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El triple imposible

Una genialidad de Teodosic rompe la racha de éxitos de España, que jugará ahora por acabar entre el quinto y el octavo puesto. Desde nueve metros, con las piernas castigadas por la defensa de Llull y una pantalla de 2,06 (Garbajos

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Se agita la memoria y la sonrisa desaparece con el déjà vu. Con Teodosic mutado en Djordjevic, en Petrovic o en Kukoc. Chorros de talento puestos al servicio del castigo. De su descaro y sus ganas de destrozar finales nunca salió nada bueno para el prójimo. Yugoslavia los crió para hacer grande a la patria, como Serbia ha hecho con Teodosic. Lo mimó en el Zelekniz Workers, la gran factoría de talentos de su país. Allí, descubrió que el baloncesto es técnica y genética. En Serbia, como antes en Yugoslavia, la ecuación siempre ha sido sinónimo de atrevimiento. Con él, Teodosic sacó a España del Mundial.

Pocos pueden con ese triple imposible. Un triple repleto de malas condiciones. Nueve metros al aro, cuatro segundos de posesión, un jugador de 2,06 (Garbajosa) haciendo de pantalla, con las piernas desgatadas por la buena defensa de Llull, todo un país echándole el aliento de la prórroga... En esa hipérbole de problemas, Teodosic armó el brazo como lo hubiera hecho cualquiera de sus antepasados. Seguro de escuchar el splash de la red tras la caricia con el balón. Seguro de una canasta a la que el último tiempo muerto de Scariolo no encontró antídoto. Ese minuto de pizarra alteró el orden del francotirador. Sacó de fondo Navarro para Garbajosa, que se enmarañó con la solución.

España, después de un ciclo irrepetible desde 2006, sentía el paso del tiempo detrás de las lágrimas. De pronto, notó el empuje de los jóvenes serbios. Se quedaba sin la posibilidad de medalla tras una tarde con pocos reproches en el compromiso y lo emocional. Desde el inicio, España vivió de Navarro. El remedio clásico ante la angustia. El tipo que se ofertó para hacer de muro de carga ante la avalancha. Responder con puntos al filón que encontró Serbia con Bjelica y Velickovic ante la zona española. Ninguno de los dos balcánicos disimuló su vocación. Porque aunque los chicos han salido creciditos (2,09 Bjelica y 2,07 Velickovic) les gusta evadirse al perímetro. Desde allí, martillearon a la selección. Con tiros cómodos, sin forzar el salto, se repartieron triples (4) y puntos (20) en apenas siete minutos (23-13) para enseñar a los de Scariolo que están preparados para tomar su relevo.

La salida de Felipe Reyes fijó a Velickovic y comenzó a suministrar segundas opciones de tiro. España seguía viviendo de Navarro, como Serbia empezaba a hacerlo de Teodosic, con sus puntos, sus asistencias, hasta que el segundo quinteto de Scariolo cerró la primera caza (29-28, min. 12) La selección lo consiguió por la paridad de roles. La gran defensa de Fran Vázquez, con dos tapones, ante Krstic; la experiencia de Mumbrú; el físico de Llull y la racionalidad de Raúl López.

Navarro tiró de la selección durante la mayor parte de la tarde

España se enganchó al marcador mientras Ivkovic seguía descubriendo pólvora en la rotación. Sin Bjelica y Velickovic activos en todo el segundo cuarto, Savanovic, otro de los enemigos de la ACB, y Keselj volvían al duelo con Navarro y Garbajosa, que empezó a aportar puntos (dos triples consecutivos, 42-38, min. 18), antes de que Rudy saliera del punto muerto. Le despertaron tres tiros libres que atisbaron el momento de madurez de la tarde. En ese 49-49 (min. 21), esta generación de serbios aceptó la propuesta: jugar a ser mayor. Así lo demostraron ante una España que siempre encontraba un camino para volver al marcador.

La tarde se descompuso, sin embargo, cuando se olía a brillo (59-62, min. 26) El parcial de 18-7 (77-69, min. 33) no logró sepultar a España pero sí descomponer a Ricky. Scariolo le dio sus galones de base a Llull, en una clara propuesta defensiva ante Teodosic, cuando la selección empezaba a acelerar el corazón sin la presencia de Navarro durante 2:21 segundos. El del Barça salió para el arreón final, para darle a Marc Gasol la asistencia con la que España firmaba la prórroga (89-89) a falta de 25.8 segundos. El aliento, sin embargo, confirmó el peor escenario para los cuatro últimos días de campeonato. La disputa por el quinto puesto. Para ello habrá que ganar mañana a Eslovenia. La culpa de todo la tiene un genio: Teodosic.

92 - Serbia (27+22+18+25): Teodosic (12), Rasic, Bjelica (14), Perovic (2), Velickovic (17) -equipo inicial-, Krstic (13), Tepic (2), Paunic, Markovic, Savanovic (15) y Keselj (17).

89 - España (23+18+23+25): Rubio (3), Rudy (15), Navarro (27), Garbajosa (18), Gasol (13) -equipo inicial-, Raúl, Reyes (2), Vázquez (4), Llull (4), San Emeterio y Mumbrú (3).

Árbitros: Pablo Estévez (ARG), William Kennedy (USA) y Michael Aylen (AUS). Los serbios Markovic y Bjelica fueron eliminados por cinco faltas personales en los minutos 31 y 36 respectivamente.

Incidencias: Partido correspondiente a los cuartos de final del campeonato del mundo de baloncesto disputado en el Sinam Erdem de Estambul ante 12.000 espectadores.