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Tinieblas en el Camp Nou

Las dudas en ataque, defensa y juego acucian a Barcelona y Real Madrid tras la Champions. Martino sacará el once de gala con Puyol y sin Piqué. Ancelotti jugará seguramente sin nueve y con Bale

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Medio título en juego esta tarde y la otra mitad en unos meses en el Bernabéu. Así se ha montado la Liga, con la única variable seria del Atlético, y con ese espíritu se jugará el clásico esta tarde (18:00 horas, Gol T y Canal +). La única duda es la brillantez del mismo, tras los últimos encuentros de Barça y Madrid. Exigido siempre, incluso cuando roza la perfección, ha ocurrido en el último año que el Barcelona no ha logrado dar la talla en los partidos cruciales de la temporada. En esos choques que eran a todo o nada, los culés se vinieron abajo. Bien por el físico, bien por la falta de ideas dentro de un modelo que no se cuestiona. Cayó aplastado en semifinales de Champions ante el Bayern y en la misma eliminatoria de Copa ante los blancos. Impotente.

Sucedió el martes en Milan igual que la temporada pasada en San Siro. Un Barça tan plano, poco profundo y sin movimientos como aquel. Apático. Se oye ya el rún rún en la ciudad condal, ese murmullo que general el temido entorno. La duda de si el equipo ha perdido la competitividad ante los mejores. Es un debate que esta tarde ante el Madrid estará sobre el césped desde el minuto uno, y que se puede acentuar sobremanera en función del desenlace.

Necesitan los de Martino despejar toda incertidumbre sobre el equipo, toda vez que hace apenas una semana todo parecía un camino de rosas. Un pleno en Champions y Liga que se esfumó en cuatro días. Ciento ochenta minutos muy distintos. En Pamplona, los azulgranas dominaron y llegaron. Rozaron el gol, que no arribó por milímetros en algunas ocasiones. En Milan, sin embargo, la posesión fue estéril. Un dominio fantasmal, irrelevante prácticamente.

Espera mucho el culé de la nueva estrella, Neymar, en este clásico. No es para menos porque el brasileño ha ido a más y se ha convertido, como se pensaba, en capital en el ataque azulgrana. Ante la dependencia de Messi y el aún irregular juego de Iniesta, ha aparecido el de Sao Paulo para revolucionar el juego cada vez más lento y adormilado del Barcelona. Tras lo visto en San Siro, las dudas se han trasladado también a la defensa, fuera de toda sospecha en el inicio. El regreso de Mascherano fue terriblemente malo pero, aún así, apunta a la titularidad junto al recuperado Puyol, la mejor noticia para los culés. Piqué será seguramente baja y Bartra estará en el banquillo pese a su buen desempeño en los últimos choques. 

Tampoco faltan sombras alrededor del Madrid. Ni el duelo contra la Juve logra maquillar el mal juego de los de Ancelotti en todas las zonas del campo. La gran victoria contra el Málaga pareció ser el principio de algo bueno, pero resultó ser un espejismo. Todos los males que han acuciado los blancos desde el comienzo de temporada se repitieron el miércoles en Champions. La falta de creación, de ideas en ataque, la desaparición de Benzema, la caída en desgracia de Isco y la pavorosa fragilidad defensiva.

Sólo un gigantesco Cristiano Ronaldo se salva de la quema en Chamartín. El portugués continúa impávido ante la adversidad, frente a una plantilla que no puede seguirle el ritmo. Un ritmo brutal de goles y juego. Si el Madrid tiene vida en Liga es únicamente gracias al luso, que ha salvado a los merengues en la inmensa mayoría de partidos. La dependencia de los blancos del de Madeira es colosal, tan grande como la que el Barça tenía de Messi el año pasado. Es así porque los Isco y Bale que llegaron para formar un equipo letal no están. El malagueño ha pegado un tremendo bajón físico y al galés todavía se le espera. La precipitación en hacerle jugar le rompió, pero Ancelotti insiste y es probable que le ponga en el once inicial en el Camp Nou. Se espera un equipo sin delantero centro puro. Con Cristiano en punta y Di María y Bale en las alas. 

Los merengues aún buscan su mejor versión. Ancelotti todavía intenta dar con la tecla intermedia entre la posesión que prometió con Florentino Pérez y el contragolpe con el que triunfó junto a Mourinho. 'El contraatque es un arma contra el Barcelona porque es difícil ganarles en posesión de balón. Lo más importante es, cuando lo tenemos, hacer combinaciones positivas, y si hay espacio para contragolpear hacerlo. No es el objetivo jugar así, pero se puede', dijo ayer el italiano, sin despejar ningún tipo de incertidumbre. La misma que rodea a los dos colosos.  

Barcelona: Valdés; Alves, Mascherano, Puyol, Adriano; Busquets, Xavi, Iniesta; Neymar, Messi y Alexis.

Real Madrid: Diego López, Arbeloa, Pepe, Ramos, Marcelo; Modric, Illarramendi, Isco; Di María, Bale y Cristiano.

Árbitro: Undiano Mallenco.