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Historias del desempleo

En el último año han aumentado las iniciativas dirigidas a paliar los efectos del paro

ANA REQUENA / GUILLERMO MALAINA

Al calor de la crisis y del crecimiento incesante del desempleo, son muchas las iniciativas que han surgido en los últimos años para paliar sus efectos y ofrecer ayuda a las personas en paro. Es el caso del Restaurante Municipal de Móstoles y del Banco del Tiempo de Bilbao. De otra forma, también lo ha sido el blog de José Manuel Durán, en el que comparte su experiencia en el paro. Y es que son muchas las páginas web dirigidas a parados, a la ayuda en la búsqueda de empleo.

La coordinadora del programa del banco del tiempo de la Fundación Aldauri en Bilbao, Leire Casas, afirma que hay que ser consciente de que este proyecto no es en sí mismo 'una solución para la crisis', pero sí representa 'una ayuda para la gente necesitada'. Durante el pasado año, 305 personas participaron en este programa. Tres de cada cuatro usuarios tenían de 26 a 45 años.

Otras iniciativas están desbordadas. Es el caso de la línea telefónica de atención a los parados de la Asociación Nacional de Desempleados. La asociación utiliza una línea 900 para que la llamada sea gratuita, pero ha sido tal el número de usuarios que llaman que apenas pueden hacer frente ya a sus costes y piden donaciones para mantener la línea.


El establecimiento atiende a las personas en paro con necesidades más acuciantes

Patatas guisadas de primero, pescado de segundo, ensalada para acompañar, bebida y postre. Es el menú de un jueves en el restaurante municipal para personas desempleadas de Móstoles (Madrid), un servicio que el Ayuntamiento comenzó a ofrecer hace algo más de un año para paliar los efectos de la crisis y que se sostiene, fundamentalmente, gracias a 80 voluntarios.

El local es amplio, luminoso, agradable. En la parte de atrás, Juan José trastea en la cocina poco antes de abrir. 'De media damos unas 200 comidas al día', calcula. Juan José tiene 61 años y acude aquí de lunes a sábado, los días que el restaurante abre. Las comidas se dan de una a tres, pero él pasa en el local toda la mañana preparando el menú, junto al resto de voluntarios (unos siete cada día) y a las dos personas contratadas. 'Hacemos menús especiales para las personas que tengan necesidades especiales, que sean diabéticos, por ejemplo', explica Juan José.

A través de los servicios de asistencia social de la ciudad y de la Concejalía de Asuntos Sociales se identifica a las personas que necesitan este servicio, que tienen que estar desempleadas y empadronadas en Móstoles. En el restaurante reciben una lista con los que serán sus clientes, que pagan un euro simbólico por cada comida. 'Se trata de dignificar el servicio, aunque muchos tampoco lo pagan porque el Ayuntamiento les da un vale por ese valor, son los que más dificultades económicas tienen', señala el voluntario.

Familias con niños, personas mayores, parejas, jóvenes... por el restaurante ven pasar perfiles muy diferentes, aunque con un rasgo en común: todos sufren la cara más amarga del paro. 'Aquí ves de todo, la gente está pasando situaciones muy complicadas y suelen mostrarnos su agradecimiento', afirma Juan José. La vergüenza de verse en la necesidad de acudir a la ayuda de los demás corroe a muchas de las personas que atienden.

Ayuntamiento y voluntarios insisten en que este no es un lugar para la beneficencia, sino para la solidaridad. Además del trabajo de los voluntarios (cuyo requisito es tener el carnet de manipulador de alimentos) y de las donaciones, el restaurante se mantiene gracias a unos bonos solidarios de entre dos y cinco euros que los mostoleños pueden comprar en los establecimientos de la ciudad.


El banco del tiempo de Bilbao es una salida para parados que no acceden a los cursos de formación

Las personas desempleadas encuentran en los bancos de tiempo una salida para formarse y buscar un nuevo. La Fundación Aldauri gestiona este proyecto en Bilbao, en San Francisco, el barrio de la capital vizcaína más desfavorecido y necesitado de iniciativas para regenerar el tejido social y económico de la zona.

Se trata de un sistema de intercambio de conocimientos. Por ejemplo, un usuario que desea aprender algo de informática realiza esa demanda a través de un sistema online. Así puede contactar con otro usuario que ofrece dar clases de informática. ¿Y cómo se pagan esas clases? Con tiempo. Así, siguiendo el ejemplo, en el caso de esa persona que ha recibido una hora de clase de informática, para que pueda seguir aprendiendo el manejo del ordenador debe ofrecer a cambio otro servicio a los usuarios del proyecto: clases de cocina, albañilería, idiomas, arte, bricolaje... Aunque no necesariamente se trata de la transmisión de conocimientos. Según explica la coordinadora del programa, Leire Casas, hay usuarios que simplemente ofrecen compañía para actividades de ocio, como ir al cine, al teatro o a pasear: 'Es otro fin social'.

En cualquier caso, lo más habitual es que los usuarios demanden y ofrezcan conocimientos. Una de las más demandadas es el aprendizaje de idiomas y, en concreto, de español. No resulta sorprendente, dado que es el barrio de Bilbao con la mayor concentración de población inmigrante procedente de fuera de Europa. 'Hay muchos inmigrantes que se apuntan para aprender español porque carecen de recursos económicos para acceder a cursos', cuenta Casas.  


Este desempleado fue premiado por un blog en el que cuenta el día a día de la angustia del paro

José Manuel Durán, andaluz, 41 años, casado y con dos hijas, no se imaginaba hace tres años que la profesión que le había dado de comer, gruísta, le iba a dejar en paro y casi sin ingresos. Tampoco pensaba escribir un blog y, mucho menos, ganar un premio por él. Pero ha ocurrido.

'La empresa entró en suspensión de pagos en febrero de 2009, nos fuimos todos a la calle. Se veía venir porque meses antes ya habíamos empezado a cobrar con retraso', cuenta desde su pueblo, Marismillas. El desahogo fue escribir. Así creó su blog, El rincón de los currantes, 'contra la angustia del día a día'. Así ganó el premio Blogosur 2010 al mejor blog de Sevilla.

'He recibido muchas cartas y mails, por ejemplo de gente que ha tenido que emigrar fuera y que me ha escrito contándome su historia y deseándome suerte', cuenta. Al borde de agotar la ayuda de 426 euros, José Manuel piensa seguir con su blog: 'Hay quien me critica por dar pena, yo sólo pretendo contar mi verdad con la amargura que conlleva'.  

 

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