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Ericsson Sin acuerdo en Ericsson: 341 empleados se irán a la calle con indemnización mínima

Aumenta el nerviosismo entre los trabajadores después de que los sindicatos no hayan logrado un acuerdo con la empresa. La compañía indemnizará los despidos forzosos con sólo 27 días por año trabajado, muy por debajo de lo que se estaba negociando.

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Exterior de la sede de Ericsson en Estocolmo. REUTERS

Las negociaciones entre los sindicatos y Ericsson, la multinacional sueca de telecomunicaciones, terminaron sin acuerdo el periodo de consultas y este viernes también haterminado sin acuerdo la última reunión entre las partes. El resultado es que el ERE se aplicará en las peores condiciones posibles, según han apuntado a este diario fuentes sindicales.

Se trata del cuatro expediente de regulación de empleo que la multinacional aplica en España en sólo cinco años. El séptimo desde 1998, pero el número de trabajadores del grupo empresarial siempre se mantiene en cifras similares, unos 3.000 trabajadores, pese a los repetidos procesos de despido colectivo. El de este año comenzó afectado a 450 empleados pero, durante las negociaciones, la cifra de despidos se ha ido reduciendo a 393 primero y, finalmente, a 341. El año pasado, la compañía despidió a 200, y nade hace pensar a los sindicatos que el año que viene no se presente otro. Los sindicatos denuncian que la estrategia de empresa desde hace algunos años es precarizar las condiciones mediante despidos de personal con salarios consolidados y nuevas contrataciones de personas más joven y subcontratas.

Pero las condiciones en las que los empleados serán despedidos en esta ocasión no se parecen en nada a las de 2016. Tras un mes de negociaciones, la compañía puso sobre la mesa una propuesta de acuerdo con despidos indemnizados con 45 días por año trabajado, prejubilaciones a partir de los 53 años y planes de renta entre los 50 y 52 años cobrando el 75% del salario hasta los 61 años de edad. Condiciones parecidas a las del año pasado, pero ligeramente recortadas.

Ante esta situación, el Sindicato de Trabajadores de las Comunicaciones (STC), mayoritario en la mesa de negociación con seis delegados, ha mantenido su rechazo al acuerdo al entender que no hay causas que justifiquen los despidos y que, año tras año, la empresa está acabando con el plan social para los procesos de despido colectivo, entre otras muchas razones. Tampoco lo aceptó CGT, que cuenta con un representante en las negociones. Por su parte, CCOO y UGT decidieron aceptar el preacuerdo, aunque son minoría al contar con tres delegados cada uno en la mesa.

La desunión sindical ha sido aprovechada por la compañía para aplicar las condiciones que puso sobre la mesa al principio del periodo de consultas. Así, Ericsson ha trasladado a los sindicatos este viernes que aplicaría unas indemnizaciones de 27 días por año para todos los despedidos y prejubilaciones a partir de los 56 años, sin planes de renta.

La situación ya fue anticipada por la compañía, que se mostraba favorable a que el acuerdo fuera sometido a referéndum de los trabajadores. Algo que han hecho CCOO y UGT. Según explican, en la votación han participado más de mil trabajadores y alrededor de 600 se han mostrado favorables al acuerdo. Sin embargo, STC decidió no participar en esta votación al considerar que era una “chantaje” por parte de la compañía. “Para poder votar nos exigían que firmáramos el preacuerdo. De lo contrario, aplicaría las medidas que propuso al principio de la negociación”, explica Santiago Sánchez, del STC, quien añade que un referéndum para un ERE “no consiste en votar entre las condiciones buenas y las malas, sino en votar si las propuestas de la empresa se aceptan o no”.

Gonzalo Cortijo, de CCOO, asegura que coinciden con STC en que no puede permitirse que año tras año haya un ERE en la empresa y que la situación es insostenible. Pero apunta que las condiciones de salida que se habían logrado en las negociaciones difieren mucho de lo que se aplicará ahora. “La situación es la que es. Habíamos conseguido reducir los despidos y medidas que exceden con creces a las que plantea la reforma laboral. Lo que no queríamos que ocurriera es que la gente fuera despedida con 27 días por año, como ha ocurrido al final”, lamenta.

Desde STC confían en que esta situación sea un órdago de la empresa para aumentar la tensión y el miedo entre los trabajadores y “desgastar” a los representantes de los trabajadores. “Evidentemente a la empresa no le interesa que haya una oposición fuerte, más aún en una empresa poco movilizada como es esta. Los ánimos están encendidos y hay mucho nerviosismo entre una plantilla sometida cada poco tiempo a un proceso de estas características”, explica Sánchez, que confían en que la situación cambie durante esta semana.

Al mismo tiempo explica que llevarán los despidos ante los tribunales para lograr la nulidad. “Sabemos que no es fácil pero nuestros expertos dicen que hay caso y que se puede pelear la nulidad”, confía el sindicalista de STC, que entiende que hay que frenar de una vez por todas esta deriva de ERE cada dos años y que eso no se va a conseguir firmando despidos en buenas condiciones. "Queremos que los que se vayan se vayan de la mejor manera posible, pero también queremos que quienes se quedan mantengan las condiciones laborales", resume.

En cambio, Cortijo asegura que los gabinetes jurídicos de CCOO y también de UGT no ven garantías de que prospere. “Haremos todo lo posible esta semana para que no se apliquen estas condiciones, pero si la empresa entrega la documentación, y tiene que hacerlo esta semana, será muy difícil dar marcha atrás”.