Publicado: 18.11.2016 20:34 |Actualizado: 18.11.2016 20:34

Draghi avisa a Trump que no se puede dar marcha atrás en la regulación de la banca

El presidente del BCE subraya que la desregulación excesiva fue la causa principal de la crisis financiera global

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El presidente del BCE, Mario Draghi (d), converas con el consejero delegado de Deutsche Bank, John Cryan (i), y el de Commerzbank, Martin Zielke (c), en un congreso de banca celebrado en Fráncfort. REUTERS/Ralph Orlowski

El presidente del BCE, Mario Draghi (d), converas con el consejero delegado de Deutsche Bank, John Cryan (i), y el de Commerzbank, Martin Zielke (c), en un congreso de banca celebrado en Fráncfort. REUTERS/Ralph Orlowski

FRÁNCFORT.- El sector bancario global necesita estar bien regulado y las medidas ya decididas no deberían ser retiradas, dijo el viernes Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, ante las crecientes preocupaciones de que la nueva administración estadounidense pueda flexibilizar las reglas bancarias.

La victoria en las elecciones presidenciales de Donald Trump ha incrementado las esperanzas de algunos y las preocupaciones de otros de que se de marcha atrás en parte de la regulación bancaria de la pasada década, dando a los bancos un respiro pero incrementando potenciales riesgos sistémicos.



La regulación de los bancos tiene que entrar en un período de estabilidad y no hay necesidad de rediseñar las reglas, dijo Draghi en una conferencia, argumentando que la desregulación excesiva fue la causa principal de la crisis financiera global.

"La regulación del sector financiero es de hecho parte de la agenda de crecimiento y hay que progresar más en corregir los errores de la era anterior a la crisis", dijo el presidente del BCE. La agenda reguladora global, creada por los países del G-20, ha hecho al sector más robusto en términos de capital, endeudamiento, financiación y toma de riesgos, según Draghi.

El presidente del BCE, Mario Draghi, durante su intervenciópn en un congreso de banca celebrado en Fráncfort. REUTERS/Ralph Orlowski

Añadió que "ahora es el momento de finalizar la agenda de regulación y entrar en un periodo de estabilidad" y que el foco debería estar en la implementación y no en un diseño nuevo.  "Deberíamos centrarnos en la implementación, no en el rediseño", declaró Draghi. "Las medidas regulatorias deberían implementarse de una manera equilibrada que aseguren la igualdad de condiciones a nivel global".

"Aunque son posibles algunos ajustes marginales, no debería haber un retroceso en lo que ya se ha decidido", añadió el presidente de la institución que supervisa a los mayores bancos de la zona euro. En su opinión, la nueva regulación ha llevado a una mayor solvencia bancaria y una mejor calidad de activos, además de ayudar a Europa a reducir sus niveles de préstamos morosos.

En enero debería estar terminada una nueva serie de medidas conocidas como Basilea III, que entrarían en vigor en 2019 después de años de duras negociaciones.

Medidas de estítulo

Tras años de estímulos sin precedentes, Draghi dijo que el BCE se centrará ahora en si la recuperación de la inflación de la zona euro se puede mantener incluso si se reducen los estímulos monetarios extraordinarios del BCE. "En el futuro nuestra evaluación dependerá de si vemos un ajuste sostenido en el camino de la inflación hacia este objetivo", dijo Draghi.

"Y eso significa que la convergencia de la inflación hacia el 2% sea duradera, incluso con una reducción de la relajación monetaria. Las dinámicas de la inflación, en otras palabras, necesitan sostenerse de manera autónoma".

Se espera que la inflación aumente por encima de un 1% a principios del año próximo tras haber rozado la deflación durante un año. No obstante, la cifra sigue estando lejos del objetivo del BCE de cerca del 2%.