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El miedo al contagio cuesta ya 3.000 millones a España

El sobrecoste que se paga desde mayo en las emisiones de deuda por la crisis de Grecia e Irlanda es el doble que el ahorro por congelar las pensiones y la mitad que el AVE Madrid-Valencia

ANA FLORES

Las comparaciones son odiosas y, en algunos casos, muy caras. Por muchas y graves que sean sus debilidades, España no es Irlanda, no es Grecia ni se le parece, no es tampoco Portugal, reconocen analistas de cualquier tendencia. Sin embargo, cada vez que uno de esos países se tambalea, el mundo financiero se pone a especular sobre las posibilidades de que España caiga también y, debido a su tamaño, arrastre con ella a todo el proyecto europeo. El miedo fue siempre el primer paso hacia el lado oscuro de la fuerza. En economía, también.

En términos de deuda pública, la sensación de un mayor riesgo de impago equivale a inversores nerviosos que exigen más rentabilidad para acudir a cada emisión de títulos, elevando el coste que deben afrontar los contribuyentes no sólo este año, ni el que viene sino, en algunos casos durante décadas. ¿Cuánto más van a pagar los españoles por los intereses de los títulos emitidos desde mayo (momento del rescate de Grecia) con respecto a lo que habrían pagado si la rentabilidad exigida por los mercados se hubiese mantenido en la media de los 12 meses previos?

La rentabilidad se ha disparado hasta un 143% respecto al año anterior

La respuesta es clara: 2.956 millones de euros más. Una cantidad suficiente como para evitar dos veces la congelación de las pensiones o cubrir casi la mitad de la inversión destinada a unir Madrid y Valencia con el AVE. Si sirve como imagen física de lo que se puede hacer con ese dinero, el rascacielos más alto del mundo, el Burj Dubai, costó la mitad.

Es cierto que parte de la citada cantidad se pagará cuando su valor sea mucho menor, porque entre las emisiones que han tenido lugar desde mayo se incluyen algunas de obligaciones a 10,15 y 30 años. Pero incluso si se calcula el sobrecoste en intereses que tendrá que afrontar España en los próximos 12 meses por esas emisiones, el erario público tendrá que pagar a los inversores que le están dando financiación 834 millones de euros más que si la rentabilidad exigida se hubiera mantenido en los niveles del año previo.

El incremento del interés se ha producido, como es lógico, en todos los tipos de títulos. Las letras del Tesoro a tres meses que se emitieron entre marzo de 2009 y abril de 2010 pagaron un interés medio del 0,559%. Las letras a seis meses, 0,68%. El bono a tres años, 2,1%. El bono a diez años, 4,119%. Esos porcentajes no se han vuelto a repetir desde que Europa, junto al Fondo Monetario Internacional (FMI), diseñó entre finales de abril y principios de mayo el plan de rescate de Grecia y pactó la creación de un fondo de 750.000 millones de euros para futuros rescates de otros países. Rumores, comentarios de líderes europeos y un sinfín de dedos apuntando a España como futura candidata a ser rescatada han disparado los costes de la deuda. Las letras a tres meses han llegado a pagar un interés del 0,97% (un 73,52% más que la media de los 12 meses anteriores a la crisis griega). Las letras a seis meses, un 1,65% (un 142,65% más). El bono a tres años, un 3,39% (61,43% más). Y el bono a diez años, un 4,91% (un 19,20% más).

España afronta vencimientos de más de 100.000 millones en 2011

La publicación, a finales de julio, de las pruebas de resistencia de la banca europea, que demostraron que, aun existiendo ovejas negras, la fortaleza general del sistema financiero español era muy superior a la de las entidades de países mucho menos castigados por los mercados, logró invertir la tendencia. Las emisiones empezaron a abaratarse, pero no tanto como para alcanzar los niveles previos a mayo. Y luego, tras el verano, estalló la crisis de Irlanda.

La penalización a la deuda de España se ha producido pese a que se ha anunciado un recorte adicional del gasto público de 15.000 millones, se ha avanzado mucho en la integración de las cajas de ahorros, se ha aprobado la reforma laboral y se ha reducido el déficit del Estado un 42%.

