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Los dueños de las sicav tienen invertidos más de 21.000 millones en el extranjero

Sólo genera riqueza en España una tercera parte del dinero gestionado a través del vehículo de inversión preferido por los ricos. El peso de la cartera exterior de las sicav se ha duplicado desde el inicio de la crisis.

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Vista del patio de negociación de la Bolsa de Madrid. EFE/ Javier Lizon

Las sociedades de inversión de capital variable, las célebres sicav, que las grandes fortunas utilizan para pagar menos impuestos, no son una fuente de riqueza para España tan generosa como sus defensores sostienen. Ni parece que ése sea el objetivo de quienes las crean y las lideran, según se desprende de los datos que obran en poder de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) sobre el destino que las sicav dan a su dinero.

Al cierre del primer trimestre del presente año, un 66% (es decir, dos de cada tres euros) estaba colocado en activos extranjeros, ya fuera directamente o a través de otras instituciones de inversión colectiva.

Además, la parte del patrimonio de las sicav que no revierte en la economía española lleva tiempo creciendo de forma imparable: a finales de 2008, cuando la crisis daba sus primeros pasos, representaba el 29,48% del total, bastante menos de la mitad que ahora.

En términos absolutos, estos vehículos privilegiados desde el punto de vista fiscal (tributan al 1% en el Impuesto de Sociedades, frente al 25% vigente con carácter general) tenían invertidos 29.463,9 millones de euros a 31 de marzo. De ellos, sólo 7.898,8 millones correspondían a su cartera interior, mientras que los 21.556,7 restantes estaban en deuda pública, renta fija privada y renta variable de otros países. Esta última cifra se ha multiplicado por tres desde 2008; en cambio, las inversiones en valores españoles se han reducido a la mitad.

Al estallar la crisis, la cartera exterior de las sicav ascendía a 7.267,7 millones de euros y la interior era de 16.176,3 millones. Nueve años más tarde, las proporciones se han invertido, después de un proceso gradual que se aceleró a partir de 2013. Sólo en los últimos doce meses, el dinero de las sicav en el extranjero subió de 19.748,2 a 21.556,7 millones de euros y el que está en España bajó de 8.796,2 a 7.898,8 millones, siempre según datos de la CNMV.

El peso de la cartera exterior es todavía superior en algunas de las sicav más importantes. Soandres de Activos, de Sandra Ortega, hija de Amancio Ortega, fundador del imperio Inditex, tiene fuera un 95,6% de sus inversiones. Muy de cerca, con el 95,3%, se sitúa Elitia, de los hermanos Gallardo Ballart, propietarios de la farmacéutica Almirall. El tercer puesto lo ocupa Gesprisa, de Alberto Patachi y Susana Gallardo (Pronovias).

De las diez mayores sicav, no hay ni una sola que invierta más en España que en el exterior. Torrenova, controlada por la familia March, tiene en el extranjero un 74,2%; Morinvest, de Alicia Koplowitz, un 59,7%; Cartera Bellver, también de los March, un 74,2%; Allocation y Chart, ambas de los hermanos Del Pino (Ferrovial), un 65,1% y un 74,6% respectivamente; Soixa, de Antonio Hernández Calleja (Ebro Foods), un 57,6%, y Lierde, de César Alierta, expresidente de Telefónica, un 72,9%.

Esto echa por tierra uno de los argumentos de los partidarios de mantener los actuales privilegios de las sicav: que, en caso contrario, el dinero se irá de España en busca de refugios fiscalmente más confortables. La mayoría de las fuerzas políticas son partidarias de aumentar el control sobre estas sociedades, compromiso que figura también en el pacto de investidura entre el PP y Ciudadanos, pero que el Gobierno, de momento, sigue sin acometer.