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La economía en 2015: ¿Estabilización del desastre o recuperación?

Frente al discurso preñado de optimismo del PP sobre la salida de la crisis, sustentado en los datos del paro, varios economistas advierten de que el país aún está muy lejos del final del túnel mientras no se cambien las actuales políticas de austeridad y el modelo económico de crecimiento.

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Cola del paro en una oficina de empleo de la Comunidad de Madrid.

El pasado 26 de diciembre, al hacer balance del año 2014, Mariano Rajoy lanzó un mensaje preñado de optimismo: "2015 será el año del despegue definitivo de la economía española". Con esta frase un tanto lapidaria, el presidente del Gobierno ponía la guinda al discurso que en los últimos meses ha prendido en las filas del Gobierno y del PP, el de que estamos asistiendo a la recuperación económica y que España está saliendo definitivamente de la crisis.

Alejandro Inurrieta: "La economía española no tiene sectores que permitan crear los tres millones de empleos que se necesitan para volver al nivel que había en 2007"

Los datos macroeconómicos parecen avalar esa tesis: en 2014 la economía española creció por primera vez desde 2008 —un 1,4% del PIB— y también bajó el paro —477.900 parados menos el año pasado—, algo que no sucedía desde 2007.

Sin embargo, pese al publicitado optimismo del Ejecutivo —"propaganda", lo definió el portavoz de CiU en el Congreso esta misma semana— aún persisten graves desequilibrios en la economía del país: en enero de 2015 hubo un fuerte repunte del paro, que sigue extraordinariamente alto; los salarios permanecen en niveles bajos mientras el consumo y el crédito siguen bajo mínimos; la deuda está instalada en máximos históricos; las exportaciones, que fueron el motor económico en los peores momentos de 2012 y principios de 2013, han sufrido un importante parón; la demanda interna no termina de consolidarse; los precios industriales siguen bajando y como resumen de estos datos, la pobreza ha aumentado como señalan todos los informes al respecto.


El escenario es tan incierto que lleva a muchos preguntarse si estamos ante una recuperación real y sólida o sólo ante un impulso puntual de la economía. ¿Ha supuesto 2014 un punto de inflexión en la situación económica? ¿Hemos dejado la crisis atrás como sugiere el PP o estamos, más bien ante la estabilización del desastre? Ese parece ser el debate ahora mismo en el mundo económico, como recuerda Bibiana Medialdea, profesora de Economía Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid: "Los datos nos están diciendo algo, y cabe preguntarse si no serán nada más que un síntoma de que hemos dejado de caer. Si hemos empezado a recuperarnos, habrá que ver a qué ritmo y en qué condiciones, porque de momento seguimos en el hoyo y parece que vamos a quedarnos ahí bastante tiempo".

Medialdea no se cree nada de lo que dice el Gobierno. "El mensaje de Gobierno no tiene fundamento. La recuperación de la que alardea no sostenible ni a través de la demanda externa ni a través de la demanda interna. Por un lado, muchos de nuestros socios comerciales, que tendrían que tirar de las exportaciones, están en recesión. Y en España la capacidad de compra de la mayor parte de la población sigue cayendo. A todo ello hay que añadir el sobreendeudamiento de las empresas, de los bancos y de las familias. Con ese panorama no hay elementos para pensar en una recuperación sólida de momento".

Iván H. Ayala: "Las cosas están ahora mucho peor: lo que se está haciendo es transformar el modelo de crecimiento"

Otro economista, Alejandro Inurrieta, profesor en el Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), comparte diagnóstico e impresiones con Medialdea: "Hablaremos de recuperación cuando, como su propio nombre indica, hayamos recuperado todo lo que hemos perdido en el pasado. No se puede llamar recuperación a lo que simplemente es un impulso débil de la actividad y, además, sin cambiar el modelo productivo. Lo que está alimentando el crecimiento es el endeudamiento del país a través de la deuda externa. Volvemos a vivir del crédito otra vez y mejorando sólo ligeramente la actividad en los servicios de bajo valor añadido. Es verdad que hemos entrado en una nueva una fase en la que se puede decir que hemos llegado al punto más bajo, pero aún seguimos arrastrándonos en el fondo".

Esa nueva fase puede estar caracterizada por bajas tasas de crecimiento, baja inflación y un paro y una deuda en cotas altas. "Un escenario a la japonesa", según lo define Iván H. Ayala. Para este economista, miembro del colectivo Econonuestra y del Círculo 3e de Podemos, hablar de recuperación es como hablar del sexo de los ángeles: "Las cosas están ahora mucho peor: lo que se está haciendo es transformar el modelo de crecimiento. España tiene un déficit de capacidad productiva. Los problemas del mercado de trabajo son estructurales. No vamos a poder absorber en muchos años esta gran bolsa de desempleo que han generado la crisis y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Y lo peor de todo es que no hay ahora mismo un sector que sea capaz de absorber esa gran bolsa de parados con el mismo dinamismo que lo hizo en su día la burbuja inmobiliaria".

