Publicado: 25.11.2015 16:57 |Actualizado: 25.11.2015 16:57

Gestamp renuncia a su plan de entrar en el capital de Abengoa

La falta de apoyo bancario a una inyección extra de liquidez ha sido clave en la decisión del grupo industrial vasco

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Fábrica de Gestamp.

Fábrica de Gestamp.

MADRID.- El Grupo Gestamp, que tenía previsto inyectar en Abengoa unos 350 millones de euros, ha renunciado este martes a realizar la citada inversión colocando al grupo de ingeniería y renovables en una situación crítica. La falta de apoyo bancario a una inyección extra de liquidez habría sido clave en la decisión, dijeron a Reuters dos fuentes el martes.

"El plan actual no puede hacerse, no ha habido acuerdo para reforzar la liquidez y no tenemos tiempo para hacer las cosas como nos habría gustado", dijo una de las fuentes, con conocimiento directo de la decisión.

Cuando anunció sus intenciones de convertirse en accionista de referencia de Abengoa, el grupo vasco ya condicionó la inversión a determinados supuestos, entre ellos, que los bancos acreedores firmasen un "importante paquete de apoyo financiero".

La segunda fuente confirmó una información adelantada por Expansión en el sentido de que la banca acreedora (particularmente las entidades extranjeras) había rechazado aportar liquidez por unos 1.500 millones de euros, considerada indispensable por Gestamp, que también buscaba frenar ciertas desinversiones del grupo sevillano.



La operación pone presión sobre el endeudado grupo andaluz para realizar una ampliación de capital considerada indispensable para su supervivencia en un momento con fuertes flujos de caja negativos y una deuda de casi 9.000 millones de euros.

La entrada de Gestamp, a través de su filial Gonvarri, habría permitido reducir la necesidad de captación en la ampliación de capital desde los 650 millones de euros previstos a los 400 millones ya que iba a invertir en dos fases 350 millones de euros. Gestamp, que según las fuentes buscaba posicionarse como accionista de referencia de Abengoa a largo plazo, seguirá de cerca futuros acontecimientos por si vuelve a presentarse la oportunidad.

"El plan actual está muerto, pero Gonvarri seguirá pendiente de lo que pueda pasar en el futuro", dijo la segunda fuente bajo condición de anonimato.

Abengoa lleva meses sufriendo fuertes vaivenes y dificultades financieras que han merecido la alerta de las agencias de calificación de riesgo y de su auditora y que llevaron a la compañía a anunciar un ambicioso plan de desinversiones y la ampliación de capital.

Pero el proyecto de aumento de capital - inicialmente cifrado en 650 millones de euros - acumula polvo desde hace casi cuatro meses mientras la compañía trata de buscar inversores y financiación alternativa.

En este proceso, mientras su cotización se descalabra (el valor ha perdido casi un 68 por ciento de su valor desde finales de julio), el grupo registró a septiembre un flujo de caja negativo de 597 millones de euros a nivel de corporación tras perder 194 millones de euros en los nueve primeros meses del año.

A últimos de septiembre, Abengoa acordó con los principales bancos acreedores una línea de liquidez de 165 millones de euros en el marco del aseguramiento de la ampliación a cambio de unas duras condiciones (entre ellas que los accionistas de control diluyesen su participación y representación en el consejo, que se acelerasen los planes de desinversión y se nombraran nuevos ejecutivos). Pero el colchón ha sido considerado por muchos como insuficiente para aliviar las tensiones de caja si no se lleva a cabo la recapitalización de la compañía.

La auditora KPMG detectó recientemente unas necesidades de liquidez inmediata en Abengoa de unos 250 millones de euros en un informe encargado en el marco de la operación de entrada de Gestamp, dijo una fuente conocedora del informe.

La agencia de calificación Moody's rebajó la calificación de Abengoa el pasado 19 de noviembre mencionando el deterioro de su situación de liquidez y un nivel de caja que considera "insuficiente" y señalando que la ampliación se estaba dilatando más de lo previsto. La agencia añadió que un retraso o una cancelación de la ampliación podría propiciar otro descenso del rating.

Aunque la deuda bruta consolidada declarada asciende a 8.900 millones de euros, la exposición de la banca a la empresa y sus proyectos (incluyendo instrumentos de financiación de circulante y proveedores) superaría los 20.000 millones de euros, según una fuente conocedora de la compleja estructura de la sociedad.

La magnitud tanto de la sociedad como de su entramado financieros pondrá presión no solo sobre la compañía sino también sobre los numerosos actores directa o indirectamente implicados.