Publicado: 26.07.2015 19:17 |Actualizado: 26.07.2015 19:17

Vettel recupera el traje de campeón y Alonso acaba quinto

El piloto alemán de Ferrari logra su segundo triunfo del año. El español Carlos Sainz no pudo acabar la carrera por un problema mecánico.

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El piloto español Fernando Alonso.- EFE

El piloto español Fernando Alonso.- EFE

Madrid.- El piloto alemán Sebastian Vettel (Ferrari) ha recuperado las sensaciones del pasado consiguiendo la victoria en el Gran Premio de Hungría, décima prueba del calendario que cierra la primera mitad del curso 2015, en un podio completado por los dos Red Bull, el ruso Daniil Kvyat y el australiano Daniel Ricciardo, mientras que el español Fernando Alonso (McLaren) terminó en quinta posición en una carrera en la que los Mercedes acumularon una cadena de errores.

El germano, que cosechó su segundo triunfo de la temporada tras alzarse con el triunfo en el Gran Premio de Malasia durante la segunda fecha de la temporada, respondió a la hegemonía de las 'flechas plateadas' en Hungaroring con un manotazo a la clasificación general. Recuperó las sensaciones que lo auparon a convertirse en uno de los mejores pilotos del panorama de la Fórmula 1 y sacó los colores a Lewis Hamilton desde la salida.



No era optimista 'Seb' antes de la carrera en un fin de semana que fue de menos a más. El germano, a contracorriente de Lewis Hamilton y Nico Rosberg durante toda la temporada, miraba a la parrilla más hacia atrás, a equipos como Red Bull o Williams, que a Mercedes, que monopolizó la primera línea en la clasificación. Cambió de opinión. Aprovechó una pésima salida del líder del Mundial, desbancó a Rosberg y se aupó hasta la primera posición. En una vuelta ganó dos posiciones y, por consiguiente, la carrera. Clínic del tetracampeón del mundo.

Se bastó de un incontestable arranque, con vuelta rápida tras vuelta rápida durante las diez primeras. Cogió la ventaja de tiempo suficiente como para abrir una brecha con los Mercedes y disfrutar de una plácida carrera en la que le bastó con no desfallecer en el ritmo y en cuidar con mimo los detalles. Encabezó la cabeza de carrera desde la primera hasta la última vuelta y salió beneficiado del incidente entre Ricciardo y Nico Rosberg en las últimas vueltas.

Hamilton pecó de fiero

El chico de oro de Mercedes, absoluto dominador con cinco victorias de diez posibles, es uno de los personajes más excéntricos de la parrilla. En su piel, surcada por la tinta, luce diferentes tatuajes con referencias religiosas, imágenes familiares o frases musicales como simbología de su vida. El más reciente que se grabó en el torso, un león africano que ruge sobre su pecho. En Hungaroring, Lewis fue más fiero que nunca. Grave error.

Se quedó en la salida, sacó entrada VIP para ver cómo Vettel le superaba con suma facilidad por la izquierda y tragó el humo que emanaba del monoplaza de Nico Rosberg, tumbado por un Kimi Raikkonen que avanzó tres posiciones. Encolerizado, se encomendó a su voracidad. Probó el aplomo de su compañero de equipo en una curva y, en su intento por ganar la tercera posición, cayó hasta la décima tras una excursión que no acabó con su coche en el muro de milagro. Esta vez su rugido de advertencia no intimidó a nadie.

Empujó -después de señalar a Rosberg como culpable de su error- hasta el límite para recuperar el terreno perdido. El de Stevenage, una vez se deshizo del molesto tráfico, acumuló vuelta rápida tras vuelta rápida para escalar posiciones y arrebató al australiano Daniel Ricciardo (Red Bull) la cuarta plaza alcanzado el segundo tercio de la carrera. Con una parada y un juego de neumáticos blandos, el británico reaparecía en escena.

Ricciardo 'golpea' el mundial

En el ecuador de carrera, la ventaja de Rosberg con respecto a Hamilton se reducía curva a curva, vuelta a vuelta. Mientras ambos estaban inmersos en la pelea, Nico Hulkenberg hizo un recto y se empotró contra las protecciones. La organización ordenó la salida del 'safety car' para retirar las partículas del alerón sobre la pista.

La paciencia es una virtud y con todos agrupados en el asfalto, Nico Rosberg fue el principal beneficiado del relanzamiento de la carrera. Ganó la segunda posición a un Raikkonen -que abandonó en la vuelta 57- con problemas en la unidad de potencia. Peor destino deparó a un Hamilton que, primero, chocó con Ricciardo, pasó por el 'pit lane' para reparar los problemas en el alerón delantero y fue sancionado, por último, con un 'drive through' que le obligó a meter una marcha más.

La carrera continuó con un guion que perjudicó notablemente a Nico Rosberg. Las penalizaciones y los fallos de Hamilton apuntaban al alemán como el 'ganador' virtual. Nada de eso. Ricciardo atacó, literalmente, al de Mercedes y pinchó su rueda. El oceánico hizo el favor del siglo a Hamilton, que firmó cuatro puntos más que su compañero de equipo para seguir líder en la general.

Diez puntos para Alonso

La loca carrera dejó a Fernando Alonso, que salió desde la decimoquinta posición, en el quinto puesto y por delante de Lewis Hamilton. El asturiano terminaba la clasificación -tras empujar su monoplaza hasta boxes para intentar salir después de que le dejara tirado durante la Q2- con la sensación que todo el esfuerzo que realiza por seguir vivo es en balde. Hungaroring fue una tregua.

Ganó tres posiciones en la salida, escaló hasta la duodécima posición y protagonizó junto a su compatriota Carlos Sainz -que no pudo acabar la carrera por un problema mecánico- un bonito duelo. Se repuso a un pinchazo y acabó la carrera con diez puntos para encadenar dos Grandes Premios consecutivos sumando.