Ayala rebate el principal argumento del Gobierno para sustentar su mensaje de la recuperación: la creación de empleo. Inurrieta también lo hace y se alinea con su colega: "La economía española no tiene sectores que permitan crear los tres millones de empleos que se necesitan para volver al nivel que había en 2007. Además, no es verdad que se esté creando empleo. Lo que se está creando es rotación de empleo porque las horas trabajadas no han aumentado. En resumen, se se está repartiendo el empleo con salarios más bajos y sin viso de que haya una recuperación real de la actividad".

Javier Niederleytner, profesor también el IEB, no lo ve todo tan negro, aunque reconoce que el optimismo del Gobierno se cimenta únicamente en factores coyunturales y exógenos. Señala que la importante bajada de la prima de riesgo y del precio del petróleo han dado un importante margen financiero al Estado y explican en buena parte esa cacareada recuperación, aunque aún es insuficiente: "Esos dos factores están ayudando al Gobierno a reducir el déficit y a cuadrar sus cuentas, pero poco más. Aún tienen que pasar muchas más cosas para que este optimismo se vaya transmitiendo a las empresas y a los ciudadanos".

Javier Niederleytner: "Aún tienen que pasar muchas más cosas para que este optimismo se vaya transmitiendo a las empresas y a los ciudadanos"


Entre esas cosas que tienen que suceder, Niederleytner apunta "una buena bajada de impuestos que cree incentivos a la contratación y ayude a reducir el paro". Pero no ve al Gobierno con mucha voluntad: "Esto tiene que trasladarse al sector productivo, al consumidor, a la pequeña empresa. ¿Dónde están la rebaja de las cotizaciones sociales, la rebaja de impuestos de verdad para las empresas y dónde está la incentivación a la creación de nuevos puestos de trabajo? No están ni se les espera y eso es lo que falta para que se consolide la recuperación".

El fuerte endeudamiento del país es otro factor que amenazan a la supuesta recuperación. "Estamos en una senda explosiva de endeudamiento alimentada por la austeridad. No hay visos de que el ratio deuda-PIB se detenga y bajarlo es imposible porque habría que generar unos superávits primarios tan grandes que colapsarían la economía", resume Ayala.

En ese sentido, Inurrieta aprecia una burbuja de deuda pública: "No es normal que nuestro tipo de interés a diez años esté en el 1,2% 1,3%. Hay una burbuja en los mercados financieros, las Bolsas siguen reflejando resultados empresariales que no se corresponden con la realidad".

Niederleytner, en cambio, mantiene la posición contraria: "La deuda me preocupaba mucho con el bono a diez años en el 7%. Pero ya no me preocupa absolutamente nada". Pero con los tipos de interés tan bajos, responde Inurrieta, "prácticamente no se genera inversión necesaria para recuperarse".

Medialdea, experta en el asunto de la deuda pública, tercia en el debate y advierte: "Desde el punto de vista económico 2015 va a ser un poco definitivo. A principios de 2016 hay bastantes cumplimientos de deuda pública española, e igual las condiciones para financiarnos no van a ser iguales".

Otra condición para que la supuesta recuperación sea efectiva es abandonar las políticas de austeridad. Lo recuerda Medialdea: "El principal riesgo es que siga profundizando la espiral recesiva. Si seguimos por la vía de ajustar, de deprimir la capacidad de gasto de las familias, de seguir sin garantizar crédito para que las empresas se animen a invertir y el Estado siga con los recortes, lo que va a pasar es que la recesión se va a hacer más profunda".

'El factor Podemos'

¿Y afectará el fenómemo Podemos a la marcha de la economía? Para tres de los cuatro encuestados, no. El que lo tiene más claro es Iván Ayala: "Podemos, Siryza y las fuerzas progresistas de la periferia son los únicos que tienen una política económica razonable porque dan una salida a la crisis: corrigen los problemas estructurales de la economía y plantean políticas económicas alternativas. Lo radical y lo incomprensible es lo que se propone desde la troika".

Bibiana Medialdea: "Lo peor es que todo siga igual, porque entonces iremos a peor"

Inurrieta tampoco ve peligro alguno en la emergencia del partido liderado por Pablo Iglesias: "No, no va afectar. Lo máximo que podría suceder inicialmente es lo que ha pasado en Grecia, una especie de fuga de depósitos, pero yo no veo ninguna amenaza más allá del miedo que quieren infundir algunos". Niederleytner sí que va algún riesgo en el auge de Podemos: "Los inversores lo van a penalizar: muchos bancos de inversión han coincidido en ello. No les gusta el proyecto económico de Podemos y no es del agrado de los mercados. No debería ser así, pero la economía también se guía por factores emocionales".

Pero lo que de verdad afecta al crecimiento, eso sí que ha quedado claro, es el alto paro, la deuda y la omnipresente austeridad. Esos elementos lastran lo que desde el Gobierno y el PP llaman recuperación. Un modelo que Ayala cree que no es viable: "Sólo es sostenible en la medida en que se degraden las condiciones de vida de la mayor parte población". Pero ese cambio no parece que vaya a llegar de la mano del PP.

Bibiana Medialdea pone un corolario muy ilustrativo a la situación: "Lo peor es que todo siga igual, porque entonces iremos a peor".