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Los becarios, al rescate de los negocios

Desde hace años los empresarios recurren a las prácticas sin remuneración o con un bajísimo sueldo a cambio de largas jornadas y responsabilidades propias de los profesionales. Público te cuenta la vida de cinco de sus 'víctimas' precarias.

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Jóvenes en una redacción. Archivo EFE

MADRID.- Los menores de 25 años son uno de los colectivos más perjudicados por la crisis. Así lo ponen de manifiesto los últimos datos de desempleo, que revelan que de los casi 5,45 millones de parados al finalizar 2014, el 14,9% pertenece a esa franja de edad. Y es que la tasa de paro juvenil —que alcanza hasta los 35 años—  se mantuvo  por encima del 50% durante todo el año pasado. 

Es por ello por lo que numerosos jóvenes aceptan ser víctimas de la estrategia empresarial de moda: ahorrar gastos recurriendo a puestos de prácticas sin remuneración o con un bajísimo sueldo a cambio de largas jornadas en las que la formación se deja de lado y se exigen responsabilidades y labores más respectivas a puestos de empleados y profesionales. 

Aunque existen algunos privilegiados que, en las grandes empresas tecnológicas pueden llegar a cobrar hasta 6.000 euros al mes a pesar de estar en formación, gran parte de los menores de 25 siguen formando parte de este modelo de empleo precario en el que el sueldo puede incluso no ser superior a 0 euros. Con el objetivo de no quedarse fuera del mundo laboral, llegan a aguantar varios años en las mismas empresas con el mismo puesto o van rotando de unas a otras sin alcanzar un cargo profesional.

La situación afecta más a mujeres que a hombres y a perfiles de entre 20 y 30 años o incluso más

La situación afecta tanto a mujeres como a hombres, aunque ellas suman un número más elevado en este perfil. Las edades comprenden desde los 20 hasta los 30 años, dándose casos de aún mayor edad.

Aunque existe una regulación al respecto no siempre se cumple la normativa por parte de los empresarios. "La mayor parte de los abusos se producen porque las empresas no cumplen con la normativa. Las becas de formación tienen como finalidad preparar a los estudiantes y por ello tienen una serie de limitaciones que las empresas violan: tiene que existir un proyecto formativo y está prohibido que asuman responsabilidades o hagan las mismas tareas que el resto, tienen que estar controlados por un tutor...", enumera María Montero, militante de la Oficina Precaria.

Se han multiplicado los portales que ofrecen cursos que permiten a los becarios seguir siendo becarios 

Pero hay más. Los becarios, para poder estar trabajando bajo este título, tienen que estar matriculados en una carrera o en algún tipo de curso. Una formación que se contrata en muchos casos desde la propia empresa interesada, para poder alargar en el tiempo la labor del joven. De ahí que el número de empresas que ofrecen a través de internet cursos con esta finalidad se ha multiplicado en los últimos años. Escuela de Empresas es uno de estos portales, que ha llegado a cerrar 2.000 convenios con empresas como Orange, BBVA, NH Hoteles, Inditex o Endesa, firmas que evidentemente no sufren dificultades actualmente para la contratación, pero que deciden beneficiarse de estas políticas de empleo juvenil.

Montero explica que sus exigencias frente a esta problemática son principalmente que deroguen las actuales prácticas extracurriculares para sustituirlas por contratos de formación y prácticas. "Entendemos que con las prácticas curriculares ya se obtiene formación en el puesto de empleo y que poder suscribir prácticas extracurriculares sin límite es una forma de subempleo. El modo de inserción en el mercado laboral de los jóvenes debe ser mediante una vinculación laboral", reclama la activista de la Oficina Precaria.

Son los olvidados de la EPA: No existen datos oficiales del número exacto de trabajadores en prácticas. 


Además, este colectivo vinculado al 15-M exige que, al menos, "debería cumplirse un código de buenas prácticas que asegure que no se producen abusos en las prácticas curriculares". Sin embargo, no es así. El último estudio del Consejo de la Juventud de España titulado Calidad Empleo Joven, Becarios y Prácticas pone de manifiesto que la mayoría de los becarios perciben su beca como un empleo, por lo que deja entrever que se vulneran las normativas. Además, la mayoría de los becarios (74,8%) creen que su salario o "ayuda de estudios" es insuficiente.

