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Vela Alex Pella: "En España la vela se ve como un deporte de pijos y de ricos"

El navegante español consiguió batir el récord de la vuelta al mundo más rápida el 26 de enero, junto a la tripulación del ‘IDEC Sport’. Un hito más en la carrera de un marino afrancesado que goza del reconocimiento que merece allá donde la vela y el mar son de todos.

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Alex Pella celebra en su barco su proeza. /AGUA Y SAL COMUNICACIÓN

Francis Joyon, Bernard Stamm, Gwénolé Gahinet, Sébastien Audigane, Clément Surtel y Alex Pella tardaron 40 días, 23 horas, 30 minutos y 30 segundos en completar la circunnavegación más rápida vista hasta la fecha. Los seis formaban la tripulación del ‘IDEC Sport’ que triunfó por partida doble en el Trofeo Julio Verne. Entre ellos figura el nombre de quien se convirtió en 2014 en el primer y único español capaz de ganar una regata transoceánica en solitario, después de vencer, con récord de la prueba incluido, en la mítica Ruta del Ron -su mayor éxito individual-. Quería más. El talento se nutre de ambición y determinación a partes iguales, y en las regatas colectivas tenía nombre y apellido: Julio Verne. Con Phileas Fogg empezó todo en 80 días, 45 empleó Joan Vila para convertirse en el primer español ganador del Trofeo Julio Verne en 2012, y su estela ha seguido Alex Pella, sumando el penúltimo eslabón a una cadena de éxitos que parece haber alcanzado su punto más álgido.

Alex, ¿y ahora qué?

Buena pregunta, todo el mundo me pregunta lo mismo. Llevo unos años muy buenos, en proyectos muy chulos, interesantes y con gente fantástica. Soy muy feliz con lo que hago, y además también es bonito tener el reconocimiento de mi país, agradezco vuestra llamada y la del resto de medios. He hecho de todo, he ganado prácticamente todo en solitario y en grupo, y he sido sustituto dos veces en la Vendée Globe del francés Kito de Pavant. Es cierto que el objetivo ahora podría ser ir a por lo que me falta, la Vendeé, pero quiero hacerla como yo hago las cosas, para estar en la pelea, con un proyecto sólido.

Explícanos eso, ¿ganador antes que aventurero?

"Nunca iría a la Vendée Globe como Didac Costa. Si yo voy es con garantíasde que ganemos todos... diseñor del barco, 'sponsors'...

Mira, cuando me meto en un proyecto quiero ganar yo, y que gane todo el mundo. Me explico, yo por ejemplo nunca me iría a hacer la Vendée Globe como Didac Costa (la completó en 14ª posición el pasado 23 de febrero tras 108 días, 19 horas, 50 minutos y 45 segundos de navegación, siendo el 2º español en la historia que lo consigue), y cuidado, que no se me malinterprete. Lo respeto muchísimo, pero yo no lo haría. Si yo voy a la Vendée es para hacerlo con garantías de que podemos ganar todos, desde el que ha diseñado el barco hasta todas las marcas o empresas que nos hayan apoyado, pasando por un crecimiento y mejora en la náutica de nuestro país. Pensar solo en Alex Pella en la Vendée me parecería demasiado egoísta, no es por ir yo a dar la vuelta al mundo, no tengo ese perfil, yo tengo una idea muy clara de cómo quiero hacer las cosas. La Vendée es como jugar la Champions, como correr en Moto GP, se necesita un proyecto a años vista, a largo plazo, y necesitas un gran apoyo financiero. Yo siempre he salido pensando en el éxito, pero además de en el mío, en el de todos, que seamos un proyecto rentable. Quiero máxima implicación, gente que crea en mi proyecto y salga ganando también. Tengo la suerte de escoger a la gente que está en los proyectos, porque a mí me atrae el proyecto y la gente de la que me voy a rodear, no el reto en sí. Por eso haré la Vendée Globe cuando vea que estoy rodeado del equipo humano adecuado, que la gente que ponga el dinero y los ‘sponsors’ me convenzan y crean en el proyecto.

