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Victoria con angustia

El Barça se impone al Copenhague, pero de nuevo lejos de la excelencia y falto de puntería

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Al Barça le falta puntería y algo más, la púrpura en el juego, la contundencia en las áreas. Así puede seguir compitiendo y ganando como ayer, pero la excelencia le llega a pinceladas al espectador y no hay partido en que los azulgrana no acaben sufriendo.

Dos goles de Messi, uno en la prolongación, salvaron la victoria ante el Copenhague en un partido que parecía ir madurando hacia la goleada y acabó a sólo unos milímetros del empate, los que dictaminó el travesaño que sufrió la potencia del disparo de Ndoye a 25 minutos del final. Todavía tuvo algunas ocasiones más el Copenhague, entre ellas un disparo desde el centro del campo de Kvist que Pinto, titular por los problemas de estómago de Valdés, pudo desviar.

Tal vez ande Guardiola planteándose la posibilidad de cambiar el esquema habitual de su equipo, al menos cuando no esté Xavi, al que finalmente reservó ayer de inicio. En campañas pasadas, resulta difícil imaginarlo dibujando en el césped del Camp Nou y ante un rival como el Copenhague un 4-4-2 como el que planteó ayer. Le había funcionado, en cualquier caso, de maravilla para despertar a sus hombres en la segunda mitad ante el Valencia y le sirvió ayer, con Maxwell como interior, para observar algunas mejoras.

No cerrar el partido volvió a generar prisas y nervios entre los azulgrana

Los pases de contragolpe del rival estaban mejor vigilados con dos pivotes, Busquets y Mascherano. Creció el segundo de la mano del primero, seguramente el jugador más en forma de la plantilla. Si Busquets gobernaba el eje, Mascherano se sentía más arropado a la hora de jugar el balón y lo hizo siempre con criterio. En los balones divididos, mordió y recuperó como sólo él sabe y al fin el público del Camp Nou se fue a casa asintiendo con la cabeza como aprobando la nueva adquisición del Barça.

Los azulgrana se encontraron a un rival valiente que adelantó sus líneas para presionar y forzar. La vigilancia era atenta y ordenada, pero insuficiente para detener a un Barça que, sin deleitar, parecía fluido y lanzado hacia la victoria.

Lo constató Messi: desde fuera del área vio un pasillo por donde colar un trallazo y lo envió a la escuadra secamente. Antes, había estrellado Villa un disparo suave contra el travesaño. Pero el asturiano no acaba de estar certero, como volvió a demostrar en otra clara ocasión que erró al final de la primera mitad ante un ágil Willand. Le sobran recortes y nervios al Guaje, pero aun así sólo unos centímetros le separan del gol.

Guardiola dispuso el mismo 4-4-2 que le funcionó ante el Valencia

Se estaba imponiendo una versión práctica y seria del Barça, pero una vez más costaba cerrar el partido con un segundo tanto. El resultado fue inyectando cada vez más prisas a los locales y más confianza al conjunto danés, que se creció y se volcó contra el área ante el desconcierto de la defensa barcelonista.

Xavi volvió a entrar como medida de urgencia para reordenar al equipo en la posesión justo después de la gran ocasión de Ndoye. No mejoró demasiado el panorama, por mucho que Messi cerrara el encuentro con un postrero y sosegante gol.