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Triunfo con dedicatoria

El Barça, sin Messi e Ibrahimovic, gana con autoridad al Inter y Guardiola da una nueva lección

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Para los que decían que el Barça no es eficaz. Para los que todavía hoy siguen dudando de su juego. Para los que aseguraban que sin Messi e Ibrahimovic no sería capaz de ganar al Inter. Para los que opinaban que cambiar a Etoo por el sueco fue un error. Para los que creían que a Guardiola le iba a poder la presión. Para los que consideraron que la seguridad de su discurso era un farol. Para los que disfrazaron de miedo su sensatez. Para los que cuestionaban la profundidad de su plantilla. Para los que desconfían de su apuesta por la cantera. Para los que auguraban que el campeón quedaría eliminado de la Champions...

Para todos ellos y, por supuesto, para los que nunca han perdido la fe en los de Guardiola, el Barça ha dado un golpe de autoridad. Bastó una primera parte de fidelidad a sus ideales, con un fútbol comprometido y siempre con el balón, para pintarle la cara al Inter y demostrar que ante todo y por encima de todo el equipo de Guardiola es un equipo y es obra de Guardiola.

Los goles de Piqué y Pedro rentabilizan la superioridad azulgrana

Después de jugar al despiste con Ibrahimovic y Messi, Pep dejó finalmente en el banquillo a ambos. Henry se colocó de 9, con Iniesta y Pedro flanqueándole. Quizás porque en el fútbol no hay memoria, quizás porque ésta era transitoria y su presencia atemorizaba a la grada del Camp Nou, el caso es que Etoo fue silbado cada vez que entró en contacto con el balón, algo que pasó en contadas ocasiones y nunca con opciones francas de gol.

Tal vez por tempranero, el gol de Piqué no inmutó al Inter, que siguió jugando a lo mismo. O sea, a nada. Los de Mourinho se limitaban a esperar la salida del Barça, provocar algún que otro cortocircuito en el centro del campo e intentar hacer saltar los plomos con Etoo y Diego Milito. Más que nunca, los hombres más adelantados del Barça evitaron estar y procuraron aparecer, algo que incomoda a las defensas por acumulación.

El segundo gol del Barça, el noveno de Pedro en lo que va de temporada, sirvió para ponerle el matasellos a la victoria y certificar su insultante superioridad. El Barça ridiculizó al Inter con su manejo del balón, ante el cual el equipo italiano, paradójicamente sin ningún italiano en su 11 inicial, sólo pudo ofrecer dureza. Iniesta y Xavi se movieron con destreza entre líneas y Pedro subió otro escalón más en su progresión.

Mourinho renunció al balón, al juego, y su equipo ofreció una imagen indigna

Con el resultado acorde a los méritos de unos y de otros, el segundo tiempo fue un trámite y Guardiola se permitió empezar a pensar en el clásico del domingo. No utilizó ni a Ibra ni a Messi y demostró lo que dijo, que el Barça podía ganar al Inter sin ellos. Esta otra sentencia salió de boca de Mourinho: 'El mundo del fútbol desea que pase el Barça'. La pregunta es si el técnico portugués se incluyó, pues la ambición de su equipo fue indigna de su Inter. Una cosa es salir con la intención de aguantar el 0-0 y otra bien distinta renunciar al empate cuando ya perdía.

El empate entre el Rubín Kazan y el Dinamo de Kiev era la mejor de las combinaciones para los intereses del Barcelona, resultado que conoció antes del comienzo de su partido con los interistas. Ahora, las posibilidades de clasificación del equipo de Guardiola admiten incluso la derrota en Ucrania si no es por más de dos goles de diferencia. El actual campeón de Europa hasta puede ser primero de grupo perdiendo si el Inter de Milán y el Rubín Kazan empatan. El conjunto de Guardiola acude a Kiev como líder con ocho puntos, dos más que el Inter y el Rubín, y tres más que el Dinamo. El empate en la capital ucraniana le garantiza aritméticamente la primera plaza al Barça si los rusos no ganan al conjunto de Mourinho en San Siro. Si este último resultado se diera, el Barça sería segundo con las tablas porque tiene el gol ‘average’ perdido con los rusos. Ganando es primero seguro. El primer puesto del grupo otorga la venta de jugar el partido de vuelta de los octavos de final en casa.