Publicado: 29.08.2016 19:53 |Actualizado: 29.08.2016 19:53

Los expertos aconsejan crear una hucha para las autonomías similar al de las pensiones

Federa plantea poner en marcha un fondo para actuar frente a recesiones económicas severas que provoquen un desplome de los ingresos o un aumento de los gastos

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Vista general de la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), de los consejeros de Finanzas autonómicos, presidida por el ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal Montoro. EFE/Mariscal

Vista general de la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), de los consejeros de Finanzas autonómicos, presidida por el ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal Montoro. EFE/Mariscal

MADRID.- La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) recomienda crear un fondo de reserva anticíclico para las comunidades autónomas, similar al de la Seguridad Social, que actúe como mecanismo de defensa frente a crisis económicas severas que debiliten los ingresos públicos y aumenten el déficit.

Así lo recoge Fedea en su último informe, que analiza de manera conjunta el endeudamiento de las comunidades y los recursos del sistema de financiación autonómica, en torno a la coordinación y la planificación presupuestaria.

Su propuesta es crear un fondo de reserva anticíclico, tras constatar que el fondo de contingencia previsto en la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera tiene poca dotación y que está sirviendo para financiar conceptos y programas de naturaleza muy distinta y, en ocasiones, alejados del espíritu de la norma.



Incide además en que la ley no contempla una cuantía mínima común ni medidas preventivas, correctivas ni coercitivas a fin de que las comunidades doten de manera suficiente el fondo de contingencia.

Una regulación probablemente más eficaz, opina Fedea, podría pasar por establecer una cuantía mínima para ese fondo de contingencia, con un porcentaje de los gastos no financieros (u otra referencia apropiada) y, en coherencia, prever alguna medida para el caso de incumplimiento.

No obstante, Fedea apuesta también por crear un fondo de reserva o de estabilización económica, que podría actuar frente a recesiones económicas severas que pueden llevar a una merma considerable de los ingresos públicos o a un aumento de los gastos, lo que supondría un incremento del déficit "de importante magnitud".

Ese fondo mejoraría la transparencia presupuestaria, operaría como freno a la deuda futura y se constituiría como un elemento de suavización fiscal, tanto para evitar una ineficiente fricción ante una caída o desaceleración del PIB, como para asegurar la financiación de garantía de los servicios públicos fundamentales en tal coyuntura desfavorable, añade el informe.

A diferencia del de contingencia, que más que un "fondo" es un límite de gasto, señala Fedea, el de reserva "puede materializarse en una cartera de valores y activos que genere rentabilidad". De este modo, se estaría forzando por ley una política fiscal "contracíclica", consistente en equilibrar presupuestos a largo plazo, lo que emitiría una señal positiva de solvencia a los mercados financieros y a las agencias calificadoras, al introducir un elemento de certidumbre sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas.

Este nuevo fondo puede ser un complemento a las reglas fiscales más estrictas, permitiendo una mayor flexibilidad a la hora de atender necesidades futuras de gasto, ya sean causadas por fases recesivas del ciclo (por ejemplo, para atender las prestaciones por desempleo), por crisis financieras o por circunstancias demográficas como el envejecimiento que pongan en peligro los gastos sociales.

Según los expertos, la mejor opción es que esta figura se regule con carácter general para todas las comunidades, emulando al fondo de reserva de la Seguridad Social, aunque también cabría la posibilidad de que cada autonomía constituyera su propio fondo.

En el primer caso, la dotación debería hacerse con cargo a los Presupuestos Generales del Estado y a los presupuestos autonómicos, pero antes debe quedar garantizada la financiación de los niveles mínimos de servicios públicos fundamentales.

También habría que establecer los oportunos órganos de control interno, seguimiento y asesoramiento, de forma similar a lo previsto para el Fondo de Reserva de la Seguridad Social.

Si el modelo elegido es que cada comunidad cree su propio fondo, los expertos estiman que debería al menos acordarse una mínima actuación común y que lo ideal sería que la dotación en cada autonomía fuese automática y obligatoria con cargo al superávit cíclico.

Una tercera posibilidad, añade el estudio, pasaría por permitir a las comunidades con niveles muy bajos de deuda constituir su fondo de estabilización con cargo a nuevo endeudamiento, de tal forma que aumentaría su deuda bruta, pero no la neta, lo cual no pondría en peligro la sostenibilidad financiera.

Sería, al mismo tiempo, una forma de autorizar objetivos asimétricos de deuda e, indirectamente, una forma "más sensata" de configurar sendas diferenciadas y creíbles de consolidación fiscal.