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El Valencia canta en Liverpool

Logró sembrar el desconcierto en un ingenuo Valencia, tal vez adormecido por la confianza lograda esta pretemporada

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El Liverpool es una duda en sí mismo. Hasta ayer, su pretemporada rozaba el ridículo: dos victorias, dos derrotas, un empate y 15 goles en tan sólo cinco partidos ante medianías. Y a pesar de todo, ayer consiguió sembrar el desconcierto en un ingenuo Valencia, tal vez adormecido por la confianza lograda esta pretemporada.

Presión y salida rápida al contragolpe. Con estos conceptos tan prosaicos como efectivos, los reds consiguieron maniatar a un Valencia errático y confundido, sin capacidad de reacción ante tan simples argumentos. Precisamente de un error de Albelda, que personalizó lo más gris de su equipo, vino el gol de Carroll, que, por cierto, debió ser expulsado por una incomprensible entrada a Rami.

Desaparecidos Jonás y Piatti, el Valencia miró esperanzado a Soldado cuando entró. Ni por esas. Con la dimisión de los jugadores de banda, Soldado tampoco pudo hacer gran cosa. Sólo cabía pues esperar lo inesperado, lo desconocido. Hubo momentos en los que el francés Feghouli parecía aceptar ese rol y, con la ayuda de Tino Costa y Banega, dinamizó por unos minutos el ataque valencianista, inquietando mínimamente a la defensa red.

Sin embargo, un nuevo error defensivo, esta vez en cadena tras el saque de una falta, terminó con las endebles esperanzas del Valencia. Así, el Liverpool gana tiempo ante una afición que lleva muchos años de desencantos. La Premier hará visibles sus objetivos inmediatos.

El nombre propio estuvo en la grada. Rafa Benítez volvió por fin a Anfield, la que fue su casa durante seis temporadas, para presenciar un partido. El técnico que le dio a los reds su quinta Copa de Europa no pisaba Anfield desde que abandonara el banquillo en el verano de 2010. En el día de su regreso, Benítez eligió ver jugar a los dos equipos que dieron lustre a su palmarés en el pasado.