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José Luis Sampedro, el economista que se preocupó por la pobreza

Un acto en el espacio Ecooo de Madrid organizado por Economistas Sin Fronteras rinde tributo al pensamiento económico de este novelista, que además también fue un prestigioso economista hasta los años 80. 

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MADRID.— José Luis Sampedro (1917-2013) solía repetir a modo de broma una frase que resume a la perfección las dos pasiones que gobernaron su vida, la Economía y la literatura: "Dedicarse a la Economía y la literatura tiene un riesgo: los economistas te valoran como escritor y los escritores como economista". 

Sin embargo, Sampedro tenía tanto talento y tanta inteligencia que triunfó en los dos campos. Pero el común de los mortales le recuerda más como escritor: muchos ignoran que fue un economista de prestigio y un profesor admirado durante más de 30 años por la inmensa mayoría de sus alumnos. 

Para dar a conocer su faceta como economista, este miércoles el espacio Ecooo y Economistas sin Fronteras organizaron un acto en memoria de Sampedro, aprovechando que el número 21 de 'Dossieres EsF', la publicación trimestral digital de esta última asociación, rinde tributo al economista y novelista. 

Al acto, moderado por José Manuel García de la Cruz, profesor de la Universidad autónoma, asistieron su amigo y alumno Carlos Berzosa; el profesor Francisco Alburquerque; Marla Zárate, que fuera secretaria de Sampedro y actualmente profesora de la Universidad de Georgetown (EEUU) y Olga Lucas, la viuda de Sampedro.

Carlos Berzosa, exrector de la Universidad Complutense de Madrid, fue alumno y amigo de Sampedro. Recuerda que Sampedro fue "un profesor extraordinario y un economista con un enfoque diferente". Berzosa contó que, como economista, Sampedro, "se desvinculó de la corriente neoclásica, comenzado a nadar en contra del pensamiento dominante y a iniciar la heterodoxia que marcó su pensamiento". 

Esa heterodoxia, según apuntó José Manuel García de la Cruz, "le llevó a alertar sobre la deriva que estaba tomando la economía casi desde el año 1951, mucho antes de la aparición del neoliberalismo".  García de la Cruz ofreció una definición perfecta de lo que fue Sampedro como economista: "Para él, un economista debía atender un problema principal, lo que él llamaba 'desmontar la montaña la pobreza'. Sampedro pensaba que los economistas debían preocuparse por la pobreza y no tanto por la eficiencia económica o el equilibrio".

"Para él, un economista debía atender un problema principal, lo que él llamaba 'desmontar la montaña la pobreza'"

Berzosa ahondó en el pensamiento económica de  Sampedro, "todo un erudito",  a través de su obra. "Tenía una visión original de la Economía; pensaba que ésta tenía que ser una auténtica ciencia social y no en lo que se ha convertido en la actualidad, en una rama de las matemáticas sustentada en el modelo neoclásico. Él valoraba mucho la aportación de Keynes al análisis estructural para la comprensión de la realidad, y aunque muchas de las ideas que defendía no se han cumplido con la llegada del neoliberalismo, sigue siendo un referente". 

"Sampedro siempre aspiró a un mundo solidario", afirmó en su turno de intervención Marla Zárate, experta en su obra literaria. Zárate aseguró: "Sampedro no era un hombre con dos vidas, la Economía y luego la literatura: las dos facetas tienen muchos nexos en común, no pueden desligarse una de la otra". 

Así que Zárate recordó que a Sampedro, del que fue secretaria durante unos años, "le gustaba definirse como un afuerino. ¿Qué es un afuerino? Él hablaba de quedarse a la afueras del sistema, en la periferia, porque ahí, decía, puedes ver todo el bosque y no sólo los árboles, y desarrollar la capacidad crítica mejor que si te quedas en el centro".

Olga Lucas, su viuda, y depositaria del legado de Sampedro cerró el acto celebrando que se dé a conocer mejor su faceta de economista. "Él siempre decía que él no había abandonado la Economía, sino que la Economía lo había abandonado a él. Pero se le ha de recordar como economista, no sólo como novelista, porque fue un hombre extraordinario que siempre se cultivó a sí mismo".​