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La recuperación echa del mileurismo a los jóvenes con un 95% de contratos precarios

El salario bruto medio de los menores de 25 años cae de casi 12.000 a apenas 11.000 euros en cuatro años mientras la precarización del empleo hace que diecinueve de cada veinte contratos sean temporales o de jornada parcial

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Los empleados de una tienda de cosméticos miran sus teléfonos en un descanso, en la localidad malagueña de Ronda. REUTERS/Jon Nazca

Los ‘brotes verdes’ están resultando especialmente amargos e indigestos para los jóvenes: la recuperación ha echado del mileurismo a los trabajadores menores de 25 años, a los que el deterioro del mercado de trabajo castiga con la precariedad en más del 90% de las contrataciones.

Según consta en una respuesta parlamentaria al diputado malagueño del PSOE Miguel Ángel Heredia, la “ganancia bruta anual” de los trabajadores de 16 a 25 años en España cayó de los 11.954 euros de 2011 a los 11.039 de 2015, último ejercicio para el que dispone de datos la Encuesta de Estructura Salarial.

Esos 11.039 euros se refieren a la ganancia bruta, lo que obliga a descontar 690 en cotizaciones sociales en el caso de los asalariados (4,7% para contingencias comunes y 1,6% para desempleo en contratos precarios) y entre 600 y un mínimo de 3.300 en el de los autónomos según se beneficien o no de la tarifa plana.

Y a las cifras resultantes (10.349, 10.439 y 7.739) hay que restarles el IRPF. Eso, en un país con una presión fiscal del 17% para el ciudadano medio, sitúa a buena parte de esos jóvenes por debajo del umbral de la pobreza, situado en 8.209 euros anuales para un hogar unipersonal y en 17.208 para otro de dos adultos y dos niños.

“El contrato social entre generaciones está en riesgo”

Los datos del Gobierno, por otro lado, ofrecen una versión más positiva que la realidad, ya que excluyen a los jóvenes que han estado de alta menos de dos meses y a los que trabajan en la agricultura, la ganadería, la pesca y el empleo doméstico, además de a los que perciben en especie una parte del salario.

Esos bajos salarios y las sombrías perspectivas que la precariedad proyecta sobre su futuro son los principales síntomas de las tendencias excluyentes del mercado laboral para los jóvenes, que han llevado a más de 400.000 de ellos a emigrar desde el inicio de la crisis, a más de 300.000 a prorrogar sus estudios a la espera de tiempos mejores y a que más de 600.000 los compaginen con su ocupación.

Es indecente que la mitad de los jóvenes de nuestro país no tengan empleo, y que el de los que lo tienen sea muy precario, con mucha temporalidad y con salarios miserables”, señala Heredia, para quien datos como que el 37,6% de los ciudadanos de 16 a 29 años estén en riesgo de pobreza, según la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN), “demuestra una vez más que las políticas de Rajoy machacan a la juventud”.

En este sentido, recuerda que la OCDE ha advertido de que la brecha salarial por edad en España es la más pronunciada de todo su territorio, mientras que la UE “ha llegado a avisar a España de que el contrato social entre generaciones está en riesgo por la precariedad de los jóvenes”.

Más de nueve de cada diez contratos son precarios

Los datos sobre contratación y desempleo que el Gobierno incluye en otra respuesta ponen sobre la mesa los elevados niveles de precariedad en un sector juvenil en el que, según la Encuesta de Población Activa, la ocupación ha caído de 4,9 a 2,5 millones de personas en una década.

Los jóvenes de 16 a 30 años formalizaron el año pasado un total de 7.598.398 contratos laborales con empresas, de los que solo 322.532 (el 4,25%, uno de cada 23) fueron indefinidos de jornada fija; el grueso de ellos (210.363), para mayores de 25. Otros 233.150 (3,06%) fueron indefinidos de jornada parcial y 66.763 (0,87%), para fijos discontinuos.

Sin embargo, más de nueve de cada diez contratos, el 91,8%, fueron de carácter temporal: 3.931.533 para jornadas completas y 3.044.420 parciales. Esa media de 134.153 contratos semanales, que se dispara por encima de los 23.000 diarios en mayo, septiembre y octubre y que rebasa los 26.000 en julio, da idea del nivel de precariedad laboral que sufren los jóvenes, cuyo volumen de desempleados oscila entre 536.578 de julio y los 645.774 de febrero.

“La mitad de los jóvenes se encuentran en paro, según se reconoce en esta respuesta, y eso es algo preocupante”, anota Heredia, que destaca que “en diciembre de 2017 había 571.897 jóvenes en paro y 576.264 que tenían un empleo; por tanto, el 49,8% sigue sin esto encontrar una oportunidad laboral”. “Sólo una minoría privilegiada de jóvenes tiene contratos indefinidos a tiempo completo”, añade.