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Banco popular "¡Hemos perdido un millón de euros y tú me dices que no ha pasado nada!"

Comisiones Obreras denuncia que se están "generando situaciones de violencia externa" en la sucursales del Banco Popular en todo el país y pide la implantación de "medidas urgentes" para evitar riesgos personales

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Un hombre retira dinero de un cajero de una sucursal del Banco Popular en Madrid. | EFE

Casi 300.000 accionistas y bonistas del Banco Popular han perdido toda su inversión tras la compra por parte del Banco Santander. La mayoría son pequeños inversores, pero los hay que han invertido grandes cantidades. Perder los ahorros por la incompetencia de otros no es un plato de buen gusto. En los últimos días las escenas de tensión se han sucedido en las oficinas de Banco Popular a lo largo y ancho del país. De hecho, el sindicato Comisiones Obreras (CCOO) denuncia que se están "generando situaciones de violencia externa" en las sucursales. 

Un ejemplo de ello es el vídeo que acompaña esta información: una mujer entra en una oficina del Banco Popular en Andalucía y empieza a gritar y a increpar a a los empleados de la sucursal bancaria. "¡Hemos perdido un millón de euros, lo hemos perdido todo, y tú me dices que no pasa nada, que llamas a la Policía!", lamenta a gritos la usuaria entre insultos y palabras malsonantes. 

Ante esta situación de violencia y tensión, CCOO se queja de la "difícil situación en la que la plantilla de la red comercial se está encontrando ante accionistas y bonistas" y ha propuesto a la dirección del banco la implantación inmediata de un Protocolo de Prevención y Actuación para evitar riesgos personales.

La caída del sexto banco es especialmente dolorosa porque ha arrastrado a pequeños ahorradores e inversores privados. 28.000 de esos ahorradores fueron captados durante la ampliación de capital del año pasado, cuando el banco Popular ya atravesaba serias dificultades. Éstos ya han comenzado a organizarse para reclamar en los tribunales los cientos de millones que han perdido, pero no es menos cierto que eso no impide acercarse a miles de clientes del Banco Popular acercarse a una sucursal a preguntar qué pasa con su dinero. 

La situación, por tanto, es muy parecida a la que ya se vivió en otros escándalos como el de las participaciones preferentes y el de las cláusulas suelo, cuando los clientes afectados también expresaron su indignación en las propias sedes bancarias. En ese sentido, los sindicatos ya han recordado a la dirección que son los empleados los que están dando la cara antes los clientes por la gestión de la cúpula directiva.

Los trabajadores del Banco Popular tienen, además, un problema añadido: no sólo se enfrentan al enfado, las quejas, la indignación o la ira —en los casos mas extremos— de los clientes, sino que también ellos han perdido dinero, en concreto alrededor de 80 millones de euros.