Publicado: 15.09.2015 18:15 |Actualizado: 16.09.2015 07:00

La banca se divide por un negocio de 120 millones

Un grupo de entidades marca distancias con los tres principales gigantes del sector, que quieren cobrar más por el uso de los cajeros. Los clientes del sector fianciero ya pagan 9.000 millones al año en concepto de comisiones.

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Un cliente saca dinero de un cajero automático. / EFE

Un cliente saca dinero de un cajero automático. / EFE

MADRID.- La conocida como guerra de los cajeros ha provocado una fractura sin precedentes en la banca española. Por primera vez en la historia, se han formado dos grupos que defienden de forma ostensible posiciones contrapuestas. En uno figuran Santander, BBVA y Caixabank, partidarios de cobrar dos euros a quienes utilicen sus cajeros automáticos sin ser clientes suyos. Y en el otro, Bankia, Sabadell, Ibercaja, Unicaja, Kutxabak, Liberbank, BMN, Abanca y las cajas de Pollença y Ontinyent, que están radicalmente en contra.

El segundo grupo tiene previsto firmar durante las próximas horas un acuerdo que marca distancias en esta materia con las tres principales entidades del sector. A la alianza frente a Santander, BBVA y Caixabank también estudia unirse Bankinter. El Popular no ha dicho todavía ni palabra. En total, hay 46.449 cajeros instalados a lo largo y ancho del territorio nacional. La mayor parte corresponde a Caixabank, que cuenta con 9.863, a mucha distancia de su más inmediato seguidor: el BBVA (5.953).

Esta insólita fractura dentro de la banca se produce a cuenta de un negocio que rondaría los 120 millones al año si se universalizara el cobro de los dos euros por operación a los no clientes que utilicen los dispensadores automáticos de dinero. Dicha cantidad es sólo una pequeña parte de los 9.000 millones anuales, en números redondos, que los usuarios de servicios financieros pagan en comisiones y no cubre, ni de lejos, los 900 que cuesta el mantenimiento de los cajeros. Pero ayudaría a engordar los beneficios.



Doble comisión

Los bancos, en realidad, ya cobran por este concepto, aunque no directamente, sino a través de las entidades expedidoras de las tarjetas, que en unos casos lo repercuten a sus clientes y en otros no. La posibilidad de que, como consecuencia de ello, se produzca una doble imposición ha disparado las alarmas en las asociaciones de consumidores, que antes del verano denunciaron la situación a las autoridades. El Banco de España se pronunció al respecto el 31 de julio, advirtiendo que no es lícito gravar dos veces el mismo servicio.

Desde entonces, Santander, BBVA y Caixabank han barajado varias opciones para no enfrentarse al regulador. La que cuenta con más probabilidades de salir adelante es que renuncien a la comisión tradicional (alrededor de 65 céntimos) y mantengan entre ellos exclusivamente la nueva de dos euros, con lo que también saldrían ganando, aunque algo menos. Por otra parte, hay entidades con una red mínima de cajeros, como ING Direct y Evo, que han expresado su propósito de devolver a sus clientes el dinero que por este concepto les carguen terceros.

El primero en implantar la nueva comisión fue Caixabank, que controla casi una cuarta parte de los cajeros. El Santander dijo que empezaría a cobrar los dos euros a lo largo del mes de septiembre y el BBVA, a partir del próximo día 21. Los dispensadores de dinero se dividen en tres sistemas: Servired, 4B y Euro 6.000. Los bancos y cajas asociados a Euro 6.000 son los únicos que combaten juntos en esta guerra y están del lado de los que rechazan la comisión.