Publicado: 08.09.2015 08:31 |Actualizado: 08.09.2015 08:55

Un informe revela que los países industrializados de la OCDE aún están lejos del desarrollo sostenible 

Un estudio comparativo entre los 34 miembros de la organización señala que los hábitos de producción y la desigualdad social actúan de freno para lograr el objetivo.

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Trabajadoras de una fábrica de salsa para pasta y ensaladas de New Jersey. REUTERS / Jonathan Spicer

Trabajadoras de una fábrica de salsa para pasta y ensaladas de New Jersey. REUTERS / Jonathan Spicer

BERLÍN. — La mayoría de países industrializados de la OCDE, con México y Chile entre los peor situados, no están preparados todavía para los nuevos objetivos globales de desarrollo sostenible previstos hasta 2030 que los líderes mundiales adoptarán formalmente este mes en una cumbre especial de la ONU en Nueva York.

Según un estudio comparativo de los 34 estados miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) difundido hoy por la Fundación Bertelsmann, en el caso de numerosos indicadores, existe de hecho el riesgo de un fracaso estrepitoso en el cumplimiento de los objetivos.



El informe identifica aquellos estados que pueden constituir un ejemplo a seguir para determinados objetivos de desarrollo sostenible y también dónde sigue habiendo importantes deficiencias.

Así, entre los países mejor preparados para cumplir los nuevos objetivos de la ONU figuran los escandinavos —Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia—, seguidos de Suiza.

En tanto, Estados Unidos, Grecia, Chile —en el lugar 31— Hungría, Turquía y México —a la cola— son los peor posicionados.

Según el informe, los mayores déficit de los países industrializados radican en sus hábitos de producción y consumo menos sostenibles.

A ello se suma que en muchos casos, sus sistemas económicos acentúan la tendencia hacia la desigualdad social.

El estudio, que se basa en 34 indicadores, también propone un plan detallado para la consecución de los objetivos mundiales de desarrollo sostenible (ODS) en los próximos 15 años que —a diferencia de los Objetivos de Desarrollo del Milenio— dan directrices también a los países industrializados.

"Teniendo en cuenta el aumento en desigualdad social y en desperdicio de recursos, los países ricos no podemos seguir dando lecciones al mundo, ni debemos dictar cómo deben desarrollarse los países emergentes", señala Aart de Geus, presidente de la Fundación Bertelsmann.

El estudio señala grandes diferencias entre países en relación con diferentes objetivos, en especial en lo que respecta a la desigualdad social, que ha alcanzado un nivel sin precedentes en los países industrializados.

Así, en 23 países de la OCDE, el 10% más rico de la población gana tanto o más que el 40% más pobre.

También se observan grandes diferencias en cuanto a la contaminación medioambiental: países como Australia, Canadá, Polonia o México emiten una cantidad de dióxido de carbono por unidad de producción económica más de seis veces superior a la de Suecia o Noruega.

"Si los países en vías de desarrollo han logrado reducir a la mitad su tasa de mortalidad infantil con ayuda de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, deberíamos poder exigir a los países industrializados que hicieran sus modelos económicos más equitativos socialmente y más sostenibles con ayuda de los nuevos objetivos de la ONU", señala Christian Kroll, director del estudio.