Un proyecto en punto muerto, aunque aún hay margen para negociar
El Parlamento Europeo y la Comisión deberán conciliar sus posturas a partir de enero
La votación de la Eurocámara no es el final del proceso, pero casi. Según el procedimiento comunitario, cuando el Consejo (los 27 gobiernos) y el Parlamento no pactan una posición común, como ha ocurrido ahora, se convoca un proceso de conciliación de ambos puntos de vista, que en el caso de la directiva de las 65 horas se abrirá, como pronto, en enero.
Entre ambas instituciones media la Comisión Europea, consciente de que las separa una “distancia abismal”, en palabras de Chantal Hughes, portavoz de Empleo, que a pesar de todo confía en lograr “un acuerdo que satisfaga a todos”.
Sin embargo, el contundente rechazo parlamentario a los puntos clave del proyecto podría dejar a la directiva en punto muerto. En ese caso, la legislación actual seguiría vigente y la Comisión Europea, si quisiera relanzar el proceso, tendría que poner sobre la mesa una nueva propuesta que pudiera ser susceptible de acuerdo entre el Consejo y el Parlamento.
“La votación no es el fin de la historia”, recalca Helen Bower, portavoz del Gobierno británico en Bruselas. Bower recuerda que bajo la ley actual el Reino Unido ya se beneficia de una cláusula que le permite estirar la jornada, con lo cual el impacto en su normativa no es significativo.
Posible oferta
Fuentes comunitarias aseguran que el Consejo ofrecerá al Parlamento aceptar que el tiempo inactivo de las guardias médicas siga incluido en la jornada laboral, un aspecto que fue apoyado por una masiva mayoría de 576 votos sobre los 785 miembros de la Eurocámara.
Sin embargo, para el laborista británico Stephen Hughes, que votó en contra de las órdenes del primer ministro Gordon Brown, “el Parlamento no va a aceptar rebajas. De lo que vamos a hablar es de cuánto van a durar excepciones como las de mi país”.

Cargando...