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IKEA Lufe, el proyecto familiar que se convirtió en el 'Ikea vasco' 

Un taller de muebles en Azpeitia revoluciona el sector gracias a su filosofía ecológica y de cercanía. En tres meses pasaron de 7 a 17 trabajadores. Sus impulsores defienden sus principios y aseguran que no buscan “crecer a cualquier precio”.

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Exposición de la tienda LUFE / LUFE

No retreat, no surrender. Retroceder nunca, rendirse jamás. El título pertenece a la mítica película de Corey Juen, pero bien podría ser el lema de Enrique Arrillaga. Este guipuzcoano no es ningún maestro de las artes marciales, pero sabe resistir los golpes. O aún mejor: cuando parecía que estaba KO, se levantó, sacudió la cabeza y volvió a soñar con la victoria. ¿El resultado? En apenas tres años, su fábrica ecológica de muebles se ha convertido en un fenómeno difícil de encontrar por estas tierras. Por algo será que le llaman "el Ikea vasco".

"Lo nuestro nació de varios fracasos anteriores", relata Arrillaga. Cuando dice "nuestro" se refiere a él y a Marta, su pareja y compañera de aventuras. Cuando dice "fracaso", se refiere a lo que tantas y tantos Enriques y Martas han sufrido durante la crisis: montar un proyecto propio, ponerlo en marcha… y ver cómo cae en picado, sin poder hacer nada para impedirlo. A ellos les pasó varias veces. Podrían haber colgado la toalla, pero optaron por seguir aferrados al pino insignis, la madera con la que trabajaban. La madera en la que confiaban. Tenían motivos. Tenían razón.

Hoy Marta y Enrique sueñan con los ojos abiertos. Por fin han encontrado la clave para "conectar" con el mercado, y lo han hecho sin tener que renunciar a lo que siempre defendieron y en lo que siempre creyeron: un producto local, universal, funcional y ecológico. De ahí, precisamente, el nombre de su sueño, hoy registrado como empresa: LUFE, también apodado como el Ikea vasco. "Bueno, sí le soy sincero, no tenemos absolutamente nada que ver con esa empresa: nosotros tenemos una filosofía totalmente diferente. Fabricamos todo aquí, mantenemos nuestros valores y no crecemos a costa de cualquier cosa", aclara Arrillaga.

El Ikea vasco: Nada que ver con el Ikea original, todos son productos locales y ecológicos

Lo cierto es que Lufe, con sus muebles ecológicos, su fabricación completamente local y su cadena de distribución exclusivamente online ha logrado hacerse un hueco en ese difícil y competitivo sector comercial, habitualmente dominado por las grandes empresas que producen a mansalva y venden a precios difíciles de alcanzar por los más pequeños. Las condiciones laborales que habitualmente van aparejadas a todo ello merecen un artículo aparte.

En el caso de esta empresa familiar, el éxito también se nota en la plantilla. "Hace tres meses éramos siete u ocho. Ahora estamos 17", comenta Arrillaga, quien asegura que el personal seguirá creciendo. "Lo que tenemos bien claro es que no vamos a perder lo que nos ha traído hasta aquí. Lo diré de otra manera: no queremos crecer a cualquier precio", subraya el fundador de Lufe desde su puesto de trabajo. Las camas, las mesas, los bancos… Todo lo que se fabrica en su taller de Azpeitia (Gipuzkoa) responde a esa lógica. También el tronco, su producto estrella. Sí, un tronco de madera pura, con sus características y naturales grietas. Marta y Enrique tienen dos en casa, donde también puedes encontrar camas, sillas o percheros de pino, pensados y fabricados aquí.

Instrucciones online

Además de su apuesta por el desarrollo local –las maderas provienen de un bosque cercano-, Lufe ha conseguido triunfar gracias a otros dos conceptos: muebles a precios básicos y fáciles de montar. Eso sí, no busque las instrucciones en la caja: al menos que el comprador pida lo contrario, el manual de cada producto está disponible en internet. Es parte de su lucha contra la deforestación. Nos parece una decisión que no acarrea ningún problema a nuestros clientes, puesto que estas instrucciones se encuentran en la misma web en la que se efectúan las compras”, puede leerse en un dossier distribuido por la empresa.

En ese contexto, las visitas a su página web crecen a ritmo trepidante. Lo mismo ocurre con su facturación, que baila al ritmo de las compras online. De momento, la mayor parte de los pedidos se realizan desde Madrid y Barcelona, seguido por las Islas Baleares. Aquí y allí, cada vez más gente habla de Lufe, el Ikea vasco. Hace tres años, cuando su levantaban de otra derrota, Marta y Enrique no lo hubiesen imaginado. O quizás sí.