Teniendo en cuenta que eres uno de los mejores navegantes oceánicos de la historia de España, ¿crees que te falta reconocimiento y apoyo por parte de tu país? En la Bretaña francesa y muchos otros lugares eres una estrella

No me sorprende, la realidad es que en nuestro país no hay cultura de mar, la vela aquí no tiene calado social, va dirigida solo a una parte de la sociedad. La náutica de este país es impositiva, no es algo público, tener un barco en España es un problema de matriculación, de impuestos… No hay rampas públicas… No hay nada. Si no tengo reconocimiento aquí es porque no hay conocimiento de mi actividad. Yo en la Bretaña francesa voy al taller a cambiar las ruedas del coche y el mecánico me reconoce y me dice: “¡Hombre, Alex Pella! ¿Qué tal, que estás preparando ahora?” Allí es lo normal, también me pasa cuando voy a la panadería. Aquí en España esto le pasa a los futbolistas de primera división, no a un navegante oceánico, pero no porque no me quieran reconocer ese mérito, sino porque desconocen este deporte.

Alex Pella junto al resto de la tripulación del 'IDEC Sport'. /AGUA Y SAL COMUNICACIÓN

¿Por qué crees que existe ese desconocimiento?

"Tenemos unas condiciones fantásticas para navegar y no lo aprovechamos. En España no hay cultura de mar"

Porque la vela en España se ve como un deporte de pijos y de ricos, y si se ve así es porque en realidad es así, no es algo accesible a cualquiera. En la Bretaña francesa la gente que va en los barcos es gente normal. Francis Joyon (el patrón del ‘IDEC Sport’) tiene 60 años y es albañil de profesión, esto en España es imposible, nadie imagina ver a un albañil como patrón de un barco, por eso allí me encuentro tan a gusto. Todo está más socializado, el mar es de todos, y no significa que la gente tenga un ‘pepino’ de barco, simplemente me voy con mi hijo a pescar en un barquito, cosas muy sencillas, o coges un kayak y te haces una excursión. Es algo común, ese ambiente aquí no existe. Es una pena, porque tenemos unas condiciones fantásticas para navegar y no lo aprovechamos. Ha pasado con las instalaciones de la Copa América de vela en Valencia, y lo mismo en Barcelona, y en Alicante con la Volvo Ocean Race, algo que se usa una vez cada tres años y durante un mes. Mi objetivo es que si armamos un proyecto para la Vendée, sea partiendo de esta base, contribuyendo de algún modo a cambiar la situación de la vela en España.

¿Qué tal se vive de la vela?

Vivir de esto directamente no lo puede hacer cualquiera, pero indirectamente vive muchísima gente que rodea al mundo del barco. Mi profesión es esta únicamente, yo vivo del mar y para el mar, llevo 20 años en esto, y tengo 44. Soy el segundo de cuatro hermanos que también se dedican al mar, aunque con barcos de recreo. Si yo he llegado a ser lo que soy es gracias a ellos, a mi mujer, a mis padres, tíos, suegros… Navegamos en familia, y cuando llegas a comer a casa se habla de mar constantemente. Mi mujer y yo llevamos casados 15 años, pero no tenemos hijos. Ella aguanta que viva todo el día pensando en esto. Además de en España, participo en regatas en Francia e Italia. En España estoy participando en el circuito de clásicos, fundamentalmente por tener un proyecto que me ate aquí. Soy de Barcelona, pero vivo en Denia (Alicante), mi mujer es de aquí, y luego tengo una segunda residencia en la Bretaña francesa, donde estoy la otra mitad del año.

Allí eres popularmente conocido como ‘Le diable espagnol’, y el patrón Francis Joyon dijo no saber en qué no eras bueno. Cariño y reconocimiento no te faltan…

"Lo pasamos mal metidos en el hielo por la noche. El barco a 40 nudos, con piezas que se rompían... una locura, soportarlo fue delicado"

(Risas) Es que con IDEC me ha pasado una cosa muy curiosa. En 2015 dos barcos salieron a intentar batir el récord de la vuelta al mundo, ellos y otro barco suizo. Yo estaba en la lista de los dos barcos, y me fui con Francis al IDEC, que supuestamente era un proyecto inferior. No me fui porque sabía que íbamos a ganar, sino porque sabía que iba a estar mucho más cómodo y más a gusto, que iba a aportar más al equipo y que iba a aprender más. Siempre he pensado igual, quiero proyectos interesantes y que me aporten. Es la única manera de crecer. Creo que en los últimos cinco años he compartido mucho tiempo con gente de un enorme nivel en sus barcos, me han llamado para navegar con ellos y he hecho de esponja. He ido a aportar mis conocimientos, a aprender y a escuchar. Además han sido proyectos muy diferentes, rodeado de gente que tiene pasión por esto y a la que le importa poco el dinero, y quiero continuar así.

Alex Pella se hace una fotografía durante una travesía. /AGUA Y SAL COMUNICACIÓN

¿Desde fuera se tiende a mitificar esa relación del hombre contra el mar?

