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Wiggins se afianza

El estonio Taaramae se impone en la inédita ascensión a La Farrapona

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Con 190 centímetros de estatura y un pasado brillante de pistard, las rampas de San Lorenzo y de La Farrapona formaban parte de una de los dos grandes obstáculos que separan a Wiggins del triunfo final en esta Vuelta. Demasiado alto para soportar el ritmo de los escaladores puros en una etapa de alta montaña, se analizaba en la previa.

Alto también era Indurain y en su día trepó Pirineos y Alpes sin que los livianos escaladores le hicieran daño. Y cierto aire de Indurain ya había enseñado Wiggins en la ascensión a La Covatilla el miércoles, triturando las bielas con un ritmo tan infernal como constante. Allí, con ese pedaleo demoledor, presentó de verdad sus cartas Wiggins y ayer en La Farrapona empezó a confirmarlas. Subió con las rodillas altas, siguiendo la estela de su compañero Froome y nadie le tosió. Con esos dos puertos tan temidos por delante, sólo Cobo al final puso en jaque a Wiggins, al que ya sólo el salvaje L'Angliru amenaza seriamente.

El británico logra aumentar su ventaja en la general sobre Nibali y Purito

Cobo entró cuarto en la etapa, ganada por el estonio Taaramae, superviviente junto a De la Fuente de la escapada que se hizo La Ventana, primer puerto del día de segunda categoría. El corredor del Geox fue detenido por su director para ayudar a Cobo, que se ha colocado cuarto en la general a 55 segundos de Wiggins. 'La idea era atacar a cuatro o cinco kilómetros de la meta para intentar recortar. Me gustaría estar cerca del podio. Me duele que De la Fuente me haya tenido que esperar porque se merecía poder luchar por la victoria de etapa. He pasado a Nibali, que era el hombre más fuerte de la Vuelta, en la clasificación y por eso ya ha merecido la pena'.

Purito, que lo intentó en San Lorenzo, es un diésel y lo acabó pagando en las rampas finales de La Farrapona. Y Nibali, el gran favorito y vencedor de la última edición, también hizo crack en esas mismos repechos con pendiente media del 10%. Acabó cediendo un minuto y veinte segundos con el líder. 'En San Lorenzo estaba muy bien, pero después en la última subida he pagado los esfuerzos. Creo que me he alimentado mal. Estaba fuerte, pero había poco tiempo para comer, he cometido el error de no alimentarme bien', dijo con tono de desconsuelo el italiano, que guarda algo de esperanzas para hoy: 'Será otro día duro, todos hemos gastado mucho y será otra batalla'.

No hubo ataques lejanos de ninguno de los grandes aspirantes. Sólo Purito lo intentó de lejos, pero parece que únicamente Contador y Andy Schleck están en condiciones de reventar carreras de tres semanas atacando desde lejos. 'Hemos endurecido la etapa desde el principio y en San Lorenzo he probado para mover la carrera. Son esfuerzos que se acumulan y los he pagado. Lo he dado todo y si hago todo lo que puedo no se me puede pedir más. He sufrido yo, pero no sabemos quién puede sufrir en L'Angliru', analizó Purito.

El vencedor de la última edición sufrió una pájara por no comer

Con todo, Wiggins aún no se fía: 'Todavía no me puedo hacer ilusiones. Lo mismo que ha tenido un mal día Nibali en L'Angliru lo puede tener otro corredor. Esta carrera se puede ganar o perder cualquier día como se ha demostrado'.