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Los hombres clave en el proceso electoral

SUSANA R. ARENES

Joan Rosell. Presidente de Foment del Treball

El candidato más claro en la batalla electoral que se abre en la CEOE es Joan Rosell, presidente de la patronal catalana. En las últimas semanas, Rosell, especialista en tejer alianzas en la sombra, ha intensificado sus contactos con los empresarios para ser reelegido al frente de Foment del Treball el día 18 y no les ha ocultado su intención de presentarse para ocupar el puesto de Gerardo Díaz Ferrán. Ya lo intentó sin éxito. Ahora, la cúpula de Foment le presiona y condiciona su apoyo en la reelección a que también luche por estar al frente de la CEOE.  

Otro influyente en la sombra y veterano aspirante a presidir la CEOE, el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Santiago Herrero, también va a intentarlo de nuevo. Pero, de momento, las cuentas no les salen a muchos de los representantes de la propia patronal: ni Rosell ni Herrero han tenido el respaldo suficiente para poder plantar cara a Díaz Ferrán. Al final, han sido las organizaciones de diferentes sectores, y no las territoriales, las que han puesto cara al malestar generalizado con el presidente.

'Se abre la veda' para un cambio en la CEOE, admite Arturo Fernández, presidente de la patronal madrileña. Concuñado y amigo fiel de Díaz Ferrán, acumula el poder suficiente como para que la voz de la CEIM sea determinante en los candidatos a relevar al jefe de la CEOE. De hecho, no ha decidido aún si se presentará él mismo, ya que la pugna entre asociaciones territoriales promete ser reñida. A su juicio, 'no se podía hacer otra cosa' para resolver la situación de estancamiento en la CEOE más que convocar elecciones.  

Las intrigas palaciegas que han provocado a escondidas las asociaciones territoriales de la CEOE no han bastado para indicar la salida a Díaz Ferrán. Al final, han sido las organizaciones que representan a diversos sectores las que se han retratado y puesto cara al malestar creciente en el seno de la patronal. Jesús Banegas, que representa a las empresas de telecomunicaciones, ha sido uno de los primeros en dar un paso al frente. Muchas grandes empresas verían bien a un presidente que represente sus intereses, lo que, en su opinión, ahora no se da. 

La guerra soterrada entre las organizaciones territoriales y las sectoriales siempre ha existido en la CEOE, aunque Díaz Ferrán dio bastante poder a estas últimas al duplicar el número de vicepresidentes, hasta 21. Ahora, saldrán a la luz las rivalidades. Y queda por ver si las diferentes sectoriales aunarán apoyos en un solo hombre como Banegas o se presentan varios candidatos. Juan Lazcano, presidente de la patronal de constructoras, la CNC, es una alternativa. Junto a Banegas, ha sido el artífice de la convocatoria de elecciones. 

La primera organización sectorial de la CEOE que pidió la dimisión de Díaz Ferrán fue la poderosa Confemetal. Su presidente, Carlos Pérez de Bricio (ex presidente de Cepsa), sonó firmemente como sustituto transitorio de Díaz Ferrán hasta que se convocaran elecciones cuando los rebeldes se planteaban forzar su salida. Ahora, ya no sería candidato, pero hay otro hombre fuerte de Confemetal con las condiciones para serlo: Antonio Garamendi, también vicepresidente de Cepyme, muy valorado entre las grandes empresas. 

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