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EPA La 'cara b' del empleo andaluz: el 82% de jóvenes no gana para alquilar piso

Un informe del Consejo de la Juventud sitúa a Andalucía como la primera región en precariedad del empleo juvenil -830 euros de media- y la tercera con chavales sobrecualificados.

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Un grupo de personas esperan para entrar en una oficina de empelo andaluza. EFE/Archivo

Andalucía afronta la recuperación económica con un sabor agridulce: lidera la bajada del paro en España -con 160.800 desempleados menos en el último año-, pero está creando empleos precarios, temporales, mal pagados y con nula exigencia profesional para sus jóvenes. Ocho de cada diez andaluces menores de 30 años que logró un trabajo en 2016 no ha podido emanciparse: no gana lo suficiente para vivir de manera autónoma fuera de la casa de sus padres.

La realidad socioeconómica andaluza es bipolar, más aquí que en otros territorios, porque el modelo productivo está mucho más acotado. La Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al segundo trimestre de 2017, publicada este jueves, confirma la tendencia: las cifras de paro andaluz vuelven a índices anteriores a la crisis. Se acaba de producir un descenso de 72.200 desempleados y la tasa de paro se sitúa ya en el 25,24% (algo más de un millón de personas sin empleo). El Gobierno de Susana Díaz se felicita por los datos y esboza ya su primer presupuesto expansivo en ocho años para el próximo ejercicio.

“Todo el mundo está ahora en una situación de no saber qué hacer con los jóvenes, no sólo en Andalucía”

Esta invitación al optimismo se ha estrellado dramáticamente con el último informe emitido de manera sigilosa por el Consejo de la Juventud en Andalucía. Según este documento, los jóvenes andaluces no sólo están al margen de la recuperación económica, sino que carecen de proyecto de futuro a corto plazo. El 55% de los menores de 30 años en esta comunidad se encuentra en riesgo de exclusión social, 17 puntos por encima de la media nacional (38%). Cuatro de cada diez chavales andaluces (45%) no tiene empleo, y el 36,2% que sí lo tiene también vive por debajo del umbral de la pobreza.

La Junta se muestra impotente a la hora de abordar una solución específica a la precariedad del empleo juvenil, y a duras penas trata de explicar que es un fenómeno complejo, “extendido internacionalmente tras la crisis”. “Todo el mundo está ahora en una situación de no saber qué hacer con los jóvenes, no sólo en Andalucía”, dice el consejero de Economía, Antonio Ramírez de Arellano, aunque reconoce que “aquí el factor de riesgo es mayor porque el acceso al mercado laboral está más precarizado”. La mayoría de contratos nuevos se hacen en el sector servicio, en el ámbito del turismo, donde algunos ven ya una “segunda burbuja”. “Se crean puestos de trabajo que no dan para vivir, que están por debajo del umbral de la pobreza”, le han afeado Podemos e IU a la presidenta en el Parlamento.

Es verdad que el empleo en Andalucía está aumentando, pero el informe del Consejo de Juventud subraya que el 36% de chavales con trabajo no gana lo suficiente como para emanciparse de casa de sus padres. Sus empleos son temporales y precarios. El salario medio es de 830 euros al mes -920 euros en España- y la tasa de temporalidad ronda el 92%. Más de la mitad de la población juvenil andaluza (55%) aceptó en 2016 un puesto que le exige una cualificación inferior a la de su formación profesional, lo cual también “devalúa” el sistema educativo, según los autores del informe. “El mercado laboral está lanzando el mensaje de que la formación superior está desconectada de la empleabilidad”, dicen.

“Constituye la segunda tasa de empleo más exigua de España en este colectivo de edad”

Andalucía ostenta la mayor tasa de temporalidad de las registradas por comunidades y el tercer porcentaje de sobrecualificación más abultado (el porcentaje de mujeres jóvenes andaluzas con una formación académica muy superior al trabajo que desempeñan es más alto que la media de España). El 67,7% de las personas ocupadas de menos de 30 años de Andalucía tiene un contrato temporal, de los cuales el 40% es de menos de un año de duración. La temporalidad laboral afecta especialmente a los menores de 25 años: el 83,7% de los jóvenes asalariados tiene un contrato temporal, una tasa 12,9 puntos porcentuales superior a la media de España en este perfil de edad.

Otro de los datos demoledores del informe del Consejo de la Juventud es que desde 2006, anterior a la crisis, no había existido en Andalucía un porcentaje tan bajo de jóvenes emancipados. Sólo el 18% de los menores de 35 años gana lo suficiente como para salir de casa de sus padres. En el segundo trimestre de 2016, tan sólo el 29,8% de los jóvenes de 16 a 29 años tiene ocupación, “lo que constituye la segunda tasa de empleo más exigua de España en este colectivo de edad”.

El documento cruza los datos de emancipación juvenil con los de precios de alquiler de vivienda, que se han disparado al mismo ritmo que los bancos cerraban el grifo crediticio y el precio de compra se estancaba. En Andalucía, el acceso a una vivienda en régimen de alquiler absorbe el 60% del salario medio de los jóvenes, incluso más en algunas provincias como Sevilla y Málaga donde alquilar un piso de dos habitaciones cuesta unos 600 euros (más del 80% de los ingresos que perciben los menores de 35 años). En el extremo opuesto estaría Jaén, donde la vivienda se lleva el 32% del salario juvenil.

Nivel de estudios

El 15,6% de la población andaluza son menores de 30 años (1,3 millones de personas), hasta el 22,4% si la franja llega hasta los menores de 35 años. Del primer grupo, sólo un 18% puede costearse un piso propio, del segundo grupo, el porcentaje es mayor (70%). En ambos casos, más de la mitad tiene que compartir vivienda con otros para afrontar los gastos comunes.

El informe también relaciona los datos de emancipación personal con el nivel de estudios. La población joven andaluza, menor de 30 años, presenta un nivel formativo más bajo que la media de España. El 48,2% de chicos y chicas de 16 a 29 años sólo ha terminado la Secundaria obligatoria, tiene estudios primarios o carece absolutamente de ellos. El nivel de fracaso escolar es cinco puntos superior a la media nacional. Sólo el 34,7% de jóvenes tiene estudios superiores antes de cumplir los 30 años. De este grupo, sólo el 20,9% ha podido emanciparse.

Esta es la cara b de los buenos datos que ha ofrecido la EPA este jueves. A pesar de que en términos absolutos el número de desempleados de menos de 30 años es menor que en el segundo trimestre del 2015, la tasa de paro en Andalucía ha aumentado un 1,08% con respecto a un año atrás. En la actualidad, la tasa de empleo entre jóvenes de 16 a 29 años, es del 29,8%, la segunda más baja de España y la tasa de paro de este perfil de edad, del 45,1%, es la segunda más abultada de las registradas por comunidades autónomas.