Público
Público

El Zaragoza vive una crisis sin fin

Los maños empatan ante el Getafe (1-1) y se afianzan como colistas de la Liga

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

El partido terminó como empezó: con empate en el marcador y, sobre todo, con el cabreo metido en el cuerpo de unos aficionados que hoy  dejaron más patente que nunca la fractura absoluta que desangra al Zaragoza. El equipo aragonés, colista de la Liga, sumó un triste empate que le acerca aún más a Segunda en uno de los ambientes más enrarecidos que se recuerdan en La Romareda en los últimos tiempos.

Antes del partido, el zaragocismo se plantó contra la gestión del dueño del club, Agapito Iglesias. Miles de personas, hartas del estado de descomposición que carcome a la institución, le exigieron su dimisión. Esa protesta contra Iglesias marcó el partido. Es cierto que el equipo mostró algo más que otros días, pero eso no es suficiente a estas alturas de la película. El Zaragoza no acaba de carburar en el campo, y eso es muy mala señal porque los plazos se agotan y el abismo de la Segunda División y la más que posible desaparición de un club en quiebra financiera está a la vuelta de la esquina.

Los datos son terribles. Los maños han sumado dos puntos en los últimos 11 partidos disputados. Es verdad que todavía queda toda la segunda vuelta por disputarse, y que aún hay margen para la reacción, pero el equipo no da muestras de reacción y huele a cadáver.

El Zaragoza soñó con conseguir los tres puntos durante muchos minutos. Lanzaro había anotado un gol para la esperanza tras aprovechar un córner, pero el sueño se desvaneció en los instantes finales después de una jugada maldita que acabó con un remate de Paredes en propia puerta. Poco antes del empate del Getafe había debutado Aranda con los blanquillos, en el séptimo equipo que defiende este jugador en Primera. Roberto, como siempre, atajó varias ocasiones clarísimas de los madrileños. La vuelta atrás ha comenzado para el Zaragoza, aunque el milagro parece más imposible que nunca.