Publicado: 11.08.2014 08:00 |Actualizado: 11.08.2014 08:00

¿Cuánto vale Mireia Belmonte?

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En el deporte de élite, en el que aún se gana tanto dinero, ¿cuánto vale Mireia Belmonte?. ¿Cómo hacer frente a esta pregunta?. Si se analizan declaraciones suyas ("interesa más el corte de pelo de Sergio Ramos que un récord mío"), se percibe que aún está muy lejos de ser multimillonaria. Si se recuerda que el año pasado tras ganar la Ryder Cup de la natación (Duel in the pool) se pagó de su bolsillo los 500 euros que costó su estancia en el hotel, nos aporta otro dato: Mireia es una fábrica de hacer medallas, pero no dinero. Al menos, al nivel de otros ídolos célebres, incluso de otras mujeres, como fue en su día Arantxa Sánchez Vicario y que, como ahora pasa con Mireia, se convirtió en la gran referencia del deporte español.

Pero Mireia (Badalona, 1990) es otra cosa. Pertenece a otra realidad de la que es consciente Público al marcar el teléfono de su padre, José Belmonte, que trabaja en la Administración de Loterías que abrió hace unos meses en Barcelona. Allí, el hombre está atendiendo al público, síntoma de la humildad que caracteriza a la familia. "Yo no voy a hablar de lo que vale Mireia, porque yo no soy nadie", explica. "Aunque sí puedo recordar que lo que ha conseguido ella es como si en el fútbol un equipo como el Sant Andreu llegara a la final de la Copa de Europa. Porque Mireia ha peleado frente a grandes potencias en las que se analiza todo al detalle, hasta cómo las nadadoras meten la mano en el agua. Sin embargo, la historia de Mireia, básicamente, podría resumirse a una piscina, una chica y un entrenador. Y, sin embargo..."

La realidad es que, desde 2012, Mireia es una mina en la piscina, digna de admirar por su motivación. Para preparar los Europeos de Berlín —en los que competirá en siete pruebas individuales— ha superado las nueve horas de trabajo diarias en la altitud de Sierra Nevada, donde se levantaba a las 6.30 de la mañana. Vive tan dedicada a esto que no se acuerda ni del título de la última película que fue a ver al cine.

Pero no le importa, porque en los últimos 24 meses de su vida (desde que participó en los Juegos Olímpicos de Londres 2012) ha superado cada desafío que se propuso. El periodista Alberto Martínez, responsable de natación en el diario As, lo explica así: "Yo recuerdo la primera rueda de prensa suya que fui a cubrir, en 2009, cuando fichó por el Sabadell, y esto no tiene nada que ver. Hoy, Mireia es otro mundo que yo mismo se lo puedo agradecer. El hecho de seguirla como periodista me ha permitido viajar a sitios y escribir de éxitos que jamás se habían vivido en nuestra natación".

Mireia ya no es esa joven que tenía una nómina de 2.200 euros brutos mensuales antes de ser doble medallista olímpica en Londres 2012; ahora es una triunfadora que busca la inmortalidad Naturalmente, el caché de Mireia cambió: ya no es esa joven que tenía una nómina de 2.200 euros brutos mensuales antes de ser doble medallista olímpica en Londres 2012. Ahora es una triunfadora que busca la inmortalidad. Algo que se refleja hasta en la Administración de Loterías de su padre, donde se han sacado números con sus récords del mundo, "que se venden francamente bien", reconoce su padre. "A la gente les gusta", añade. Quizá porque Mireia simboliza a una parte muy sana de la sociedad y que, según el mensaje de la UCAM (Universidad Católica de Murcia que le dio la vida en un momento difícil), representa "la fuerza del amor desinteresado". Porque, en realidad, Mireia, en gran parte, es eso: la muchacha que aparece fotografiada con su perro London, la que vuelve a casa de sus padres en Badalona y se encierra en su habitación a estudiar su carrera universitaria, y a la que también le gusta hacer de modelo.

La otra Mireia Belmonte, la insaciable ganadora, la que vive en el CAR de Sant Cugat, la que nada 20 kilómetros diarios, ha encontrado el premio que merecía. En Badalona la adoran hasta el punto que el Ayuntamiento va a construir una piscina olímpica que llevará su nombre, en el barrio de Bufalà.

En su propia página web se capta lo que Mireia ha logrado. Allí se congregan patrocinadores suyos de la categoría del Grupo OHL de construcción; de la empresa PageGroup, destinada a la selección de personal; de la marca deportiva Nike; de la de bañadores Speedo, o de Renault, que ha elegido a Mireia como una de sus imágenes hasta 2017 y que le entregó un coche, un Renault Captur, personalizado para ella.

Sin embargo, la realidad no sólo es esa: no atiende sólo a anuncios caros, a aviones en primera clase, a amables ruedas de prensa o a una vida resuelta económicamente que, con lo que ha ganado —tal vez, en otro país (Australia o Estados Unidos)—, ya podría estarlo. Pero aquí no; aquí se habla de unas ganancias suyas alrededor de los 200.000 euros anuales que proceden de enormes sacrificios. Como el del año pasado, cuando batió dos récords del mundo después de nueve horas de viaje en autobús "con las piernas totalmente encogidas" por media Europa.

Sí se supo que el verano pasado, en época alta, llegó a embolsarse 44.000 euros brutos por las tres medallas que logró en el Mundial de Barcelona y los récords en piscina corta en la Copa del Mundo. Pero eso no es lo normal. Eso supera lo que Mireia Belmonte García, en su viaje a la inmortalidad, está acostumbrada. Al menos, de momento.