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Las víctimas de Mourinho no le tienen miedo

Toril, el entrenador del Castilla, no se asusta ante la guillotina del portugués, que ya ha segado las cabezas de Valdano, Pedro León, Gago o Lass

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De repente, el mundo del fútbol se pregunta quién es José Alberto Toril, ese hombre que ha sido capaz de gobernar varios minutos de una rueda de prensa de Mourinho. ¿Acaso es un personaje de tanta influencia como para adquirir ese papel tan controvertido? Toril, en realidad, es el entrenador del Castilla donde obedece más a su conciencia que a los deseos de Mourinho. Hasta ahora, se intuía el distanciamiento, pero a partir de ayer ya no. El mensaje de Mourinho fue como un huracán para Toril, diez años más joven que el portugués. 'Debe decidir si quiere apoyar al primer equipo'.

De ahí lo primero que se desprende es que Toril no tiene ese carácter tan servicial de Karanka. Después, como no todo va a ser negativo, un detalle más positivo o propagandístico para él. Nunca, ni siquiera en sus tiempos de futbolista, adquirió un protagonismo semejante, y eso que Toril fue una de las mejores promesas del Madrid a primeros de los noventa. Era un futbolista genial, pero siempre fue maltratado por las lesiones lo que limitó mucho su carrera.

Su decadencia fue progresiva. Jugó en Celta, Espanyol, Extremadura, Racing de Ferrol, Numancia y acabó en el Quintanar de la Orden. Pero esa humildad no le impide ser un hombre de principios, que no se doblega ante Mourinho. No es, en cualquier caso, el primer técnico del Castilla que muestra semejante personalidad. Hace 17 años ya lo hizo Benítez cuando se enfrentó a Valdano por no alinear a Sandro de titular. Entonces Benítez apeló a su personalidad, 'si la pierdo, no podría ser entrenador', y el tiempo ha demostrado que llevaba razón. Hoy, es un hombre venerado en el Liverpool, al que hizo campeón de Europa.

La realidad es que, a los 39 años, todavía es un entrenador prematuro. Su máximo logro ha sido el de ascender al Castilla a Segunda. Pero desde ayer ya tiene una fama de la que no puede presumir casi ninguno de los entrenadores de la categoría. Mourinho le ha elegido como nueva víctima con un discurso que posiblemente no tenga remedio. 'Tenemos pocos puntos de contacto en el modo de jugar'.

'Tenemos pocos puntos de contacto en el modo de jugar'

Le ha tirado un mensaje letal y, si se tira de hemeroteca, se comprueba que la gente que ha sufrido este tipo de mensajes de Mourinho en el Madrid, lo ha acabado pagando con la salida. Los únicos que por ahora se han salvado son Casillas y Sergio Ramos, que no dudan en contestarle en público. Pero estos dos son otra historia. O, como dice Mourinho, con cierto tono despectivo, 'son los campeones del mundo...'

Las víctimas del portugués en general, no tienen un caché tan alto. Ha sido gente como Pedro León, al que antes de despedir, hizo daño en público al compararle con Zidane, Maradona o DiStéfano, y en privado al impedirle entrenar con el primer equipo. Pedro León llegó a presentarse con un abogado laboralista para que le dejasen pasar al césped y hoy, desde el Getafe, se refiere a Mourinho como 'ese individuo'.

Una opinión que constata Gago, desde la Roma y al que el entrenador portugués acusó de filtrar las informaciones del vestuario a los medios del Grupo Prisa. Su ostracismo fue mayor que el de Lass que, por lo visto, se enfrentó cara a cara con Mourinho hasta el punto de cogerle del cuello y negarse a jugar de lateral derecho. Pero la realidad es que ninguno de los tres hoy ya está en el Madrid, donde Mourinho ejerce esa vocación colosal de entrenador con la que ya soñaba a los 16 años cuando era asistente de Felix, su padre, en el Vitoria de Setúbal.

A los 49 años que tiene ahora, Mourinho atesora una biografía inmensa y un escenario, las ruedas de prensa, en las que acostumbra a no dejar títere con cabeza. Ha llegado a compararse con Robin Hood, con Jesucristo ('él tampoco caía bien a todo el mundo') y, entre sus conceptos, la vanidad no pierde peso: 'No soy el mejor del mundo', dijo una vez, 'pero creo que no hay nadie mejor que yo'.

Antes de venir al Madrid, ya fue un hombre difícil en el Chelsea, donde acusó a Frank Arnessen, el director deportivo de fichar a jugadores de poco talento. Eso sí, entre ellos no se refería a Essien. Por eso Arnessen le contestaba que, si quiere talento, ¿cómo es que dejaba en el banquillo a jugadores como Duff, Robben o Joe Cole?

Pero Mourinho no es un hombre que perdone fácil. Cuentan en alguna de sus biografías que ésta manera suya de ser se agudizó en un día de Navidad en el que fue cesado su padre como entrenador y que no olvida nunca ese día. Desde entonces, Mourinho presume de ser un tipo complicado que, según Valdano, 'se dedica a la controversia, a dar titulares a la prensa para cultivar su ego sin importarle la gente de su alrededor'.

Valdano hizo lo imposible por reconciliarse con él en el Real Madrid, pero no lo logró. Por eso hoy dice que 'es imposible trabajar con Mourinho' e imagina, como casi todo el mundo del fútbol, que Toril ya tiene su sentencia preparada. Y eso que, como entrenador del Castilla, Florentino le trata con mucho cariño. Pero ese cariño no es ninguna garantía. A Valdano no le fue suficiente.