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Un zapatazo y otro sopor

Sneijder da la victoria a Holanda ante Japón en otro partido dominado por el miedo a arriesgar con el balón

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La palabra Mundial sobrepasa a la mayoría de los seleccionadores. Pocos arriesgan. Casi todos viven pendientes del equilibrio. Cualquiera les dice algo. Te llaman romántico o te dicen que te pongas en su situación. Holanda roza los octavos con la victoria, pero no se la reconoce. Desde su historia, el sentimiento y la expectativa que generan en los aficionados, exaspera ver a De Jong y Van Bommel formando ese doble pivote. Hoy tampoco jugaron a nada, convirtieron las circulaciones en secuencias planas, sin fondo ni forma ni intención. Encabrita ver que Holanda no tenga un central como Blind o Frank de Boer para la patada larga precisa.

Esta Holanda necesita a Robben y a Elia para recuperar la alegría por las bandas y su identidad. Kuyt no es un extremo por mucho que Benítez, y ahora Van Marwijk, se empeñen. Tampoco lo es Van der Vaart. Y Sneijder es lo que es. Un bregador con cierto pase largo, buena llegada y buen zapatazo, como demostró en el gol. Un empalme demoledor que dobló las manos de Kawashima, que siguió con la leyenda negra de los porteros sin manos que es ya una epidemia.

Pero Sneijder no tiene calidad para llevar el peso ofensivo de una gran selección ni de un gran club. Le faltan quilates de técnica en los últimos 20 metros. Afellay también pide un sitio gritos en esta selección. Es el futbolista holandés con más panorama y pie para hacer jugar al resto. Con su entrada y la de Elia se vieron los mejores momentos de Holanda que propiciaron un par de ocasiones claras al propio Afellay y a Van Persie.

Y qué decir de Japón. Jugó a lo que jugó Suiza frente a España y la mayoría de las selecciones que se sienten inferiores. Se metió atrás con la intención de arañar un contragolpe o un error de Holanda. Para qué se gastaron tanto dinero en contratar entrenadores extranjeros, en pretender que Zico, por poner un ejemplo, les insuflara las raíces del fútbol brasileño. Para qué mandan a sus jóvenes promesas a aprender a Brasil. Al final, el resultado es la única identidad que persiguen. El fútbol se expande al mundo desde las pizarras más estrictas y resultadistas.

Se pone demasiado serio con la palabra Mundial de por medio. Lo padece el espectáculo, aunque a algunos esto les parezca que sólo es un complemento. Okada se vio con tres puntos tras la victoria ante Camerún en la primera jornada y salió a arañar un punto. Cree que la aritmética le hará llegar como un héroe a Japón si la mete en la segunda fase. Su mejor ocasión llegó a la desesperada, cuando perdía y a su rácano dibujo ya no le cuadraba sus cuentas. Fue un zapatazo forzado de Okazaki desde cerca que se fue por arriba, ansioso, sin temple, acorde con el sopor que se vio.

1- Holanda: Stekelenburg; Van der Wiel, Heitinga, Matihjsen, Van Bronckhorst; Van Bommel, De Jong; Kuyt, Sneijder (Afellay, m. 82), V. der Vaart (Elia, m. 71); y Van Persie (Huntelaar, m. 87).

0- Japón: Kawashima; Nagatomo, Nakazawa, Tanaka, Komano; Abe; Hasebe (Okazaki, m. 76), Matsui (Nakamura, m. 63), Endo, Okubo (Tamada, m. 76); y Honda.

Gol: 1-0. M. 52: Derechazo de Sneijder desde la frontal del área que se traga Kawashima.

Árbitro: Baldassi, de Argentina. Mostró tarjeta amarilla a Van der Wiel.

Estadio Moses Mabhida de Durban: 62.000 espectadores.