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Contratos temporales La precariedad reina en el mercado laboral en el verano récord del turismo

Pese a ser la mejor época para el empleo, en lo que va de verano la contratación temporal no ha bajado del 92% del total.

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Un camarero coloca una mesa en una terraza en el centro de Madrid. REUTERS

A falta de los datos correspondientes al mes de agosto, que se conocerán en los próximos días, el verano de 2017 no está siendo como para tirar cohetes, al menos en términos de empleo. Más bien al contrario: por lo que se sabe hasta ahora, en esta temporada, llamada a registrar récord de visitantes, se ha puesto de manifiesto, otra vez, la incapacidad de la economía española para generar más puestos de trabajo de calidad.

Tres años después de que el Gobierno declarara el inicio de la “recuperación”, la precariedad sigue reinando en el mercado laboral, con tasas superiores a las registradas en los peores momentos de la crisis. El empleo estable y razonablemente pagado es todavía una quimera para la mayoría de los trabajadores, pese al optimista balance realizado hace poco por la ministra del ramo.

Fátima Báñez, en su última comparecencia ante el Congreso de los Diputados, el 29 de agosto, alardeó de la mejora que, según ella, se está produciendo en el mercado laboral. “El empleo que llega es de más calidad que el que se fue”, dijo en respuesta a la enésima denuncia de los sindicatos por el abuso de la temporalidad y la excesivamente corta duración de los contratos en España.

Sin embargo, los datos del propio Ministerio de Empleo y Seguridad Social dan la razón a CCOO y UGT, así como a todos los que no acaban de ver que la “recuperación” económica mejore sustancialmente la situación real de buena parte de los trabajadores. Una situación caracterizada por la persistencia de una alta tasa de paro, la precariedad laboral y los bajos salarios.

Lo que está ocurriendo este verano es muy revelador de la resistencia del mercado a evolucionar hacia un tipo de empleo menos sujeto a circunstancias coyunturales, pese a las viejas demandas a favor de un cambio de modelo productivo que reduzca la dependencia de sectores como el turismo y que a día de hoy no parece que hayan quedado más que en agua de borrajas.

Como anticiparon las grandes ETT justo antes de que diera comienzo, la temporada alta está siendo muy activa en contratación temporal. Ranstad preveía la creación de más de 500.000 nuevos contratos de esas características, mientras que Adecco iba aún más lejos y hablaba de 1,3 millones; en ambos casos muy por encima de los datos obtenidos durante la campaña de verano de 2016.

Pues bien, sus previsiones no eran exageradas y, aunque en volumen son muy diferentes por la distinta metodología utilizada, la tendencia que apuntaban se ha visto confirmada por los datos oficiales de junio y julio hechos públicos por el Ministerio de Empleo. En esos dos meses se firmaron 3,7 millones de contratos temporales, lo que supone un aumento del 9% sobre el año anterior.

También subieron los indefinidos, que pasaron de 3,7 y a 4,0 millones, pero en una proporción menor: el 7%. Eso significa que, de cada cien contratos firmados, 92 tuvieron carácter temporal; es decir, prácticamente igual que en junio y julio de 2015 y 2016, cuando la “recuperación” proclamada a bombo y platillo por el Gobierno de Mariano Rajoy daba sus primeros pasos.

Es verdad que la contratación temporal ha sido tradicionalmente más alta que la indefinida en los meses de verano, por efecto del turismo y de la necesidad de las empresas de cubrir las vacaciones de sus empleados fijos. Pero los registros del Ministerio de Empleo demuestran que, antes de la crisis, la diferencia era menor y que la actual lleva años sin moverse, pese a la “recuperación”.

Incluso bajo el mandato de Rajoy ha habido años mejores en esta materia que 2017, siempre a falta de la información de agosto. En 2012, en plena recesión, con las políticas de recortes en todo su apogeo, los nuevos contratos temporales no llegaban al 90% del total (88% en junio y 85% en julio) o, dicho de otra manera, los indefinidos superaban el 10% al que ahora ni se acercan.