Publicado: 17.12.2014 22:40 |Actualizado: 18.12.2014 00:00

El Congreso aprueba los Presupuestos del Estado de 2015, que también serán para 2016

Durante el trámite de las cuentas del ministro Montoro, el PP apenas ha admitido cuatro enmiendas entre las 8.000 presentadas por la oposición, un paupérrimo 0,02%, un porcentaje sin precedentes desde 1977.

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El ministro de Economía, Luis de Guindos, conversa con el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, en el Congreso de los Diputados. EFE/Paco Campos

El ministro de Economía, Luis de Guindos, conversa con el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, en el Congreso de los Diputados. EFE/Paco Campos

MADRID.- El Gobierno que preside Mariano Rajoy logrará este jueves en el Congreso de los Diputados la aprobación definitiva del proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el año 2015 con un doble record: por una parte, serán unas cuentas que casi con toda seguridad seguirán vigentes hasta bien entrado el ejercicio siguiente, 2016; es decir, durarán alrededor de año y medio.

Por otra, el proyecto que presentó ante la Cámara baja el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, el pasado 29 de septiembre, recibirán el visto bueno parlamentario con el menor número de enmiendas de toda la historia democrática española.



Rajoy convocará elecciones para el próximo otoño, y no dará tiempo a que el Parlamento tramite los siguientes presupuestos

El calendario electoral previsto para el año próximo no deja lugar a dudas. El presidente Rajoy, casi con toda seguridad, convocará elecciones generales en pleno otoño, un domingo entre el 25 de octubre y el 22 de noviembre, agotando en la práctica los cuatro años de vigencia de la legislatura.

Las Cortes Generales, esto es el Congreso de los Diputados y el Senado, deben disolverse 54 días antes de la fecha de celebración de la jornada electoral que es cuando debe publicarse el correspondiente decreto ley. De esta forma el Ejecutivo, con las dos cámaras disueltas, no tiene la obligación constitucional de presentar el proyecto de ley de PGE para el año siguiente, cosa que debe formalizar todos los años antes del primer día de octubre.

Según la Ley Orgánica de Régimen Electoral General, vigente con modificaciones desde 1985, en el caso de que el presidente del Gobierno no adelante las elecciones (es quien tiene capacidad constitucional para hacerlo) los comicios generales se convocan, automáticamente 25 días antes de que se agote el mandato de las actuales Cortes Generales, es decir el 20 de noviembre, fecha de las anteriores elecciones. Esa fecha es el 25 de octubre.
De esta forma el decreto de disolución de las cámaras, como muy tarde, fijaría la fecha de las elecciones para el 19 de diciembre. En este supuesto el Gobierno sí estaría obligado a presentar formalmente un proyecto de PGE para el ejercicio de 2016, pero decaería tres semanas después al disolverse las dos instancias parlamentarias y no poder tramitarse.

Prórroga presupuestaria cantada

En cualquiera de los dos casos, los PGE que se aprueban este jueves deberán ser prorrogados hasta que el nuevo Gobierno que surja de las próximas elecciones plantee su propio proyecto de cuentas públicas. Es lo que marca la legislación vigente y en ese caso tan solo se pueden hacer ligeras variaciones obligadas por actualizaciones corrientes.

Es lo que ocurrió en 1996, aunque por circunstancias diferentes, cuando Felipe González se vio obligado a convocar elecciones para marzo de ese año al no lograr aprobar su proyecto de PGE para ese ejercicio y se prorrogaron las cuentas de 1995. En 2011 ocurrió algo similar cuando Zapatero disolvió las cámaras en septiembre de ese año y los presupuestos de ese ejercicio se alargaron hasta junio de 2012 cuando Rajoy aprobó sus primeras cuentas públicas.

Es el proyecto de PGE en el que se han introducido menos enmiendas en los 37 ejercicios presupuestarios de la democracia

Pero las cuentas públicas para 2015 que recibirán este jueves el visto bueno definitivo tienen otra característica propia: es el proyecto de PGE en el que se han introducido menos enmiendas de la oposición desde los que se tramitaron para el año 1978, es decir en los 37 ejercicios presupuestarios de la democracia. “Es realmente inaudito”, ha sentenciado un diputado socialista con experiencia el trámite presupuestario al ser preguntado por Público.

En concreto, el Grupo Parlamentario Popular (o lo que es lo mismo, el Gobierno mediante su ministro de Hacienda) tan solo ha aceptado cuatro enmiendas de la oposición para integrarlas en el proyecto original durante la tramitación en el Congreso de los Diputados y en el Senado. En ambas cámaras los diferentes grupos parlamentarios, al margen del PP, habían planteado 7.995 enmiendas (4.068 en el Congreso y otras 3.927 en el Senado).

De esas cuatro enmiendas , el 0,02% del total, una fue introducida durante los debates en la Cámara baja. Fue del PNV y su admisión fue posible con una modificación (transacción, en el argot parlamentario) del Grupo Popular. Las otras tres fueron incorporadas en el trámite en la Cámara alta: una, integra, del PNV y dos de CiU, una de ellas también con modificaciones incorporadas por el PP. Al margen de estas enmiendas el propio PP incorporó unas 200 enmiendas de carácter técnico por indicación del departamento de Montoro.

En ejercicios anteriores la magnanimidad del Gobierno de Rajoy fue mayor. En las cuentas vigentes para el actual ejercicio de 2014 el PP admitió cuatro enmiendas en el congreso y otras 17, con transacciones, en el Senado, de un total de 6.500 enmiendas de la oposición. Y en los PGE de 2013, a los que se plantearon 6.036 enmiendas, fueron admitidas 6.

El portavoz del PP en el Congreso en materia de Presupuestos, Antonio Gallego, alegó “falta de tiempo, debido a su agenda de trabajo, del ministro Montoro para analizar las enmiendas” para justificar la exigua incorporación de modificaciones planteadas por la oposición. Al parecer, la intensidad de su agenda se mantuvo durante los debates en la Cámara alta. Hoy ya solo resta votar el texto devuelto por el Senado.