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La vuelta amarga del hijo pródigo

Ni con Guardiola ni con Tito Vilanova. Sin libertad de movimientos, Cesc sigue sin encontrar su mejor juego en el Barcelona tras su esperada llegada la temporada pasada

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Llegó como un torbellino la temporada pasada y tuvo un debut soñado. En su primer partido con el Barcelona ganó la Supercopa de España al Real Madrid en el Camp Nou.

Seguramente el de Arenys no podía imaginar una vuelta mejor, pero, un año después, las cosas no marchan como el desearía ni seguramente como muchos en el Barcelona esperaban.

El jugador que lo era todo en el Arsenal acabó siendo suplente en el Barcelona de sus amores, el club en el que creció hasta que emigró a Londres con 16 años. Tras su gran inicio la pasada temporada, el catalán prolongó su idilio unos meses hasta que se vio desencajado en el esquema de Guardiola.

Cuando el Barcelona preparaba su vuelta el verano pasado muchos se preguntaban dónde iba a jugar teniendo en el mismo equipo a Busquets, Xavi o Iniesta. Por ello, Pep modificó el esquema para encontrarle un sitio. El lugar elegido: la delantera.

Una nueva vuelta de tuerca de Guardiola a la alineación culé. Cesc jugó sus mejores partidos como falso nueve -como lo suele utilizar ahora Del Bosque en la selección- hasta que fue relegado al extremo izquierdo. Y desde entonces, su bajón de juego hasta acabar siendo suplente.

Precisamente en la selección española sí ha acabado encontrando su lugar y ha llegado a ser importante. Lo fue en la Eurocopa ,en la que Del Bosque sorprendió colocándole como falso delantero, y lo sigue siendo. Una asistencia suya dio el gol a Soldado que resolvió el partido de Georgia.

Pero en el Camp Nou se sigue sin ver al mejor Cesc. ¿Por qué? Porque en el Barcelona no es indiscutible como lo era en el Arsenal, ni goza de la libertad que tenía con Wenger. Allí era un jugador todoterreno, el motor de los gunners. La estrella del equipo, el jugador en torno al que giraba todo. Él mandaba sobre el campo y llevaba el timón de los suyos.

'Yo ya sabía dónde me metía cuando vine aquí. Yo no soy tonto' 

Tito Vilanova, su técnico ahora y el gran valedor de su fichaje hace un año, trata ahora de recuperarle, pero en otra posición. El de Arenys ha visto más retrasado su sitio en el campo, hasta la media punta, en busca de una mejoría y de volver al mejor Cesc. De momento, no se le ha visto, ni por asomo. En los tres partidos de Liga jugados ha sido titular, pero ha acabado siendo sustituido. 

Las órdenes de Tito son rigurosas y le impiden moverse mucho más de la posición en la que le toca este año, lo que frena su forma de jugar.

Las críticas hacia él ya arrecian en el temido entorno del Barcelona y los primeros tímidos silbidos ya se han dejado escuchar por el Camp Nou.

Pero Cesc no desespera. 'Yo ya sabía dónde me metía cuando vine aquí. Yo no soy tonto. Vengo a competir contra Messi, Iniesta, Xavi... que son los mejores del mundo', afirmó ayer, sabedor de que tendrá que luchar mucho para encontrar un hueco en uno de los mejores equipos del mundo.