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El Gobierno sigue apostando por la austeridad

JORGE OTERO

La escena parece sacada de la película Atrapado en el tiempo: el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, presenta por cuarto año consecutivo los Presupuestos Generales del Estado; se sienta ante los periodistas y desgrana un discurso casi palabra por palabra al que ya utilizó en marzo de 2012: 'Estos son los presupuestos de la consolidación económica, de la creación de empleo, del esfuerzo de devolver a la sociedad lo que ésta ha aportada a la recuperación económica. Son también los de la cohesión social como consecuencia de la vigencia del Estado de bienestar, donde el gasto social es dominante'. 

¿Les suena? El discurso trinfalista de los últimos meses.

Lo cierto es que Montoro tuvo que reconocer que las cuentas son 'austeras' y se caracterizan por 'la contención del gasto'. Para el Gobierno, y esto también lo ha dicho siempre, lo importante es 'seguir por la senda de reducción de déficit, la de la consolidación fiscal'. Lo demás es secundario. Por lo tanto, estas cuentas públicas son básicamente las de la congelación: en términos aboslutos la inversión pública se mantiene estable, aunque dos de las partidas sociales más importantes, pensiones y prestación por desempleo no crecen: se congela el sueldo a los funcionarios, las pensiones sólo subirán un 0,25% mientras que el dinero para la protección de los parados baja un 15%, hasta los 15.300 millones. El paro en 2014 no ha bajado tanto. 

Montoro tiene claras sus prioridades: 'Los presupuestos pretenden que en 2015 haya crecimiento y creación de empleo pero haciéndolo compatible con nuestro principal desequilibrio: la deuda externa. Lo importante es reducir el déficit'. Según Montoro, ese objetivo debe hacerse 'sin perturbar la recuperación económica y la salida de la crisis que estamos viviendo'. Pero, ¿cómo pretende hacerlo? Aquí Montoro también se ha quedado atrapado en el tiempo: según él, lo mejor que puede gacer el actual Gobierno es volver a las políticas fiscales y presupuestarias de finales de los años 90, cuando el Gobierno de José María Aznar practicaba la 'devolución' tributaria y la 'contención' del gasto público.

El Estado se ahorrará 5.000 millones de euros en 2015 en el pago de intereses y las prestaciones por desempleo

El ministro adelantó algunas claves. 

El Gobierno prevé un crecimiento económico del 2% en 2015. Sobre esa base ha elaborado las cuentas públicas de 2015. Montoro fue claro: 'El mayor crecimiento es compatible con un cierto equilibrio del sector exterior. Es fundamental que la economía española no vuelva a generar más endeudamiento externo'. Pero nada de eso impedirá que la deuda pública alcance el 100% del PIB en 2015 aunque la partida de los intereses de la deuda se reduzca un 3%, hasta los 35.490 millones. Más que a los parados. Hay que recordar que el Estado se gasta más del doble de la que suponían los intereses de la deuda en 2008 (15.265 millones), cuando la deuda pública no representaba más del 34,3% del PIB.

Montoro recordó que estos presupuestos contienen una reducción de impuestos para empresas y familias. Calcula que los contribuyentes tendrán 9.000 millones de euros en dos años. Prevé unos ingresos de 133.712 millones de euros, el 3% más que en el avance de 2014.

Entre los objetivos de estas cuentas también está mantener el compromiso con el gasto social, según Montoro. La Seguridad Social ingresará por cotizaciones sociales un total de 109.833,3 millones de euros en 2015, un 6,8% más que lo presupuestado inicialmente en 2014, según consta en el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el próximo año.

Este montante permitirá a la Seguridad Social financiar el 80,7% de su presupuesto total, según asegura el Gobierno, que explica el repunte de los ingresos por cotizaciones en la evolución positiva de la afiliación al Régimen General y al de Autónomos y en el comportamiento 'más favorable' de la remuneración media de asalariados y del empleo previsto para 2015. 

Las medidas previstas en la rebaja fiscal influirá en la recaudación prevista: el IRPF descenderá el 0,6% en relación a la prevista para 2014, pero crecerán otros impuestos: el Impuesto sobre Sociedades se incrementará el 20,4%; los ingresos por IVA aumentarám el 7,2%, al tiempo que los Impuestos Especiales aumentarán el 4,4%.

En término absolutos y generales el gasto cae un 1,5%. La casi totalidad de las partidas de gastos están o bien congeladas o aumentan muy poco. Son innumerables, pero algunas llaman la atención: el presupuestos para los altos cargos aumenta un 3,2%, unos 12 millones de euros. 

Las pensiones, el desempleo y el pago de los intereses de la deuda pública 'se comen' más de la mitad del gasto presupuestario previsto para el año 2015. En concreto, estas tres partidas suman un total de 192.448 millones de euros, lo que representa el 55,33% del gasto total, que asciende a 347.839 millones de euros, un 1,5% menos que en 2014. El gasto en pensiones, prestaciones por desempleo e intereses de la deuda, las partidas más cuantiosas junto con las transferencias a las administraciones públicas, bajará no obstante un 0,69% (1.353 millones menos) en comparación con 2014.

En cuanto al gasto social, el Gobierno defiende que en su proyecto supone el 53,9% del presupuesto consolidado, con 187.407 millones de euros, lo que representa un ligero aumento del 0,7% propiciado principalmente por la mayor asignación a pensiones. Pero en otras partidas o se recorta aún más o se congela.


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