Público
Público

"A veces me paso, pero me disculpo"

Llorenç Serra Ferrer, propietario del Mallorca. Entrenador en paro

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Un día decidió comprar el Mallorca y encerrarse en un despacho. Aparentemente, no es el hábitat para un técnico en edad de merecer. Pero la razón no siempre justifica las decisiones. Serra Ferrer (La Puebla, Baleares, 1953) tiene ahora la vista cansada de mirar facturas, pero la conciencia libre. 'Mi compañera de viaje es la humildad', asegura. 'Me ha ayudado a corregir los errores del pasado'.

¿Se cansó ya de entrenar?

No. Soy un apasionado del fútbol, que sabe respetar los tiempos y, como estoy tan agradecido a lo que el Mallorca hizo por mí, me responsabilicé de esta locura. No sé si hice bien o mal.

¿En qué le compensa?

'Van Gaal no era un sargento de hierro, era todo amor propio y buena gente'

La pregunta es complicadísima, porque suelo acostarme más tarde, más cansado y de muy mal humor. Creo que por eso las cinco o seis horas que duermo me resultan tan reparadoras y, a la mañana siguiente, vuelvo a decirme: 'Lorenzo, no permitas que tus sentimientos compliquen la responsabilidad'.

¿Es un jefe duro en la crisis?

Hay que serlo, si no el Mallorca no sería viable. La quiebra era total, con una deuda de 75 millones de euros. Aunque quisiese, no podría ser generoso de ninguna manera. Se ha llegado a un punto en el que se miran hasta las facturas de los taxis o las llamadas de teléfono, no queda otro remedio.

¿Salió saciado del AEK?

No. Dos años buenos. Sobre todo, saqué a chavales que hoy triunfan en Italia o en Alemania. Los sigo y me enorgullezco. Los griegos no lo entendían. Me decían que era un disparate.

¿La cosa no pasó a mayores?

No. Los griegos tienen un carácter como el mío, conectamos bien. A veces se apasionan demasiado, pero yo nunca vi maldad en esa pasión. Mi único problema era el idioma, sí.

¿Todo lo que hace Laudrup le gusta?

Es el técnico que he elegido. Perfecto no es, no voy a engañarle. Pero nos llevamos bien: sé que es inteligente y él sabe que tengo la humildad para escuchar.

Es el contraste del Van Gaal que trató en el Barça.

La gente decía que era un sargento de hierro, pero era mentira. Lo que tiene es una autoexigencia tal que siempre que ha caído se ha levantado. Ese hombre era todo amor propio y buena gente, le invitaría encantado a unas vacaciones en la isla.

Hace diez años que usted entrenó al Barça. ¿Sabe más?

Tengo más años y sería descorazonador pensar que no.

A los 33 años, ascendió al Mallorca a Primera.

A esa edad, ya sabía. Había sido segundo de Joanet, Marcel Domingo, Koldo Aguirre Había empezado muy joven. A los 24 años, ya entrenaba en Tercera a gente de 29, y ahí aprendí lo difícil que era mandar y que tratar de imponer tu personalidad no era bueno. Así que, siempre que doy una orden, trato de hacerlo con argumentos.

Su carácter siempre fue poderoso. ¿Lo ha olvidado?

Sí, claro que lo sé y también sé que a veces me paso. Lo sé yo y lo sabe mi entorno. Pero sé pedir disculpas. No se me caen los anillos, porque no llevo ni siquiera la alianza de mi boda, pero sé hacerlo. No me gusta perder de vista la humildad.

¿Le resulta más fácil hablar de fútbol o de dinero?

Balón y dinero es una combinación explosiva, el balón es demasiado caprichoso.

¿Gana a menudo el Mallorca sin merecerlo?

No muchas veces. Tratamos de respetar al fútbol y es verdad que la pelota suele ser generosa con gente como nosotros.

¿Es verdad que trató de fichar a Rivaldo?

Rivaldo es amigo, sí. Fui decisivo para que viniese al Barça e hice lo posible para que me acompañase en Atenas. Después, le perdí la pista, pero este verano me lo encontré en Mallorca y hablamos de esa posibilidad. Pero Laudrup dijo que no le necesitaba.

Su hijo representa a Kevin, Nsue y Yeray, tres de sus perlas.

Mi hijo es un licenciado que ha trabajado en muchas empresas y que ahora lo hace en una que tiene los derechos de estos futbolistas. Y lo que no se le puede es echar la culpa de que yo haya cometido esta locura de comprar el Mallorca, porque esto no es ni siquiera una aventura Si supiera lo que yo encontré aquí...