Las hipotecas basura han resultado ser un meticuloso proceso de selección para elegir la entidad financiera más fuerte. Los expertos dan por sentado que la lista de bancos quebrados por abusar de activos de alto riesgo aumentará en los próximos días, y los inversores apuestan porque AIG, la primera aseguradora del mundo, será la siguiente en caer.
El mercado fue implacable ayer con la aseguradora, que bajó hasta un 60,8% a lo largo de la sesión y acumula unas pérdidas del 91,84% en el año, por debajo de cinco dólares. El anuncio de una posible reestructuración de la compañía, la venta de activos o la división de algunas filiales no aplacó a los inversores. Sólo el anuncio de que la Reserva Federal de EEUU le autorizaba a que sus propias filiales le prestaran dinero frenó ligeramente la sangría.
Las agencias de calificación de riesgos amenazaron el lunes por la mañana con rebajar la nota que mide la capacidad de la aseguradora de hacer frente a sus deudas. Según expertos consultados por New York Times, si se consuma esa rebaja, la empresa sólo sobreviviría entre 48 y 72 horas.
La autorización del préstamo insufló un balón de oxígeno que no está claro que vaya a ser eterno. La compañía quiere más liquidez por parte de la Reserva Federal, al menos otros 20.000 millones.
Al cierre de esta edición se estaba aún estudiando esa posibilidad. La posible quiebra de AIG afectaría a más de 100.000 trabajadores y 74 millones de clientes, y batiría a Lehman como la mayor bancarrota de la historia.
Algunos medios especializados especularon durante la sesión con que el multimillonario Warren Buffet podría estar en conversaciones para comprar la aseguradora, pero este aspecto no se confirmó.
Además de AIG, los inversores también desconfían de otros bancos medianos estadounidenses.
Wachowia, el cuarto banco del país, cayó ayer un 24,6%, y Washington Mutual (WAMU), un 26,74%. Ambos son bancos comerciales con miles de clientes y una posible quiebra volvería a poner contra las cuerdas a las autoridades estadounidenses por la conveniencia de su rescate.
También falta que afloren todos los accionistas de las entidades con problemas.
Por lo pronto, Axa tiene más de un 7% de Lehman Brothers pero el problema se puede extender entre fondos de pensiones o fondos de inversión con participaciones en el banco.
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