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Vilanova y la disyuntiva de los centrales

Las bajas de Puyol y Piqué fuerzan a replantear una defensa inconsistente con el primer clásico en el horizonte

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A Tito Vilanova se le ha venido encima un problema que ha llegado como fruto de desafortunadas lesiones. Y estas se han concentrado en la zona más débil del juego azulgrana, la defensa. Las bajas al unísono de Carles Puyol y Gerard Piqué abren un agujero complicado de tapar en una zaga que necesita dos centrales de garantías ante el nuevo esquema táctico planteado por el técnico y con un calendario que comienza a ver en el horizonte el clásico ante el Real Madrid. 

Puyol sigue encadenando lesiones y no ve el momento de comenzar a coger ritmo de competición. Primero fue una fractura en el pómulo y ahora un estiramiento del ligamento cruzado posterior de la rodilla izquierda que le tendrá apartado otras seis semanas. El capitán azulgrana es baja segura para el clásico del Camp Nou del 7 de octubre.

Pero a su baja se unió el miércoles la de Piqué, que tuvo que ser sustituido en el minuto 12 por Alex Song ante el Spartak de Moscú en Liga de Campeones. El camerunés formó pareja de centrales con el argentino Mascherano. Un dúo que no terminó de cuajar. Encajó dos goles y experimentó excesivos problemas cuando se descolgaban los laterales Alves y Adriano. 

En las bandas, precisamente, radica parte del problema que se le plantea a Tito. La llegada de Jordi Alba da un importante impulso al planteamiento ofensivo azulgrana, equiparando por la izquierda las subidas de Alves por la derecha. Pero eso implica cierta desprotección de los centrales porque tanto Alba como Adriano, que ha ejercido de lateral, tienden en exceso al ataque.

Ahí el Barça echa en falta a Eric Abidal, que sigue convalenciente de un trasplante de hígado. El francés ejercía casi de tercer central, ayudaba en las coberturas a los centrales, corregía y se plegaba cuando el equipo daba opciones a contras. Ahora su ausencia abre espacios importantes a la espalda de los centrocampistas y requiere de centrales expeditivos.

Los centrales, con laterales tan ofensivos como Alves y Alba, sufren en excesoAnte la lesión de Piqué, que también podría perderse el partido ante el Real Madrid, Vilanova apostó por Song como central ante el equipo moscovita cuando le había utilizado en la Supercopa como mediocentro. No convenció. Mientras, en el banquillo se quedó Marc Bartra. El canterano necesita partidos para ganar confianza pero aspira también a ganarse el puesto como compañero de batallas con el 'jefecito' Mascherano. Y en último término también queda la opción de Fontàs.

Al término del choque de Champions, Vilanova confesó que 'podía haber salido Bartra pero quedaba mucho y no había jugado con nosotros. Song ya jugó de central en partidos con el Arsenal en 'Champions'. He pensado que poner a Marc sin jugar podría haber tenido algún error y le habría pesado, no quería exponerlo'.

Aun así ninguna de las opciones planteadas alcanzaría el nivel del binomio Piqué-Puyol. Pero estas son las armas con las que cuenta el técnico culé pese a sus peticiones expresas para fichar a otro defensa central desde que se hizo con las riendas del equipo. Las prioridades eran Thiago Silva o Javi Martínez. Pero el Barça no alcanzó ni los 42 millones del PSG ni los 60 del Bayern. De ahí, la llegada de Song desde el Arsenal. 

Además, el calendario inminente tampoco favorece. Mañana mismo el Barcelona recibe al Granada, el próximo sábado tiene que viajar a Sevilla y la semana siguiente encadena encuentro de Champions ante el Benfica en Lisboa y el 7 de octubre el clásico contra el Real Madrid. Si contra un equipo sensiblemente inferior como el Spartak se vislumbraron las carencias en la defensa culé, Vilanova necesita encontrar con cierta urgencia una pareja estable y fiable de cara a compromisos contra rivales de más entidad y, sobre todo, ante el torrente veloz y letal que despliega el equipo de Mourinho.

Ante el conjunto de Anquela el canterano Bartra podría gozar de la confianza de Tito ante el experimento fallido Mascherano-Song. Pero también cabría otra opción que haría modificar más de una pieza en el tablero azulgrana. Y esa pasaría por retrasar la posición de Sergio Busquets para formar junto al argentino. Eso implicaría rellenar su hueco en el centro del campo bien con Thiago, con Cesc o con el propio Song. Una ecuación que debe despejar Vilanova. Hasta ahora ha demostrado su habilidad para corregir disfunciones con los partidos empezados. Toca ahora comprobar si también logra dar con la tecla que resuelva esta disyuntiva con los centrales desde el pitido inicial.