Público
Público

Los accionistas del portugués BPI abren camino a Caixabank para controlar el banco

La junta de la entidad elimina el límite de derecho de voto y allana el camino a la OPA

El logo de BPI en lo alto de la sede del banco en Lisboa. REUTERS

Paula Fernández / EFE

LISBOA.- Con la supresión de los límites a los derechos de voto aprobada hoy en la asamblea del Banco Portugués de Inversiones (BPI), los accionistas abren camino al español Caixabank para que se haga con el control de la entidad.

El desblindaje de los derechos de voto era una de las condiciones impuestas por el banco catalán para seguir adelante con la oferta pública de adquisición (opa) que presentó hace meses sobre la totalidad del capital del BPI.

Ahora que los accionistas han accedido a cumplir con esa exigencia, sólo resta saber qué parte del capital del BPI acepta la propuesta del Caixabank, que quiere cerrar la operación antes de que acabe octubre y certificar su control sobre el quinto mayor banco de Portugal.

La entidad catalana tiene actualmente en sus manos el 45,16% del capital del banco portugués, pero los estatutos del BPI limitaban a un máximo del 20% los votos de cada accionista.

Por ello, en la práctica, el Caixabank tenía un poder de decisión similar al del segundo mayor accionista, la multimillonaria angoleña Isabel Dos Santos, que cuenta con una participación del 18,6% del capital.

El Caixabank ya intentó el año pasado llevar a cabo una opa similar pero terminó retirándola porque los accionistas votaron en contra del desblindaje y, aunque en esta ocasión las perspectivas son mucho más prometedoras, el camino no ha sido fácil.

Las dos asambleas celebradas el 22 de julio y el 6 de septiembre, en las que estaba previsto realizar la votación de hoy, fueron suspendidas después de que un accionista minoritario presentase una acción judicial.

Todo el proceso se ha hecho además a contrarreloj, ya que la opa del Caixabank debe estar resuelta antes de que acabe el mes de octubre para evitar que el BPI sea penalizado por Bruselas por su posición mayoritaria en el Banco de Fomento de Angola (BFA).

Bruselas exige a las entidades comunitarias reducir su exposición al país africano porque considera que Luanda no cuenta con un sistema de supervisión bancaria equivalente al europeo y, aunque el plazo para ello expiraba en abril, los accionistas del BPI no lograron acordar una solución.

Sin embargo, el Banco Central Europeo (BCE) decidió no sancionar por el momento al BPI y esperar a que se resuelva la opa, ya que si la operación sale adelante el Caixabank conseguiría hacerse con el control del banco y podría desbloquear la situación de Angola.

Los activos de Angola han desempeñado un papel determinante en la votación de hoy, que se ha producido un día después de que el BPI propusiera a la operadora de telecomunicaciones Unitel, controlada por Dos Santos, pasar a tener el control del angoleño BFA.

Actualmente, el BPI tiene el 50,1% del capital del banco angoleño y Unitel es dueña del 49,9%, por lo que los portugueses han propuesto venderle a Dos Santos un 2% del capital para cederle el control.

A cambio de esta venta, el banco luso exigía a Dos Santos que aceptase el desblindaje de los derechos de voto, premisa que ha sido cumplida hoy y ya sólo resta saber si la angoleña acepta la propuesta de tener el control del BFA.

Sea como sea, la votación de hoy ha despejado el futuro del BPI, cuya situación se mantenía bloqueada desde hace meses.

"El hecho de que estos problemas estén resueltos permite que podamos concentrarnos en el negocio, en las operaciones, en los clientes. Cuenten con un BPI más fuerte, más centrado, más determinado", dijo hoy en rueda de prensa el presidente del Consejo de Administración del banco, Artur Santos Silva.

Santos Silva admitió además que este desbloqueo les permite tomar una decisión sobre la posible compra de Novo Banco, entidad creada tras la resolución del Banco Espírito Santo (BES) y por la que el BPI presentó una propuesta.

Si el Caixabank amplía su dominio en el BPI, reforzará además el peso de las compañías españolas en la banca portuguesa, donde ya tienen una fuerte presencia, especialmente después de que el Banco Santander comprara el Banif a finales del año pasado.

Esta creciente presencia de la banca española en Portugal es vista con recelo en suelo luso, aunque el presidente del Consejo del BPI admitió este miércoles que ya están resignados a ello.

"Desafortunadamente, los capitales portugueses hoy en día no consiguen soportar las exigencias de una institución bancaria. Por tanto, hace mucho tiempo que ese sueño de muchos, incluyendo el mío, no es posible", lamentó. 

¿Te ha resultado interesante esta noticia?

Más noticias de Economía