Los trabajadores de Air Comet, la aerolínea de Gerardo Díaz Ferrán, presidente de CEOE, acaban de cobrar las nóminas del mes de septiembre.
Aunque este pago será un alivio para ellos, los sindicatos aseguran que siguen pendientes de recibir los pagos de otros cuatro meses.
Los representantes de los trabajadores se volverán a reunir hoy con la dirección de la aerolínea para conocer cuándo pueden cobrar el resto de salarios que se les adeudan.
De momento, los directivos de esta compañía del grupo Marsans, presidida por Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, tienen la promesa de que el próximo 12 de noviembre se podría producir el pago de todas las nóminas atrasadas.
La compañía está pendiente de acceder a un crédito del ICO, que aprobó recientemente que las aerolíneas pudieran acceder a sus líneas de liquidez por un importe máximo de 600 millones de euros, de los que el Ministerio de Fomento asume una parte del riesgo.
En principio, parece complicado que Air Comet tenga acceso a esta línea de financiación antes de finales de noviembre o principios de diciembre.
El hombre que crée cojonuda a Esperanza,el new adalid de la economía liberal,el neocon que prevé el fin de España si no se permite el despido gratis y ventajas fiscales a los empresarios parece que falla en sus propios negocios ¿lo hará a posta para despistarnos a los tontos que estamos en su contra?
Ironías del destino; este individuo que tanto denosta al estado y los trabajadores, ahora tiene que recurrir al Estado y a la paciencia de los mismos trabajadores a los que él mandaría al paro, o rebajaría sus salarios si pudiera hasta la miseria. Qué cantidad de gentuza en puestos dirigentes sin haber limpiado todos sus trapos sucios en sus casas. Qué pena de país.
No entiendo que todavía haya gente defendiendo a este impresentable, alegando que, al menos, paga. Lleva meses sin pagar la nómina a sus trabajadores, y todavía le ven como un héroe, porque no ha cerrado y mandado a sus trabajadores al paro. Algunos no deben saber, y ni siquiera se imaginan lo que es para un trabajador, verse obligado a acudir a su puesto de trabajo, sin percibir ni un duro. La gente tiene obligaciones de pagos, además de la fea costumbre de comer. Seguro que más de uno daría lo que fuera por poder cobrar, aunque fuera, las prestaciones por desempleo. Y encima parece ser que ahora se está poniendo las pilas, después de que esto transcendiera a la opinión pública, porque hasta ahora, no se le había visto ninguna intención de solucionarlo. Pero, seguro, que él no pasa hambre, ni se corta en lujos, y probablemente tenga un buen colchón en algún paraíso fiscal. O también puede ser que no tenga nada, después de ir regalandoselo a su amiga "la cojonuda".
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