Yo siempre lo digo, no me considero un deportista de élite. Soy un marino, y el marino es una persona que conoce el cielo y el mar, que sabe adaptarse a sus condiciones y se mimetiza con el medio. Esa es mi profesión, y me sorprende cuando veo regatistas oceánicos que van a pegarse con el mar. Eso no significa que los que navegan como yo no apretemos y vayamos fuerte, pero creo que no hay necesidad de pelearse con el mar, sino de adaptarse. Y lo digo yo, que llevo 20 años comprendiendo y respetando el mar.

Supongo que en 40 días dando la vuelta al mundo se vivirán momentos de todo tipo, ¿cuál fue el mejor?

El momento en que nos damos cuenta de que si enganchábamos la borrasca de Argentina nos iba a llevar lejos. Ahí podíamos empezar a pensar en batir el récord. En ese instante ves que la posibilidad es real, y toca arriesgar y jugársela. Luego al pasar el Cabo de Hornos ya llevábamos 4 días y 6 horas de ventaja sobre el récord, y aunque sabes que puede pasar cualquier cosa en cualquier momento, estaba en nuestras manos. También otro momento especial es cuando cruzas la línea de meta imaginaria y se para todo, hasta el tiempo. Recuerdo que era un día de invierno muy oscuro, con una borrasca muy fuerte, y cuando cruzamos esa línea imaginaria entre Francia e Inglaterra había solo un helicóptero captando imágenes aéreas. No había ni boyas ni barquitos, estábamos solos y lo habíamos conseguido. Una vez llegamos a la costa de Brest la explosión de emoción con familiares y amigos fue increíble.

¿Y el peor?

Cuando nos quedamos enganchados en el Ecuador y pensábamos que íbamos a quedarnos fuera de tiempo ya en Sudáfrica, y Francis no se iba a querer dar la vuelta. Hacer una vuelta al mundo sabiendo que íbamos 4 o 5 días por detrás del récord no tenía sentido para los que íbamos en el barco. Como te decía antes, vamos a ganar y a luchar por el objetivo, y una vez hubiéramos visto que no era posible… Dar una vuelta al mundo por darla no estaba en nuestros planes, y en esos momentos eran todo caras largas, nadie hablaba… Por suerte luego no fue así y todo cambió. Y luego otro es cuando te ves metido en el hielo por la noche sin ver nada, solo con las luces de los contadores que llevas, con el barco lanzado a casi 40 nudos, que es una salvajada. Ves que el barco se empieza a desmontar, se rompen piezas, es una locura… Y soportar eso es delicado.

Mirando al futuro, ¿te veremos pronto volando en un barco?

(Risas) Suena raro pero es así, en vela oceánica los nuevos ya van a volar, quizás no en el sur, porque con las olas que hay allí se romperían las piezas, pero van a volar rodeando anticiclones y con viento medio, de hecho esos barcos ya están volando. Pronto me voy a hacer un Panamá - San Francisco con uno que vuela. El futuro de la vela pasa por esto, porque cada vez haya menor rozamiento con el mar. A mí es que me gusta todo, desde navegar con mi barco clásico con amigos y familia hasta ir en uno de estos que vuela.

PALMARÉS DE ALEX PELLA

* Ganador en Trofeo Julio Verne, récord vuelta al mundo a bordo del ‘IDEC Sport’ en 40 días, 23 horas, 30 minutos y 30 segundos (2017)

* Récord del Océano Índico en 6 días, 23 horas y 4 minutos, a bordo del maxi trimarán ‘IDEC Sport’ (2015)

* Récord vuelta a Irlanda en 40 horas, 51 minutos y 57 segundos, a bordo del ‘MOD70 Musandam Oman-Sail’ (2015)

*1º en Route du Rhum (Francia-isla de Guadalupe), en la categoría monocasco de 40 pies, récord de la clase con 16 días, 17 horas, 47 minutos y 8 segundos (2014)

*1º en Route des Princes (Vuelta a Europa), a bordo del Maxi-Trimarán, ‘Prince de Bretagne 80’ de Lionel Lemonchois (2013)

*4º en Barcelona World Race (Vuelta al Mundo a dos), a bordo del ‘Estrella Damm’ con xxx (2011)

*2º en Mini Transat 6.50 (Transoceánica internacional en solitario, 90 participantes) a bordo del ‘Open Sea – Team Work’ (2005)

*3º en Mini Transat 6.50 (Transoceánica internacional en solitario, 90 participantes) a bordo del ‘Sampaquita’ (2003)

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