La semana pasada, la cotización internacional del arroz batió tres récords históricos, azuzada por las malas cosechas en Asia, la fuerte demanda y la especulación de los grandes fondos de inversión, que han visto en ésta y en otras materias primas un refugio ante la debilidad del dólar.
El repunte del arroz, dramático en el último año, se ha agravado por los recortes a la exportación decididos en el último mes por varios de los principales países productores para tratar de atajar la tensión social entre sus poblaciones.
La receta recuerda a la que el año pasado incendió el precio del cereal (el arroz, aunque en menor medida, también sirve para producir biocombustibles) y preocupa, y mucho, a los organismos
internacionales.
El arroz es la dieta básica de casi la mitad del mundo y la inflación alimentaria castiga con especial dureza a los países más pobres. Entre ellos, los 700 millones de asiáticos que viven con menos de
un dólar diario.
Ejecutivos de los 27 departamentos, agencias y fondos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) debaten hoy y mañana en Berna (Suiza) posibles medidas para lo que, según el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, es ya una "auténtica crisis mundial". El propio Ki-moon, la directora del Programa Mundial de Alimentos, Josette Sheeran, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick y el director de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, expondrán mañana sus posturas.
Pese a que tanto el coreano como Diouf, senegalés, han reclamado "acciones inmediatas" de la llamada comunidad internacional, no se esperan compromisos inmediatos de ese encuentro, que tendrá "carácter interno", según un portavoz de la ONU. Previsiblemente, esas medidas no llegarán hasta comienzos del próximo junio, cuando la FAO celebre una reunión en Roma con sus Estados miembros. El jefe del organismo ha pedido que ese encuentro cuente con la mayor presencia posible de líderes mundiales.
El problema, como ha advertido Diouf, se debe a factores "estructurales y no coyunturales". El principal, que China e India, con la mitad de la población mundial y sólo el 8% de la tierra cultivable, están aumentando exponencialmente su poder adquisitivo. Y comen más y mejor.
estadounidense Robert Zeigler, director del Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI), pronostica más subidas de precios y propugna una "revolución verde": invertir más para mejorar la tecnología agrícola, los métodos de cultivo y las distintas especies de cereal. "Se puede producir más arroz con menos agua y con menos
terreno", asegura.
España está relativamente a salvo del tsunami de precios que está afectando al mercado del arroz a escala mundial. Lo dicen los expertos, que recuerdan que la producción (750.000 toneladas anuales, lo que convierte al país en el segundo productor europeo) es mucho mayor que la demanda (250.000 toneladas), a pesar de que este producto, ya sea en paella, sólo o con otros condimentos, es el plato que más se cocina en los hogares españoles, según un estudio de la Real Academia de Gastronomía.
El impacto de la crisis internacional, que ha provocado disturbios en varios países y ha obligado a grandes cadenas de distribución, como Wal Mart, a racionar sus ventas, está por ver. Las cifras disponibles hasta ahora no terminan de corroborar la hipótesis tranquilizadora para el bolsillo de los consumidores, muy castigado por el espectacular incremento registrado por los precios de la leche y el pan el año pasado.
Las dos variedades que se cultivan en España acumulan ya encarecimientos anuales del 28,6% y el 36% en origen. Son cifras a años luz de la cotización internacional de esta materia prima, que se ha duplicado en un año, pero suponen un aumento considerable que, además, se ha agudizado desde el pasado enero (desde entonces, la subida ha sidode un 10%).
El peso de las importaciones, el tirón de la demanda y el efecto de la especulación en los mercados mundiales ya se está notando en los precios finales, como prueban esas cifras y el incremento en el precio final del producto.
En marzo pasado (último dato disponible), el IPC del arroz fue del 15,1%, lo que triplica con creces la inflación española, que está en máximos históricos.Una parte importante del consumo nacional (unas 100.000 toneladas) corresponde a importaciones de variedades que no se cultivan aquí. Y alguna industria (el viernes pasado, lo hizo un directivo de una filial de Ebro Puleva, líder mundial del sector) ya ha anunciado subidas de entre el 30% y el 40% en los precios finales.
Contraste
Su pronóstico contrasta con la postura oficial de Ebro Puleva, que hasta ahora se ha cuidado de hacer pronósticos de precios, en vista de los expedientes sancionadores abiertos por la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) contra la industria alimentaria por anuncios similares.
Hace menos de un mes, Ebro Puleva decía tener “la situación perfectamente controlada”, pese a que cuatro de los grandes productores mundiales (China, India, Egipto y Vietnam) acababan de anunciar restricciones totales o parciales a la exportación.
“Tenemos los stocks históricamente más altos para cubrir todas las necesidades de nuestras empresas y marcas en Europa; la cosecha recogida en septiembre en Egipto ya está en nuestras fábricas de Estados Unidos, habiendo dejado 4 toneladas para atender al mercado doméstico; y en España hemos alcanzado acuerdos de suministro con las diferentes cooperativas”, dijeron entonces desde Ebro Puleva.
Los agricultores consideran esa previsión una “barbaridad” y la achacan a la “especulación” de la industria. El viernes, la Federación de Consumidores en Acción (Facua) reclamó a la CNC que vigile a las empresas arroceras para saber “si se produce de manera encubierta una subida mucho más grande” que la del producto en origen, “como ocurrió con el pan”.
No se puede seguir respaldando gobiernos que solo protejan a las empresas privadas, estas solo ven sus intereses, los gobiernos deben velar por sus pueblos, planificando en este caso la producción de alimentos, ¡BASTA! que los empresarios sigan haciendo dinero con la comercialización de los alimentos, eso es un crimen, miremos a los mas necesitados
Y no me digáis que es el mercado o el centralismo soviético. A lo largo de la historia muchos creían que sólo podía existir "lo suyo" y hablaron del fin de la historia que para Virgilio era el Imperio Romano, para Agustín la Iglesia Católica o recientemente Fukuyama el capitalismo. Los otros se murieron pero el último no sabe hoy donde meterse por lo ingenuo de sus planteamientos tan aplaudidos en su día por los “neocon”.
El mercado implica lograr beneficio a toda costa (aunque muera gente de hambre no se puede cambiar y perder competitividad) El mercado implica crecer a toda costa (aunque agotamos recursos y aumentan las enferemedades asociados a contaminación no se puede perder competitividad). El mercado implica que si un pais procura una distribución más justa de la riqueza los empresarios que ganan menos se van al pais vecino (sólo se puede subvencionar a los ricos, como los bancos de la burbuja inmobiliaria a base de los impuestos de los pobres).
Cuando el problema es el estructural los medios hacen lo posible para disfrazarlo. Esta clase de notícias respaldan a los especuladores que desde hace un par de años vieron el negocio con eso de los biocombustibles y la polémica que se iba a generar. ¿Qué opinan los liberales de todo esto de blindar las cosechas contra compradores extrangeros? El liberalismo trae estas cosas: hambre y miseria para los demás, bienestar y progreso para el que controla la propiedad y la producción
Fidel Castro ya alertó hace dos años de la crisis alimenticía, no fue tenido en cuenta por los grandes medios que manipulación la información referente a Cuba.
En américa latina hoy se toman medidas para garantizar la soberanía alimentaria.
Ver noticia www.redportiamerica.com
Doble clic en cualquier palabra para ver su definición.