Los promotores pedirán ayuda a las autonomías
La negativa de Solbes a sostener el sector descoloca a las inmobiliarias
El no de Solbes a ayudar al sector del ladrillo fue recibido ayer por los promotores como una bofetada en plena cara. A partir de ahora, estos empresarios buscarán como alternativa pedir apoyo a las comunidades autónomas, según apuntaron fuentes del sector.
Aunque las inmobiliarias confían en que la postura del ministro de Economía no sea inamovible, lo cierto es que supone cerrar la puerta, de momento, a ampliar la línea de ayudas estatales a promotores y a compradores, una parte muy importante de la tarta total.
Las autonomías tienen en última instancia las competencias sobre vivienda. Aunque el Gobierno central legisla sobre la materia en general, como el suelo o el precio de referencia para fijar el valor de la vivienda protegida y sus topes, luego los ejecutivos autónomos tienen margen de maniobra suficiente para decidir qué política de vivienda aplican.
De hecho, cada comunidad tiene sus propios planes de vivienda, complementarios con el estatal, lo que puede convertirse en una muleta para que los promotores salven el bache. Y esta va a ser una de las apuestas de los empresarios.
Modelo a seguir
De momento, la comunidad autónoma que está más concienciada con el problema que representa el parón inmobiliario para la economía española es Catalunya. Según fuentes de los promotores, está impulsando un modelo a seguir, sobre todo porque ha aceptado la propuesta de las inmobiliarias de implantar un nuevo tipo de vivienda con un precio que esté a medio camino entre el de los pisos libres y el de los protegidos.
Además, la Generalitat catalana estudia también asumir otra medida que piden encarecidamente las empresas del sector: que la Administración asuma las subidas de tipos de interés por encima de un tope, en el entorno del 5%, para que los compradores no se vean ahogados por la hipoteca.
Aunque ayer muchos promotores eran reacios a opinar sobre los efectos del anuncio de Solbes, lo cierto es que llevan meses diciendo que se necesitan medidas urgentes para atajar el impacto del parón inmobiliario en el crecimiento económico, sobre todo, en el empleo.
Por cada casa que se deja de construir se pierden en torno a 1,2 empleos, según diversos cálculos. Si se cumplen las previsiones del sector y se pasa de las 650.000 viviendas iniciadas en 2007 a 270.000 este año, puede afectar a medio millón de trabajadores.
6 Comentarios
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Esto es increible, toda la vida trabajando y malviviendo de un salario y nadie se procupa de tí, e s mas te imponen moderaciones salariales. Y a estos que en cuatro dias montaron imperios a costa de los demas, el dia que no ingresan esas fortunas a las que estaban acostumbrados, hay que pensar en ayudarles para no perder su status. Incluso escuche a los Bancos pedir que se invierta el dinero de las pensiones. es fuerte lo que voy a decir, pero atender las necesidades de estos atracadores es como declarar otra guerra civil. Espero cordura de los politicos
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que le pidan ayuda a la virgen... a lo mejor se compadece de ellos
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Pero que no se veeendeeeennn... que no hacen falta 650000 viviendas. Hay que asumir ese paro y dejar de construir, y sobre todo dejar de construir con el dinero de todos. Mejor una muerte rápida que una agonía larga.
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Los promotores tienen un cinismo toatl: mientras ganaban sinero a "espuertas" con el sacrifio de muchos trabajadores no decían ni pío, ahora que no ganan tanto quieren que el estado les ayude. INCREIBLE.
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Estoy de acuerdo con Txaciana, porque reconozco, que es una verdadera estafa, vender un piso nuevo, por más de mil euros el metro cuadrado, porque construír un piso, utilizando materiales de primera calidad, cuesta menos de seiscientos euros el metro cuadrado, en cualquier lugar de España.
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pues nada, que se lo dé la Lideresa que lo hará encantada con el dinero de los madrileños.

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