Otra de las quejas de estos colectivos es que no existen datos oficiales del número exacto de trabajadores en prácticas. Por el momento, no son incluidos en las estadísticas realizadas por el SEPE (INEM) ni en la Encuesta de Población Activa (EPA). "Deberían elaborarse informes tanto desde los servicios públicos de empleo como por parte de las universidades porque no existe tampoco la forma de conocer el número de horas que trabajan, ni mucho menos los 'salarios' que perciben, que pueden directamente ni existir", denuncia Montero. 

Público ha recopilado testimonios de algunas de estas víctimas de la precarización laboral actual:

24 años. Creativo publicitario. Menos 700 euros

L.S.A. de 24 años, trabaja en una agencia de publicidad desde hace meses como creativo, su sueldo no asciende a los 700 euros y nunca llega a casa antes de las diez de la noche. Es el creador de numerosas campañas de empresas multinacionales que copan las vallas y marquesinas del centro de cualquier ciudad española. "Dada mi situación actual debo resistir estas condiciones para poder llegar a un puesto digno en el futuro, no me queda otra opción más que aceptar este sistema y hasta me siento agradecido ya que en mi empresa hay profesionales de 30 años que cursan sus séptimas prácticas con un salario de 280 euros mensuales".

"En mi empresa hay profesionales de 30 años que cursan sus séptimas prácticas por 280 euros mensuales"

27 años. Periodista. Becaria responsable de otros becarios

A.B.A. tiene 27 años, es licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, parada desde hace diez meses, cuando terminó sus prácticas en un banco. En su departamento la acompañaban otros cuatro becarios y sus funciones eran similares a las del personal contratado: gestionar eventos y contactos, administrar bases de datos, organizar el marketing, creación de contenidos y un largo etcétera que compartían indiscriminadamente con sus compañeros asalariados. No sólo no había personal dedicado a su formación, sino que ella misma tuvo que preparar para ciertas labores a otros estudiantes. "Solventaba a la perfección mis funciones pero me echaron para incorporar a otro becario para los siguientes seis meses".

"Solventaba a la perfección mis funciones pero me echaron para incorporar a otro becario para los siguientes seis meses"


El sector de la tecnología es el que mejor retribuye a sus becarios, sobre todo en firmas internacionales como Apple, Ebay o Microsoft. En el lado opuesto encontramos sectores como el de diseño de moda en el que grandes creadores, que aún con renombre en el panorama internacional no pasan por sus mejores años, cuentan con hornadas de estudiantes y licenciados que hasta diseñan sus propuestas.

27 años. Diseñadora. Multitarea por 0 euros

Es el caso de P.D.A. Tiene 27 años y es licenciada en Diseño de Moda. Ha sido becaria durante dos años con tres importantes diseñadores del panorama nacional. Con todos ellos desempeñó múltiples labores como patronista, relaciones públicas, agente de prensa, diseñadora gráfica, programadora web y vendedora. ¿Su sueldo? Cero euros. Al final ha tenido que abandonar este modelo de formación y ponerse a trabajar como dependienta en una tienda.

Algo similar le ocurre a los médicos. Ellos no son multitarea exactamente, poro muchos, en cuanto terminan los cuatro o cinco años de residencia y, si no encuentran plaza en ningún hospital público, recurren a realizar de nuevo el examen del MIR para acceder a otra especialidad en la que volver a cursar los mismos años bajo ese régimen de sueldo. Esta tendencia ha aumentado el pasado año un 25%, según informa el Colegio de Médicos.

Jóvenes desesperados en busca de empleo

La cantidad de estudiantes en paro que buscan empleo no ha dejado de crecer en los últimos seis años. Según un estudio de la empresa de recursos humanos Randstad, desde que empezó la crisis esa cifra ha pasado de los 57.870 personas registrados en agosto de 2008 a los 84.300 actuales. 

Ante la desesperación de estos jóvenes y bajo la premisa de que los contratos en prácticas son la mejor opción para el estudiante de cara a ganar experiencia e introducirse en el mercado laboral, al final, muchas empresas consiguen, con ellos como becarios, reducir radicalmente sus costes.

La mayoría de los jóvenes licenciados sucumben a este modelo, ilusionados con ese puesto digno que nunca llega, obstaculizando así no sólo su trayectoria sino contribuyendo a un mercado de empleo que, gracias a esta lucrativa mano de obra, reduce considerablemente el número de ofertas para profesionales.