Publicado: 27.08.2015 22:17 |Actualizado: 27.08.2015 22:17

EEUU crece más de lo esperado en el segundo trimestre mientras la Fed aleja la subida de los tipos de interés

El PIB se revisado al alza hasta el 3,7%, gracias a la sólida demanda interna

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Trabajadoras de una fábrica de salsa para pasta y ensaladas de New Jersey. REUTERS / Jonathan Spicer

Trabajadoras de una fábrica de salsa para pasta y ensaladas de New Jersey. REUTERS / Jonathan Spicer

WASHINGTON.- La economía de Estados Unidos creció en el segundo trimestre a un ritmo más rápido que lo previsto inicialmente gracias a la sólida demanda interna. El Producto Interior Bruto (PIB) de Estados Unidos se expandió a una tasa anual de 3,7%, frente al 2,3% de la que se informó el mes pasado.

El sólido crecimiento revisado para la primera economía mundial entre abril y junio, por encima de los cálculos más optimistas, se da tras un moderado avance de solo un 0,6% en los tres primeros meses del año. El Departamento de Comercio revisó al alza el consumo, la inversión, el gasto público y las exportaciones, lo que permite un mayor optimismo sobre la marcha de la economía estadounidense.

La economía estadounidense cerró 2014 con un crecimiento del 2,2%, tras haber experimentado entre abril y septiembre su mayor semestre de expansión desde mediados de 2003.



La mejora del PIB parecía dar argumentos a la Reserva Federal para llevar adelante su anunciada subida de los tipos de interés. Sin embargo, la situación de los mercados, como se ha visto con las recientes turbulencias en las bolsas asiáticas, parecen aconsejar prudencia a los responsables del banco central estadounidense.

El presidente de la Fed de Nueva York apunta que, con la actal inestabilidad en los mercados, la perspectiva de un alza de tipos en septiembre "parece menos convincente"

Así, en la señal más clara hasta el momento de que los temores de una desaceleración económica china pueda influir en la política monetaria estadounidense, el presidente de la Fed de Nueva York, William Dudley, dijo que las perspectivas de un alza de tipos en septiembre "parece menos convincente" que hace pocas semanas.

Sin embargo, el integrante moderado de la Fed y estrecho aliado de la presidenta del banco central estadounidense, Janet Yellen, dejó la puerta abierta a la primera subida de tipos en casi una década cuando la Fed realice su reunión de política monetaria del 16 y 17 de septiembre. "En este momento, la decisión de comenzar el proceso de normalización en la reunión de septiembre del comité de política monetaria me parece menos convincente que hace pocas semanas", declaró Dudley a los periodistas en la Fed de Nueva York.

Pero un alza inicial de tipos "podría volverse más convincente al momento de la reunión, en la medida en que obtengamos información adicional sobre cómo se está evolucionando la economía de Estados Unidos y (...) los acontecimientos en el mercado financiero internacional, todos los cuales son importantes para formar el panorama económico estadounidense", agregó.

La agitación de los mercados en los últimos días, incluyendo fuertes olas de ventas de acciones en Asia, Europa y Estados Unidos, ha llevado a cuestionar los planes de la Fed de subir los tipos de interés posiblemente tan pronto como el mes próximo. Inversores y economistas han mudado sus expectativas para un alza de tipos por parte de la Fed para diciembre o el próximo año, citando el fortalecimiento del dólar y la caída de los precios del petróleo.

Los comentarios de Dudley fueron espontáneos y ofrecidos durante una síntesis sobre la economía regional, lo que sugiere que representado un mensaje deliberado del banco central estadounidense. Dudley afirmó que quiere ver más datos económicos de Estados Unidos y también cómo se comportan los mercados en las próximas semanas antes de adoptar una opinión final sobre el momento en que tendrá lugar el endurecimiento de la política monetaria.

La desaceleración del crecimiento económico en China y la caída del precio de las materias primas están presionando a los mercados emergentes y aumentando la posibilidad de un crecimiento global más lento, además de una menor demanda de bienes y servicios estadounidenses.