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Pedro Larena abandona su puesto de consejero delegado de Popular

Dimite por motivos "estrictamente personales" apenas mes y medio después de la llegada de Emilio Saracho a la presidencia del banco

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El hasta ahora consejero delegado del Banco Popular, Pedro Larena, en unas jornadas sobre banca organizadas por la escuela de negocios IESE. EFE

Pedro Larena ha abandonado este lunes su cargo como consejero delegado de Popular, apenas mes y medio después de la llegada de Emilio Saracho al banco como presidente.

Según ha informado la entidad a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Larena ha manifestado al presidente del consejo de administración su deseo de cesar en el cargo por motivos "estrictamente personales", así como su compromiso de seguir desempleñando sus funciones hasta que el consejo encuentre un sustituto para él.

Larena fue nombrado segundo espada de Popular por el consejo de administración de la entidad el 29 de julio de 2016, de forma que lleva en el cargo de consejero delegado menos de un año. Aunque fue nombrado a finales de julio, la designación se hizo efectiva el 1 de septiembre y en el cargo sustituyó a Francisco Gómez, que salió del banco tras llegar a un acuerdo de prejubilación.

Durante la mayor parte del tiempo que ha formado parte del equipo directivo del banco, Larena ha trabajado con el anterior presidente de la entidad, Ángel Ron, que cesó de este cargo el pasado 20 de febrero. Para tomar las riendas del banco, el consejo de administración eligió a Emilio Saracho, ex vicepresidente mundial de JP Morgan Chase.

Días después de su llegada al banco, Saracho fichó a un exdirectivo de Telefónica, Miguel Escrig, como director general adjunto a presidencia. Escrig ejerció hasta junio del año pasado el cargo de director financiero del Grupo Telefónica, en el que había trabajado durante los últimos 17 años, aunque durante su carrera también pasó por Santander y JP Morgan.

Corrección en las cuentas

La noticia de la salida de Larena de la entidad llega horas después de que Popular comunicara que, aunque no reformulará las cuentas de 2016, sí incluirá las correcciones oportunas de forma retroactiva en los estados financieros del primer semestre tras una auditoría interna de la cartera de crédito y de la ampliación de capital.

El banco presidido por Emilio Saracho aseguró que las desviaciones detectadas en cuatro aspectos puntuales de sus cuentas "en ningún caso" representan un impacto "significativo" en las cuentas de 2016.

Además, indicó que, si se consideran todos los efectos detectados hasta este momento por la auditoría interna en el cálculo de capital, la entidad cumple con los requerimientos mínimos de capital regulatorio, tanto a cierre del ejercicio como a 1 de enero de 2017, fecha en la que se produjo un incremento de la exigencia de ratios, y a cierre de marzo de 2017.