Publicado: 09.05.2012 20:02 |Actualizado: 14.10.2016 20:58

Bankia y su matriz BFA

Bankia es la filial del Banco Financiero y de Ahorros (BFA), que es la sociedad que controla el 45% de la entidad. BFA no cotiza y es el responsable de la deuda con el FROB, de pagar los intereses por la deuda de las cajas en Bankia o sus emisiones preferentes

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EFE

MADRID.- Bankia se ha convertido en una marca reconocida por casi todos en su poco más de un año de vida, pero muchos desconocen que esta entidad es la que aglutina el negocio puramente financiero de siete cajas y es la filial de un grupo mayor, el Banco Financiero y de Ahorros (BFA).

BFA es realmente la sociedad matriz de Bankia y meses después de la salida a bolsa de esta entidad controla poco más de un 45% de la misma.

El 1 de enero de 2011, siete cajas de ahorro,  todas muy perjudicadas por su exposición al ladrillo, decidieron fusionarse en una sóla entidad: Caja Madrid, Bancaja, Caja de Canarias, Caja de la Rioja, Caja Ávila, Caixa Laietana y Caja Segovia. Como resultado de este proceso de “fusión fría” nació el Banco Financiero y de Ahorros (BFA).



Tres meses después, las siete entidades acordaron traspasar su negocio financiero y bancario a una filial, que fue bautizada con el nombre de Bankia, filial propiedad 100% de BFA. Por su parte, BFA quedaría como empresa matriz y se repartiría con Bankia las participaciones que las antiguas cajas tenían en otras empresas (por ejemplo, Mapfre, Indra o Banco de Valencia).

Bankia anunció la colocación en bolsa del 55% de sus acciones para el 20 de julio de 2011, de forma que BFA seguiría siendo el máximo propietario de su empresa filial, con el 45% restante.

El problema es que BFA se vio obligada a pedir un préstamo al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) por valor de 4.465 millones de euros, a un interés del 7,75%, parfa  cubrir el agujero patrimonial que presentaba por recoger en sus cuentas los activos tóxicos en su mayor parte inmobiliarios de las cajas fusionadas.

Entre las condiciones de la ayuda del FROB se incluía la posibilidad de que, en un plazo de cinco años, el Estado convertiría en acciones de la propia banca este préstamo. Y eso es lo que hace ahora el Gobierno de Mariano Rajoy: tomará el control de BFA, toda vez que se entiende que ese volumen de dinero cubre la mayoría de su valor (aunque, como  apuntó la auditoriá de la entidad no está claro cuánto vale realmente).

Tras la nacionalización, el Estado tomará el control sobre el 100% del capital de BFA, que a su vez posee el 45% de Bankia (por lo que el Estado pasa a controlar también a este banco).