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A la vejez, medallas

Julián Bernal, atleta de 90 años, no hizo deporte hasta que se quedó viudo con 77

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La verdad es que a mí siempre me gustó esto de las carreras cuando las veía por televisión. Pero nunca tuve tiempo, ni la oportunidad de probarlo'. Julián Bernal, atleta de fondo de 90 años, comenzó a correr poco después de quedarse viudo. Jamás había hecho deporte hasta los 77 años.

Julián era un militar jubilado. Nunca tuvo demasiado tiempo libre. Pero cuando quedó viudo, se animó a correr junto a su único hijo, Juan, de 61 años y soltero, que es quien se encarga de supervisar sus entrenamientos. Juan posee la titulación de entrenador de fútbol y ha diseñado un plan físico para su padre que consiste en entrenarse dos veces por semana. 'Si hace buen tiempo', aclara, 'que esto es Galicia'.

Es de Ferrol y se baña a diario en el mar ya sea invierno o verano

A Julián, que ha vivido siempre en Ferrol (A Coruña), no le importa demasiado que el agua del mar esté fría. 'Mi padre afirma Juan se baña en invierno y en verano. Y entonces es cuando nos entrenamos. Corremos en la playa, en las zonas en las que la arena está más compacta. Después de bañarse, hace carreras de todo tipo. Así fue como se animó a correr y así sigue entrenándose a los 90 años'.

Lo sorprendente de Julián Bernal, que ha batido récords mundiales para atletas de su edad (ha corrido los 3.000 metros en 19:59) es que es capaz de correr distancias muy largas. 'Hace ocho días afirma Julián, corrí una prueba de 10,5 kilómetros en Padrón. Hice un tiempo de una hora y 18 minutos. ¡Y no quedé el último!'.

Julián parece no tener secreto alguno para su impresionante longevidad física. 'La verdad es que como de todo, salvo cosas muy duras porque me cuesta masticarlas'. Sus hábitos, eso sí, han sido saludables durante toda su vida. Nunca ha fumado y siempre ha bebido 'un vasito de vino' en todas las comidas. 'Pero nunca me ha gustado el tema de las copas. Nunca he bebido alcohol. Me acuesto siempre sobre las nueve y media, y me levanto pronto: a las seis ya estoy en pie'.

Hace ocho días, terminó una prueba de 10,5 kilómetros y no fue el último

Su hijo afirma que la dureza y haber vivido una vida espartana es lo que le mantiene con una gran salud. 'Mi padre procede de una familia de labradores, vivió la Guerra y después ha trabajado siempre en el Ejército. Patrullaba por las montañas y por las aldeas, solía estar una semana fuera, dormía en establos. La suya fue una vida sacrificada y creo que eso le ha endurecido', señala Juan, funcionario de la Seguridad Social.

Puede parecer sorprendente, pero a sus 90 años, como si se tratara de un atleta de nivel olímpico, Julián ya piensa en sus próximos objetivos. 'Tengo los campeonatos de España de veteranos a comienzos del verano y luego, en agosto, los Mundiales que se celebran en Finlandia'.

Julián debutó en una prueba de una milla. Se clasificó el último y comentó a su hijo: '¡Bah! Seguro que en una distancia más larga, gano a alguien, pero necesitamos un calzado más ligero, unas alpargatas o algo así'. Dicho y hecho. Padre e hijo se compraron dos pares de alpargatas y se inscribieron en un medio maratón. 'Conseguimos acabarlo', recuerda el hijo riendo, 'pero estuvimos un mes con ampollas'.

Lo más sorprendente de Julián es su memoria, su forma de hablar y de cocinar. 'En nuestra casa, el que cocina es mi padre y también hace la compra. Él se encarga de todo porque yo me voy a trabajar. Hace un conejo y unas paellas riquísimas. Y come mucha merluza y huevos fritos. Le encantan'.