Publicado: 26.08.2015 13:11 |Actualizado: 26.08.2015 15:09

Rajoy vuelve a quedarse más
solo que la una con sus
Presupuestos electorales

“Vamos a darles, democráticamente, una patada en el culo el próximo día 27”, ha asegurado el portavoz de ERC,  Joan Tardá,  en el debate con el ministro Montoro.

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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría (i), conversan durante el segundo día del debate de totalidad del proyecto de Ley de Presupuestos para 2016, en el pleno del Congreso. EFE/Sergio Barrenechea

Rajoy y Santamaría conversan durante el segundo día del debate de totalidad del proyecto de Ley de Presupuestos para 2016, en el pleno del Congreso. EFE/Sergio Barrenechea

MADRID.- La historia vuelve a repetirse. Es la consecuencia de tener un parlamento con mayoría absoluta. El Gobierno de Rajoy y su grupo parlamentario popular han rechazado este mediodía las doce enmiendas a la totalidad al proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2016 presentadas por todos los grupos parlamentarios de la oposición. Una votación previsible: 185 en contra y 152 a favor, sin ninguna abstención.
Ha sido al segundo intento porque en una primera votación el sistema informático ha fallado para la sorpresa de todo el hemiciclo, sobre todo para el presidente de la Cámara baja, el popular Jesús Posada. El panel ofrecía que los votantes eran 104, todos ellos en contra, y el resto aparecían como ausentes. Tal vez toda una premonición sobre una iniciativa totalmente atípica en pleno mes de agosto.

Tras la votación, el presidente Rajoy, con un semblante de manifiesta satisfacción ha declarado en los pasillos que “la aprobación de estos Presupuestos para 2016 es una noticia enormemente positiva, que incluso ha sido elogiada por medios internacionales, principalmente el Financial Times. Eso quiere decir que vamos a seguir con la misma política económica para afianzar el crecimiento y la creación de empleo. Hemos superado la etapa socialista en la que se destruyeron 3,5 millones de empleos y ya hemos recuperado un millón. Muchas gracias”. Dicho lo cual se ha abierto paso entre los periodistas, sin aclarar cuándo convocará las elecciones.




La segunda jornada de debate sobre los PGE ha sido una continuación de la vivida el día anterior: una cascada de críticas a la iniciativa presupuestaria de Rajoy, considerada tan electoralista como inconstitucional, según algunos de los portavoces que han tomado la palabra. Han sido las palabras y los conceptos más suaves.

“Les vamos a dar, democráticamente, una patada en el culo el próximo día 27”, ha proclamado el portavoz de ERC, Joan Tardá, durante su parlamento. Sus palabras han tronado en el hemiciclo ayudadas por el vozarrón del parlamentario independentista quien, por otra parte, ha considerado que las cuentas públicas presentadas por el ministro Montoro y su jefe de filas, el presidente Rajoy, “son insolidarias con Catalunya, una vez más”.

En su habitual tono cordial, pero muy crítico, el portavoz del PNV, Pedro Azpiazu, ha afirmado, sencillamente, que el proyecto de PGE “constituye un fraude democrático y al conjunto de los ciudadanos. ¿Por qué se empeñan en hacer las cosas contra el sentido común?”, se ha preguntado el diputado vasco. El mismo parlamentario ha ofrecido una respuesta para justificar la presentación de los PGE en este momento: “Constituye un publirreportaje electoral, sencillamente”, ha asegurado.

El reto de los representantes de las diversas formaciones del grupo mixto, además de denunciar agravios territoriales, han coincidido en que el debate en pleno mes de agosto de un proyecto de PGE paran 2016 “es un completo despropósito”, según ha proclamado Joan Baldoví, diputado de Compromís, quien en esta ocasión no ha sido reconvenido por la presidenta accidental, Celia Villalobos, como ocurrió el pasado año. En esta ocasión el valenciano se limitó a mostrar una cartulina con una urna en lugar de sacar el trozo de pan que tanto inquietó a la diputada popular. “Los PGE son ciencia-ficción con caramelos electorales”, ha dicho.

El ministro Montoro ha considerado oportuno poner a todos los diputados del grupo mixto en el mismo saco para, sin el menor esfuerzo intelectual, definirlos como “la izquierda radical”. “¿Qué van a hacer ustedes cuando se supere la crisis?, se van a quedar con sus argumentos que esgrimen colgados de la brocha porque fueron ustedes quienes apoyaron las políticas de Zapatero que nos han llevado a la crisis”, ha explicado con su habitual tono de sorna y displicencia.

El titular de Hacienda, dirigiéndose a Tardá pero sin citarle, ha sostenido que el día 27 “lo que se celebrarán en Catalunya con unas elecciones autonómicas, ni más ni menos. Y yo, como español al igual que muchos millones de ciudadanos más, no contemplo otra situación que esa; el problema será de quienes se han mezclado con la izquierda radical que es incompatible con el crecimiento”.

El portavoz del grupo parlamentario popular, Jaime de Olano, que se ha estrenado en este cometido, se ha limitado a defender el proyecto de PGE para 2016 presentado por el Gobierno “con seriedad y sentido de la responsabilidad”. Y como eje de su intervención se ha dedicado a criticar la gestión realizada por el Gobierno anterior de Zapatero como origen de todos los males que han caído a la sociedad española y a su economía. No he hecho aportación alguna adicional al debate.