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Deliveroo El juicio que podría dejar en evidencia el modelo laboral de Deliveroo

Deliveroo ha ofrecido una suma de dinero de “cinco cifras” a un repartidor que les demandó tras ser despedido por crear una plataforma en contra de la figura de los falsos autónomos.

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Repartidores de Deliveroo. / EFE

Deliveroo ha vuelto a situarse en el centro de la polémica que rodea desde hace tiempo a la denominada economía colaborativa. Todo por una demanda de despido que podría hacer tambalear a un modelo de empresa sustentado por la figura de los falsos autónomos. Para entender todo, debemos remontarnos al verano de 2017, cuando la mayoría de sus repartidores decidieron tomar las calles para denunciar la precariedad de sus trabajos.

Durante las manifestaciones y las huelgas, Deliveroo decidió prescindir de los servicios de algunos de los riders -así se llaman sus repartidores- más activistas que decidieron unirse en una plataforma a nivel estatal para intentar visibilizar el problema que supone trabajar como falso autónomo: sin contrato, pagando mensualmente cuota de autónomos, desprotegidos y con pagas sujetas a los pedidos entregados en vez de por horas como cualquier trabajador por cuenta ajena.

Entre esos despedidos se encontraba Víctor Sánchez, el hombre que este jueves se vio las caras en juicio con la empresa. A Víctor no le pudieron despedir, por que ni siquiera es un empleado. Directamente le dijeron que no podían contar con sus servicios porque “había bajado su rendimiento”, así lo ha reconocido a Público. Una escusa que muestra muy bien la desprotección laboral que tienen los chicos de Deliveroo y otras empresas de reparto como Glovo o Just Eat.

Sin embargo, Víctor, lejos de aceptar las razones de la empresa, decidió emprender el camino de la justicia, demandando a la compañía por su despido y por “represión sindical”. El juicio, que se celebró el pasado 3 de mayo, puede suponer un antes y un después en el modelo empresarial de Deliveroo y el resto de compañías de la gig economy. Tanto es así que momentos previos al pleito, en la puerta de los juzgados de Valencia, el abogado de la firma de reparto ofreció al demandante una suma de dinero “de cinco cifras” que fue rechazada, con la intención de frenar el juicio.

“No es la primera vez que lo hacen, ha habido más ofertas”, reconoce Sánchez a este diario. Además, argumenta que no se metió en “todo este lío por dinero”. La razón principal de su denuncia es más colectiva que personal, en tanto que con ella busca que se obligue a la empresa a reconocer a los riders como trabajadores, pero ¿Es posible?

Para que esto ocurra todavía queda un largo camino que recorrer, sin embargo, cabe la posibilidad de que una sentencia favorable al repartidor pueda “servir de precedente para otros casos y otras denuncias de otros trabajadores”, explica a Público el profesor de Derecho del Trabajo y experto en economía colaborativa Adrián Todolí.

Hay que subrayar que la denuncia de Víctor está siendo atendida por los Juzgados de Primera Instancia valencianos. Primero, habría que esperar el recurso de Deliveroo -en caso de que haya una sentencia favorable al repartidor- acudiendo, entonces, al Tribunal Supremo, que tendría en su mano dar la razón definitiva a Víctor y sentar jurisprudencia para futuras denuncias.

No obstante, estos supuestos no quieren decir que la Justicia española vaya a obligar a las empresas digitales de reparto a contratar a los trabajadores que se bregan como autónomos. Para Todolí, tiene mucho más poder la resolución de Inspección de trabajo del pasado mes de diciembre, que determinaba que "la relación civil que la empresa pretende crear esconde una relación laboral". Dicho de otro modo, los repartidores son asalariados. Además la Inspección, que reconocía en su escrito que Deliveroo estaba utilizando a los riders como falsos autónomos, pidió que la empresa pagase 160.814,9 euros por las cotizaciones sociales que se venían ahorrando.

Si bien es cierto que los hechos denunciados por el rider guardan una presunción de veracidad, jurídicamente no afectan al resto de repartidores de Deliveroo, ni a los de otras empresas de comida a domicilio similares. Sin embargo, el juicio supone un nuevo y firme paso al frente para poner en evidencia la precariedad laboral de los nuevos modelos de trabajo surgidos a raíz de la digitalización del sector servicios, ya que la Justicia podría valorar el caso de Víctor como norma a seguir en futuras demandas.

La UE y Deliveroo 

Esta no es la primera vez que se pone en entredicho el modelo laboral de Deliveroo. El gigante del reparto a domicilio también ha provocado debates en el seno de la Unión Europea, que en una directiva del pasado mes de enero propuso una mejora en la "transparencia y previsibilidad de los contratos de trabajo" para limitar y controlar las nuevas formas laborales de la denominada economía colaborativa.

En su escrito, la propia UE reconocía que la situación de los trabajadores de este tipo de empresas "se sitúa en unos marcos jurídicos inadecuados" y adviertía que cerca de seis millones de personas están sujetos a contratos laborales "poco claros e intermitentes". Un análisis que no gustó mucho a Deliveroo, que contestó a las instituciones europeas amenazando con 54.000 empleos menos si se reconocían los derechos de los repartidores.