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Las claves de la 'guerra presupuestaria' entre Hacienda
y el Ayuntamiento de Madrid 

"Reivindicamos nuestro derecho a mejorar la vida de la gente", afirma Carlos Sánchez Mato, concejal de Economía y Hacienda, frente a las presiones del Gobierno de Rajoy para que el consistorio madrileño cumpla con el techo de gasto 

Carlos Sánchez Mato, concejal del Ayuntamiento de Madrid.

JORGE OTERO

MADRID.— Rita Maestre, portavoz del Ayuntamiento de Madrid, lo ha definido como "un tira y afloja" entre el ministerio de Hacienda y el Ayuntamiento de Madrid. Alberto Garzón denuncia "las formas de matón destinadas a amenazar y coaccionar" del ministro Cristóbal Montoro, y la prensa habla de "enfrentamiento" o incluso "guerra".  Simple tira y afloja o abierto enfrentamiento, lo cierto es que desde hace meses el Gobierno central y el Ayuntamiento de Madrid mantienen un largo contencioso por las cuentas públicas del Consistorio.

El último episodio de este enfrentamiento se produjo el pasado 3 de noviembre. Ese día, el mismo que el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid escogió para presentar su proyecto de presupuestos para el año 2017, el ministerio de Hacienda, con el recién confirmado Cristóbal Montoro a la cabeza, enviaba dos cartas al concejal de Economía y Hacienda del Consistorio madrileño, Carlos Sánchez Mato. En una de ellas, la más importante, el departamento de Montoro advertía a Sánchez Mato de que no va a aprobar el Plan Económico-Financiero (PEF) presentado en octubre por el Ayuntamiento. 

En una nota que envió luego a los medios de comunicación, Hacienda explicaba que no iba a autorizar dicho plan porque en su opinión incumple el techo de gasto que fija la Ley de Estabilidad Presupuestaria aprobada en 2012 por el Gobierno de Mariano Rajoy. "El Ayuntamiento de Madrid prevé una ruptura de su techo de gasto de 2014 a 2017 en cerca de 700 millones de euros con un decremento considerable de su capacidad de financiación, algo incompatible con los objetivos de estabilidad asignados a España", rezaba el comunicado de prensa.

Como remate final, el ministerio de Hacienda afirmaba que ese incumplimiento "constituye una falta muy grave en materia de gestión económico-presupuestaria" y que está dispuesto a activar "las medidas coercitivas" que contempla de la Ley de Estabilidad Presupuestaria. Una amenaza en toda regla.

El Gobierno del PP se ampara en dos leyes impulsadas al calor de su mayoría absoluta entre 2011 y 2015 (la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera y la conocida como Ley Montoro, la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local), para imponer a las Administraciones Públicas del Estado un tope de déficit público, otro de deuda y, por último y lo más importante, una regla que establece un techo de gasto e impide que los Ayuntamientos lo incrementen por encima del crecimiento del PIB a medio plazo (a día de hoy el 1,8%).

La 'Ley Montoro' impide que un Ayuntamiento con superávit pueda dedicar ese dinero de más al gasto social o a nuevas inversiones

Además, la Ley Montoro impide que un Ayuntamiento con superávit pueda dedicar ese dinero de más al gasto social o a realizar nuevas inversiones si así lo desea —tal es el caso del Ayuntamiento de Madrid—, sino que ha de destinarse a amortizar deuda o a "gastos financieramente sostenibles", pero para estos últimos "son tantos los requisitos y tan complicados", denuncia Sánchez Mato, que "es difícil que pueda salir adelante". 

Tan difícil es cumplir con los requisitos de Hacienda que el Ayuntamiento de Madrid incumplió el techo de gasto en 2015, aunque sólo se pasó en 16 millones de euros. Lo cuenta Sánchez Mato: "Nosotros incumplimos en 2015 el techo de gasto debido a que pagamos a los funcionarios la extra de 2012 —la que quitó el Gobierno de Rajoy— y por eso presentamos el Plan Económico-Financiero, algo a lo que nos obliga la ley si incumples alguna de las condiciones impuestas por Hacienda. Dicho esto estamos muy orgullosos de haber superado el techo de gasto. Nuestra estrategia pasa por un incremento importante del gasto social, del gasto en vivienda o en la protección de los mayores".

Sánchez Mato argumenta que en el año y medio que lleva al frente de la concejalía de Economía y Hacienda, el Ayuntamiento de Madrid ha logrado superávit y ha reducido la abultada deuda que dejó el PP, más de 6.000 millones de euros. Sánchez Mato se pregunta por qué no va a poder destinar lo que sobra a quien más lo necesita: "Reivindicamos nuestro derecho a mejorar la vida de la gente. No nos pueden impedir eso". 

El concejal del Ayuntamiento de Madrid no teme las represalias de Hacienda. Dice Sánchez Mato que de momento no hay conflicto porque el Ayuntamiento de Madrid no ha incumplido nada: "Nosotros vamos a defender nuestro plan hasta las últimas consecuencias, pero hasta hora hemos hecho lo que marca la ley: reservar los 17 millones del techo de gasto de 2015 que nos pide Hacienda y presentar nuestro plan. En diciembre aprobaremos el presupuesto. Veremos entonces qué dice Hacienda, pero nuestra autonomía local es un principio tan constitucional como cualquier otra ley. Además, el primero que incumple la ley es el propio Gobierno, que es incapaz de cumplir los objetivos de déficit". 

Carlos Sánchez Mato: "Estamos muy orgullosos de haber superado el techo de gasto. Nuestra estrategia pasa por un incremento importante del gasto social"

Hacienda puede que no haya dicho nada de momento, pero quien sí habló este lunes fue Esperanza Aguirre. La líder opositora no se mordió la lengua al lanzar sus habituales puyas a Sánchez Mato: "Le deberíamos destituir entre todos por mentiroso. Repite que tiene que gastar el superávit en amortizar deuda y eso es mentira. Tiene que gastar el superávit en gastos que no sean no sean estructurales, que sean inversiones financieramente sostenibles".

Sánchez Mato responde: "Lo que dice Aguirre es una memez. Yo nunca he dicho eso; lo que digo es que los requisitos son tan complicados que es casi imposible invertir en esos gastos financieramente sostenibles. Lo que le pasa a la señora Aguirre es que somos una herramienta muy peligrosa para ella porque con nosotros sus políticas económicas quedan en evidencia".

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