólo con eso sería suficiente. Pero Blatter no lo hizo. Fue un hombre que entró en el fútbol a los 39 años cuando ya había vivido la mitad de su vida. Y desde entonces su máxima aspiración era la de convencernos de que la FIFA tenía, incluso, más poder que la Iglesia católica.

P. O sea, como si fuese Michael Corleone en ‘El Padrino’.

Bueno, es que, en realidad, en la FIFA se usaba la misma nomenclatura que en esa película, ellos hablaban de ‘nuestra familia’, y ahí estaban metidos hijos, sobrinos, nietos… Hay cosas que es mejor no saber y como no todo se podía demostrar…

P. ¿Siente que ha vencido?

No, porque no estoy en ninguna a guerra. Es más, si la FIFA fuese una organización limpia y transparente las páginas de mi libro estarían vacías. Pero como no es así puedo celebrar el resultado lógico de mi trabajo, de años de trabajo.

P. Las alabanzas son constantes en estos días. ¿Cómo gestiona su vanidad?

Bien, porque no era un objetivo. Otra cosa es que mis sensaciones sean buenas, eso no lo puedo negar. Porque todo lo que he escrito es verdad y la prueba es que ahora las investigaciones del FBI me están dando la razón. Y es lógico que eso me llene de seguridad y confianza en mi trabajo. No lo puedo evitar.