Pese a esos teóricos avances, reclamados insistentemente por los organismos internacionales y por los mercados financieros, el diferencial de rentabilidad que se exige al bono español a diez años con respecto al alemán ha superado de nuevo los dos puntos porcentuales. El coste de los seguros de impago de la deuda española ha vuelto también a tocar su techo. La rentabilidad exigida a los títulos cuando son emitidos (que es la que pagan las arcas públicas) ha vuelto a subir. La demanda de títulos sigue alta pero emitirlos es más caro.

En términos históricos, los analistas y el propio Gobierno consideran que el coste actual que está pagando la deuda española no es excesivamente alto, que la situación es sostenible (el viernes pasado, tras cuatro días subiendo, en el mercado secundario el bono español a diez años pagaba un interés del 4,72%).

Pero, con una economía con poco crecimiento, no será sostenible que los mercados cada vez pidan mayor rentabilidad. De ser así, el crecimiento se lo puede acabar comiendo el coste de la deuda. Algunos analistas sitúan el punto de no retorno, cuando Europa se tendría que plantear una solución, si los mercados exigiesen un 6% de interés a los títulos españoles a largo plazo.

'España no tiene nada que ver con la situación de Irlanda o de Portugal'

Ese porcentaje superaría el 5% que van a pagar Grecia e Irlanda al resto de países europeos por el dinero del rescate.

Es un escenario que suena a ficción a la mayoría de los analistas, incluso a los más críticos con la situación económica española. Silvio Peruzzo, del Royal Bank of Scotland, considera que 'España lo ha hecho bastante bien'. El problema es que los mercados valoran que este país 'ha estado creciendo mucho más que la media en las últimas décadas y la caída de ese crecimiento ha sido muy brusca'.

No se trata sólo de deuda pública, 'los mercados se preocupan porque España es muy grande y porque los bancos y familias españoles están muy endeudados'. Sobre las comparaciones, comenta que 'España no tiene nada que ver con la situación de Irlanda o de Portugal, pero cada vez que estos países sufran, sufrirá la pérdida de confianza general en los países periféricos'.

José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, cree que 'no tiene ningún sentido que España pague más que Italia' por la deuda pública, que 'pague por los seguros de crédito (CDS) mucho más que países emergentes con menor nivel de renta'. Pero aclara: 'Los mercados son así'.

A España no le queda otra que refinanciar su deuda porque no es autosuficiente para cubrir el gasto público.

El próximo ejercicio tiene tres vencimientos de deuda a largo plazo en abril, julio y octubre de unos 15.000 millones cada uno. Además, tiene vencimientos de letras por importe de unos 60.000 millones. Y para refinanciar esos más de 100.000 millones, tendrá que apelar de nuevo al mercado.

¿Cómo emite deuda el Estado?
El Tesoro vende títulos de deuda (desde letras a tres meses a obligaciones a 30 años) a través de una subasta. Al año se celebran unas 90.

¿Cómo se fija el objetivo de captación de capital?
El lunes de la semana de la subasta, el Tesoro mantiene conversaciones con los llamados creadores de mercado (bancos, fondos de inversión, etc., con obligación de participar en la subasta y dar liquidez a la deuda en el mercado de compra-venta o secundario). Actualmente, el Tesoro tiene reconocidos a 22 creadores. Esas conversaciones sirven para intuir el apetito del mercado y fijar el objetivo de captación.

¿Dónde se celebran las subastas?
Físicamente tienen lugar en el Banco de España, que es el gestor del procedimiento y recibe las peticiones de compra. En el acto de la subasta, está representado el Tesoro, entre otras personas por un interventor que garantiza que se sigue el procedimiento, y el propio Banco de España.

¿Quién acude?
Además de los creadores de mercado, hay entidades que son titulares de cuenta del Tesoro. También pueden acudir directamente particulares con una inversión mínima de 1.000 euros y máxima de un millón. Si se es particular, las peticiones deben entregarse dos días antes de la subasta. Los titulares de cuenta pueden hacerlo hasta las 10.00 horas de la mañana del día de la subasta y los creadores, hasta las 10.30.

¿Cómo se fija el tipo de interés?
Las peticiones competitivas se hacen por una cantidad y un tipo de interés determinados. La aplicación informática en la que los participantes introducen sus peticiones ordena a las 10.30 horas por precio las mismas y el Tesoro decide en qué petición hace el corte, a partir de qué rentabilidad no está dispuesto a pagar.

¿Cuándo se pagan los intereses?
El Tesoro concentra los pagos en enero, abril, julio y octubre, meses en que tiene mayores ingresos impositivos.

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